La música del Binomio de Oro enamoró al delantero tumaqueño por lo que lleva en su corazón el género vallenato.
Por: Francisco Figueroa Turcios

Junior 1979: Óscar Bolaño,Alfredo Araújo,Julio Comesaña,Rafa Reyas, Dulio Miranda y Lorenzo Carabs. Abajo: Fernando Fiorillo, Carlos Dizz, Alberto Santelli, Eladio Vásquez y Óscar Fornari
Eladio Vásquez Ortíz jugó dos temporadas con el Junior: 1978 y 1979, luego regresó en 1983.
En los clubes que militó en el fútbol profesional antes de llegar a Barranquilla, es decir Millonarios, Deportivo Pereira, Santa Fe y el Deportivo Independiente Medellín, Eladio Vásquez alegraba su vida y las concentraciones de los compañeros a ritmo de salsa.
Cuando Eladio Vásquez llegó en 1978 a Barranquilla trajo su cargamento de música salsa para continuar impregnando las concentraciones del Junior de este género musical.
Barranquilla vivía el furor de San Andresito, donde vendían los más novedosos electrodomésticos. Sin duda que el local comercial más famoso era el Cali. Eladio no podía escapar de esa ‘fiebre’ y compró un equipo de sonido automático. Tenía radio, pasacintas y tornamesa. Se sabía que Eladio estaba en su apartamento porque se escuchaba salsa. “Ella era una chica plástica, de esas que veo por ahí”, interpretada por Rubén Blades, era la canción que él más se escuchaba. Era el tema de moda.

Eladio Vásquez y Fernando Fiorillo
Eladio Vásquez brotaba salsa por sus poros, por lo que jamás pasó por su mente que la música vallenata ganaría un espacio en su corazón. Con el trascurrir de los días en Barranquilla, fue afianzando la amistad con su compañero de la delantera del Junior, Fernando Fiorillo.
En la pasión por la música, eran de polos opuestos: Eladio Vásquez, salsa; y Fernando Fiorillo, vallenato. Eladio justificaba el porqué era un salsomano. “A mí me gusta la salsa por sus mensajes. Su mensaje es importante. Me gusta analizar las letras de las canciones, porque son testimonios de la vida real”, sostenía Eladio.
Lo que no imaginaría Eladio es que dentro de la pasión por el Junior habían dos amigos de Fernando Fiorillo, exponentes de la música vallenata: Rafael Orozco e Israel Romero, cantante y acordeonista respectivamente de la agrupación El Binomio de Oro. Siempre que jugaba el Junior en Barranquilla y ellos estaban en la capital del Atlántico, asistían al estadio Romelio Martínez, o cuando coincidían sus presentaciones en la ciudad donde actuara el cuadro Tiburón, allí estaban ellos.
Poco a poco se fue construyendo la amistad de Eladio Vásquez con Rafael Orozco e Israel Romero y el delantero tumaqueño le fue tomando el gusto a las canciones de la agrupación vallenata.
“Cuando estábamos de vacaciones, Eladio y yo reforzábamos el equipo del Binomio de Oro. Los cuatro habíamos construido una amistad sólida. Ya mi compadre Eladio tatareaba las canciones de Rafael Orozco. El vallenato le ganó el partido a la salsa”, recuerda Fernando Fiorillo , sobre la influencia de la música vallenata en el jugador tumaqueño.
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