Mentes nuevas, visiones distintas están a punto de hacer realidad el viejo sueño de que Barranquilla sea el principal centro portuaria del país. III Entrega de serie sobre puertos en Barranquilla.
Por Rafael Sarmiento Coley, director
Productor Jorge Mario Sarmiento Figueroa
Videos, Fabián Arenas/ Fotografía Maja Petersen
Como se recordará, el Superpuerto de Aguas Profundas, ahora denominado Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc) o, como lo denomina Christian T. Daes “La Nueva Estrella del Caribe”, por fin salió del atolladero en que lo tenían tres o cuatro ‘socios locarios’ que ni bailaban ni daban barato.

Carlos Matos Barrero, uno de los principales empresarios promotores del Superpuertos de Aguas Profundas de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza.
Superado el cuello de botella, gracias a la entusiasta presencia de una nueva generación de empresarios barranquilleros, con el empuje y la visión que tuvieron aquellos prohombres que hicieron de esta ciudad la segunda del país y que fueron capaces de crear empresas modelo para otras ciudades colombianas, se pusieron al frente del Superpuerto.
José Manuel ´Yuyo´ Daes Abuchaibe, su hermano Christian T.Daes, Carlos Mattos Barrero, Julio Eduardo Gerlein y otros de ese mismo perfil, se agruparon y en coro dijeron: “Aquí estamos para no dejar morir un proyecto magnánimo como no se había ejecutado aquí en los últimos 50 años”.
Una obra descomunal
Solamente al pensar en el costo se percibe la magnitud de la obra: 750 millones de dólares.
El primer acierto del grupo empresarial de la nueva generación barranquillera ha sido designar a Eduardo Verano De la Rosa como Gerente General. O como le dijo José Manuel ´Yuyo´ Daes durante uno de los tantos actos en los cuales estuvo durante sus dos recientes días en Barranquilla: “el CEO (Chief Executive Organizator)”.
A propósito de la visita del Yuyo Daes, fue a la empresa y visitó todas las secciones de Energía Solar y Tecnoglass. Los trabajadores y empleados lo aplaudieron, dejaron salir todo el sentimiento y el cariño que sienten por él.
Encontró una Barranquilla sorprendente. Pujante. Inmensa. Descomunal. “Una ciudad imparable. Ahora sí vale la pena invertir en la ciudad”, dijo. Quienes estuvieron cerca de él durante esos dos días en su tierra natal aseguran que la madre de los cuatro hermanos Daes, doña Evelín, casi no durmió durante ese corto tiempo, por estar pechichando a su hijo que, por cuestiones empresariales y de seguridad, vive en Estados Unidos (los otros hermanos, además de Christian, son Evelin, quien vive en Miami, y Gisel, casada con William Amín).

Rodolfo Espinosa Meola, gerente de Energía Solar, piensa que el Superpuerto será «una maravilla superior a todos los puertos del país».
El exgobernador del Atlántico Rodolfo Espinosa Meola, presidente de Energía Solar y quien tiene que recorrer Estados Unidos, Canadá, Méjico y todo el resto de Norteamérica, Suramérica, Centroamérica y el Caribe, “nuestro enorme mercado”, estaba que no cabía en su cuerpo por la satisfacción de ver la felicidad de José Manuel Daes por el avance inmenso de las ventas en todos esos países.
No será un puerto más de carbón
Christian T. Daes Abuchaibe, el más entusiasta y feliz por el arranque definitivo del proyecto explica que “el nuevo Superpuerto de Aguas Profundas quedará en toda Bocas de Ceniza, sobre el tajamar occidental, es decir, en la ribera barranquillera del mar Caribe, en parte de la ciénaga de Mallorquín. Sin afectar para nada ese valioso cuerpo de agua”.
El Superpuerto tendrá a su disposición 800 hectáreas. Inicialmente utilizará solo 200 hectáreas.
Los empresarios y el Gerente Ejecutivo ya han adelantado todos los trámites legales para ajustarse a las normas ambientales y están en diálogos con el Gobierno Nacional para lo relacionado con la tarifa anual por la concesión, que la empresa aspira sea a cuarenta o 35 años, mínimo, dada la altísima inversión que se requiere hacer: 750 millones de dólares. Como costo inicial. Porque el Supuerpuerto seguirá creciendo en la medida de la demanda de los usuarios.
Una de las mayores contribuciones que brindará el Superpuertos de Aguas Profundas de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc), serán las cuantiosas cifras que recibirá la Dian por impuestos de importación y en general el Estado por exportaciones y movimiento de carga.

