Es una historia que comenzó en la administración de Bernardo Hoyos y Guillermo Hoeinigsberg, quienes compraron un predio de 17 hectáreas por $15 mil millones.
Por Chachareros/Ofiprensa
No siempre las buenas intenciones deparan satisfacciones plenas. Y eso ocurrió con el ambicioso plan de vivienda urbana para las familias barranquilleras sin techo. Fueron adquiridas por $15 mil millones17 hectáreas, que presuntamente era de una familia de origen árabe.
Lo malo es que el ‘ambicioso plan de vivienda para los pobres’ era un proyecto envenenado, pues se trata de zona restringida por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), por la sencilla razón de que se encontraba en un “área de riesgo no mitigable”. Y en tal sentido el POT lo clasificó como lote para zona de parque de ladera. Geólogos, ingenieros y expertos constructores coincidieron en que cualquier inmueble que se construyera allí, por liviano que fuera, más temprano que tarde, caería en la cabeza de sus habitantes, causando graves tragedias.
Los cínicos vendedores de los predios sabían de sobra que esos terrenos no servían para nada distinto que para ‘jardines colgantes en la ladera’. Mas o menos como los de Babilonia. Pero en ningún caso para inmuebles habitables. Por el grave riesgo de derrumbe.
Esa ha sido una lucha eterna durante las dos últimas décadas, que ya ha cobrado dos vidas humanas, por estafar al vender terrenos deleznables. Y también ha causado uno que otro carcelazo de funcionarios públicos poco decorosos que compraron con un enorme sobreprecio -la Fiscalía determinó que hubo dolo por cuando al presunto legítimo dueño del predio apenas le dieron el 50% del valor que figuró en las escrituras públicas, por las 17 hectáreas del triste y devaluado Rubí. La cosa no para ahí.Más adelante. en la ´parte cercana al casco urbano de Juan Mina, un avivato invasor de humedales se apropió de 10 héctareas que luego vendió por $1.500 millones a un grupo de empresarios para montar una pomposa Zona Franca, sin el lleno de los requisitos legales, y fuera del Plan de Ordenamiento Territorial. Ese es otro negocio maloliente que, cuando el alcalde Pumarejo quiera meter sus narices, tendrá que ir protegido, no con los simples tapabocas, que por cierto están agotados, sino con una bala de oxígeno para no desmayarse con los gases nauseabundos que por allí se respiran.
Vuelve el perro y hala el cuero
En estos momentos, la Alcaldía de Barranquilla, en manos de Jaime Pumarejo Heings, impidió que le metieran un gol olímpico, cuando empezaron a construir numerosas viviendas sólidas en un abrir y cerrar de ojos, violando todas las normas urbanísticas contempladas en el POT vigente y con el visto bueno del Instituto Agustín Codazzi.
En este proceso, a cargo de la Secretaría de Control Urbano y Espacio Público, con apoyo de la Secretaría de Gobierno, realizó operativo en el barrio El Rubí, con inspectores de Policía Urbana, la Policía Nacional, la Oficina de Seguridad y Convivencia del Distrito, Personería y otras entidades, para intervenir en construcciones ilegales que se han edificado en ese sector pese a la restricción vigente.
Atendiendo lo establecido en la Ley 1801 de 2016, al encontrar en flagrancia estas construcciones, con presuntos comportamientos contrarios a la integridad urbanística, se procedió a la realización de 11 audiencias públicas y la demolición inmediata de las construcciones, de acuerdo a lo señalado en el artículo 135 literal A numeral 1: «construir en áreas protegidas», y el parágrafo 1 que señala que “cuando se trate de construcciones en terrenos no aptos o sin previa licencia, se impondrán de inmediato las medidas de suspensión de construcción o demolición».
Dichas demoliciones se realizaron en un área total de terreno de 1.022 metros cuadrados. Estas viviendas se encontraban en proceso constructivo. En el lote denominado las Mercedes parcela E se demolieron 905 metros cuadrados y en el lote denominado globo 3 se demolieron 117 metros cuadrados. Estas construcciones se encontraban sin licencia en un terreno de remoción en masa por amenaza alta y muy alta según el Plan de Ordenamiento Territorial-POT.
El POT del Distrito señala en sus mapas anexos cuáles son las zonas afectadas por el fenómeno de remoción en masa, estando el Rubí con una amenaza muy alta, por lo que las construcciones en esa zona no están permitidas y no se expiden licencias.











