Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay talentos que no necesitan presentación. Basta con verlos jugar unos minutos para entender que llevan algo especial en los pies. Son futbolistas que, aun cuando apenas comienzan a escribir sus primeras páginas en el deporte, dejan señales de que su historia puede tener capítulos extraordinarios.
Ese es el caso de Luis Mario Dorado Ramírez, un pequeño gigante del fútbol corozalero que, a sus 12 años, comienza a abrirse camino en el balompié infantil de la región Caribe.
Luis Mario Dorado Ramírez comienza a construir una trayectoria futbolística que merece atención. En su corta carrera ya tiene tres experiencias en torneos de carácter nacional: dos ediciones del Caribe Champions, disputadas en Barranquilla durante 2025 y 2026, y ahora el Baby Fútbol en Riohacha, La Guajira.
Tres escenarios diferentes, tres oportunidades para mostrar sus condiciones y una misma pasión: jugar al fútbol. Como mediocampista mixto, Luis Mario Dorado tiene la responsabilidad de convertirse en un puente entre la defensa y el ataque. Es un futbolista que debe saber recuperar, distribuir, acompañar las jugadas ofensivas y entender los diferentes momentos de un partido. Una posición que exige inteligencia, despliegue físico y personalidad.
Pisando fuerte!!!

La presencia de Luis Mario Dorado en Sporting de Sincelejo, después de haber defendido los colores de Unión y Talento de Corozal en el Caribe Champions, confirma que sus condiciones comienzan a trascender el ámbito local.
Pero detrás de la participación en el Torneo Baby Fútbol en Riohacha esta la historia que tiene como punto de partida a Corozal, Sucre, la tierra donde Luis Mario Dorado comenzó a darle forma a su sueño de convertirse en futbolista.
El talentoso mediocampista pertenece a la escuela Unión y Talento de Corozal, institución deportiva en la que ha venido creciendo y perfeccionando sus condiciones futbolísticas. Sin embargo, surge una pregunta inevitable: ¿cómo terminó un jugador formado en una escuela de Corozal,Sucre, defendiendo los colores de Sporting de Sincelejo en un torneo de esta magnitud?
La respuesta la tiene el propio Luis Mario Dorado Ramìrez – A raíz de que he estado en el Caribe Champions, en Barranquilla, en las ediciones 2025 y 2026, jugando con la escuela Unión y Talento de Corozal, el técnico del Sporting de Sincelejo, que fue rival nuestro en la capital del Atlántico, al percatarse de mis condiciones futbolísticas me consultó si quería reforzar al equipo para el Torneo Baby Fútbol en la ciudad de Riohacha, que se jugaría a finales del mes de octubre. Sin pensarlo, le respondí que sí. El técnico Edalson Novoa habló con los directivos de mi escuela y con mis padres- , revela Luis Mario Dorado
Así comenzó esta nueva aventura. Una invitación que nació de la observación, de esas veces en que el fútbol se convierte en el mejor cazatalentos y permite descubrir jugadores que, sin hacer demasiado ruido, comienzan a destacarse entre sus contemporáneos.
Un volante con sueños grandes…

Luis Mario Dorado juega como volante mixto, una posición que exige inteligencia, capacidad para recuperar el balón, buen manejo de los tiempos y generosidad para participar tanto en la construcción del juego como en las labores defensivas.
Cursa sexto grado en el colegio Tercer Milenio de Corozal y, mientras combina sus responsabilidades académicas con los entrenamientos y las competencias, alimenta un sueño que tiene nombre propio: jugar algún día en la plantilla profesional de Atlético Nacional.
Por ahora, su escenario es el Baby Fútbol de Riohacha. Allí, entre 26 equipos de la región Caribe, cada partido representa una oportunidad para demostrar sus condiciones. El campeonato tiene, además, un premio que despierta la ilusión de todos los participantes: los dos mejores equipos obtendrán el derecho de disputar el torneo Pony Fútbol en Medellín el próximo año.
Luis Mario sueña con ser futbolista profesional…

Luis Mario Dorado Ramírez quiere escribir su propia historia. No pretende vivir de los recuerdos de otros ni conformarse con las oportunidades que le brinda el presente. Quiere construir su propio destino en el fútbol y entiende que para conseguirlo debe entregar lo mejor de sí mismo cada vez que salta a una cancha.
Por eso, en cada partido deja hasta la última gota de sudor. Se multiplica en el terreno de juego, corre, recupera, distribuye el balón y acompaña las acciones ofensivas. Como mediocampista mixto, sabe que su responsabilidad no termina cuando entrega un pase: debe estar preparado para volver a comenzar, ayudar a sus compañeros y convertirse en ese futbolista que nunca da una pelota por perdida.
Tiene apenas 12 años, pero sus ilusiones no conocen fronteras. Sueña con convertirse en jugador profesional, vestir la camiseta de Atlético Nacional y alcanzar uno de los honores más grandes para cualquier futbolista colombiano: representar a su país en las diferentes categorías de la Selección Colombia.
Por ahora, sus sueños se alimentan de cada entrenamiento, de cada partido y de cada experiencia en los torneos nacionales. Desde Corozal hasta Barranquilla y ahora Riohacha, Luis Mario sigue acumulando aprendizajes y demostrando que el talento necesita del esfuerzo para crecer.
Porque hay sueños que comienzan con un balón entre los pies, pero que solamente se mantienen vivos con disciplina, sacrificio y perseverancia.
Luis Mario Dorado quiere escribir su propia historia. Y mientras llega el día en que pueda vestir la camiseta de Atlético Nacional o representar a Colombia, seguirá dejando su corazón en cada cancha donde ruede una pelota.