Recorrido por el lado cercano a la desembocadura del Río, donde están numerosos de los 25 puertos concesionados.
Otra enorme contribución del Spbc es que generará, en el tiempo que dure la construcción de la primera etapa, unos 1.800 empleos directos y unos 4 mil indirecto. En el momento en que esté operando la primera etapa generará unos 2.500 empleos directos y unos 20 mil indirectos. Todo lo cual genera un volumen alto para la lucha del Gobierno Nacional contra el desempleo que, de acuerdo con las cifras que maneja el Dane, en Barranquilla está en un nivel aceptable, pero en otros sitios de la Costa Caribe como Caragena, Sincelejo, los guarismo de desempleo son preocupantes, y ni hablar del Chocó.
“La tormenta perfecta”
Parece que tuviera un chip en la cabeza en donde Christian Daes almacena la película. “La tormenta perfecta –habla con entusiasmo—es que se juntaron ciertos fenómenos de la naturaleza que hacía imposible para los barcos pesqueros salir de ella”.
Parte de esa premisa para empezar con una pregunta: “¿Por qué es la tormenta perfecta para Barranquilla ahora? Primero, porque se amplió el Canal de Panamá. Y el año entrante empezarán a cruzar barcos aún más grandes por dicho Canal. Y hay que tener en cuenta que el puerto del Canal de Panamá colapsó”.
Y, en su opinión, Barranquilla sería la solución más próxima “porque tendríamos las hectáreas y el calado necesarios para operar sin congestión y sin colapsar. Un puerto de aguas profundas multipropósito, lo que nos daría, incluso, una ventaja sobre los puertos de Santa Marta y Cartagena. Porque tienen hacia donde crecer, pero carecen de la suficiente profundidad. Por ejemplo, Santa Marta tiene la profundidad, pero no tiene las hectáreas para tener mayor amplitud para operar”.
No tiene terrenos para crecer en un solo lugar
Christian Daes es uno de los más estudiosos del proyecto. Por supuesto es el más apasionado por la obra. La considera de suma urgencia para Colombia, si el Estado desea aprovechar las nuevas circunstancias macroeconómicas, los cambios en los mercados, los tratados de libre comercio.

El ancho del actual tajamar izquierdo del Río, sobre el cual quedará el Superpuertos, es de escasos 11 metros, pasará a contar con 250 metros de ancho.
Daes Abuchaibe piensa que Cartagena tiene para expandirse en sitios cercanos, “pero no cuenta con gran profundidad. Creo que la Sociedad Portuaria de Cartagena tiene unas 30 hectáreas. Le ha tocado dividir el puerto en diferentes sitios. Está muy disperso. Nosotros estamos hablando de 800 hectáreas y de muchas más para seguir creciendo. Y aparte de eso, tenemos otro factor, que es aún más importante. Y es que el río Magdalena ahora sí va a ser navegable y eso va a reducir de manera considerable los costos del transporte marítimo hacia el interior del país en un 30 y hasta en un 45 por ciento. Lo mismo para la carga de exportación. Sacarla por el río Magdalena hasta la Nueva Estrella del Caribe rebaja los costos de transporte en forma admirable, lo que hará más competitiva nuestra industria, nuestros servicios”.
Ya rodaron el bendito cable
Christian T. Daes retoma sus tesis sobre “la tormenta perfecta”: “Estamos hablando de cuatro o cinco factores reales que, sumados, nos lleva a encontrar el estado de la tormenta perfecta”.
Una de las piedras en el zapato que más atrasó el proyecto fue un cable submarino de fibra óptica que, justamente, pasaba por toda la mitad del proyecto. El cable submarino es propiedad de una de las multinacionales europeas que están en el negocio de los celulares, la televisión por cable y la banda ancha. Duraron 7 años para quitar el bendito cable atravesado. Ya lo movieron. Pero, según dicen los ingenieros, “este cable se hubiera movido en un par de patadas, si los ejecutivos de la empresa de telefonía celular le hubiera dado la gana de mover el cable a tiempo”.
El miedo al carbón queda despejado
Había inquietud en Barranquilla, en especial en los sectores aledaños al río, por la cada vez mayor cantidad de carbón que exportan por los puertos de la ribera atlanticense.
Christian T. Daes tranquiliza a quienes tienen esos temores. “El Superpuerto no será para carbón sino en un 5% de su movimiento. Porque el fuerte de la Nueva Estrella del Caribe serán: líquidos, contenedores, carros, silos para almacenamiento a granel de todo tipo de granos. Se van a confabular la Nueva Estrella del Caribe, con la expansión del Canal de Panamá. Ahora Barranquilla participa con solo el 8% del total de exportaciones del país. Con el nuevo superpuerto en pleno funcionamiento pasará a ser el 37 y hasta el 45%. Eso seremos en el futuro”, sostiene Daes.
Los impulsores del Superpuerto de Aguas Profundas ahora están más entusiasmados porque se ha adjudicado el proyecto para la recuperación del río Magdalena a dos sólidas empresas constructoras de admirable trayectoria. Ellas son la multinacional brasilera Odebrech y la barranquillera Valorcon, que han conformado la unión temporal Navelena para esta obra gigante que arranca desde Puerto Salgar (en La Dorada, Caldas), hasta Barranquilla. Todo por el gran río de Colombia que agrupa casi el 70 por ciento (de los 48 millones de habitantes que tiene Colombia), en las riberas y zonas de influencia del río. De esa forma los colombianos volverán a viajar por el río.
La única nota triste de todas estas noticias gratas es que los viajeros ya no verán esos gigantescos caimanes asoleándose en las arenas del río, ni las inmensas tortugas poniendo sus huevos en la arena caliente. Ni sentirán la algarabía de los ponches en los gramalotes, ni el chillido de los monos cotudos ni el espeluznante ruido de las manadas de zaínos que, cuando sienten algún peligro, traquean los dientes y causan un ruido enorme.












