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En homenaje musical a Alfredo Gutiérrez por sus 81 años bien vividos

Por Rafael Sarmiento Coley

La circunstancia de haber nacido en el mismo pueblo (Corozal, antes Bolívar, hoy Sucre) me vinculó a muy temprana edad al brillante periplo musical de Alfredo Gutiérrez.
Ya en Barranquilla escuchaba su música en las emisoras, los buses, los estaderos y las cantinas.
Mas tarde, como periodista, lo encontraba en Valledupar en el concurso del Festival de la Leyenda Vallenata.
Además de su talento musical, Gutiérrez Vital es un ser humano excepcional: buen amigo, pero ante todo un hombre de hogar con una maravillosa esposa (Cecilia Moscote de Gutiérrez) y unos hermosos e inteligentes hijos.
Norys Cecilia, uno de ellos, es la más pilosa y unida a él.
Si «Chila»(Cecilia) es su polo a tierra, Norys es el motor.
Tres veces Rey del Festival Vallenato y numerosos otros trofeos, tiene en su haber el reconocimiento de haber sido, al lado de su mentor Calixto Ochoa, uno de los líderes del mejor grupo musical colombiano, Los Corraleros de Majagual, que deben su nombre a la plaza sincelejana en donde en un principio se hacían las fiestas en Corralejas.
Este 2024, cuando arriba a sus 81 años de edad fuerte como un roble, es admirable su vitalidad y la destreza con la cual ejecuta el acordeón e improvisa sus versos, lo que demuestra que hay Alfredo Gutiérrez para largo rato.
No sobra recordar lo que siempre se le ha reconocido: Alfredo Gutiérrez vistió de gala la música colombiana de acordeón.
Antes de él la música de acordeón era mirada como un entretenimiento venido de las zonas rurales y en la mayoría de las regiones simplemente se escuchaba para tomar licor en parrandas
Gutiérrez Vital la vistió de frac y la llevó a los grandes salones sociales y conciertos de masas, con músicos afinados, discuplinados y con uniformes impermeables.
Al conjunto musical, además del acordeón, la caja y la guacharaca, le agregó guitarra acústica, bajo electrónico, bombardino, timbales y un coro bien afinado. Antes el mismo acordeonista cantaba y hacía los coros con el guacharaquero y cajero.
Por eso siempre que se hable de Alfredo Gutiérrez hay que recordar todo el inmenso legado que aporta a la música popular bailable colombiana. Abrió la trocha para que numerosos artistas colombianos triunfaran en Colombia y el exterior.


Fotos : internet

Temas suyos emblemáticos como «La cañaguatera», «Fiesta en corraleja», «Festival en Guararé», «Anhelos» y tantas otras, son hítos del cancionero musical colombiano que han traspasado las fronteras.
Por éso es que Alfredo se mantiene vigente después de tantos años de recorrido musical.

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