Es una elegía poética e histórica por cuanto narra la historia de cómo un joven grupo vallenato salvó de la quiebra a una multinacional.
Por Rafael Sarmiento Coley
Iván Villazón tuvo el plausible acierto de grabar, como homenaje póstumo a Jorge Oñate, una de esas elegías que calan hondo en el alma colectiva de los amantes de este folclor.
En aire de son, con el acordeón del Rey de Reyes del Festival Vallenato Hugo Carlos Granados, Villazón hace gala de su gallardía de los de su estirpe, en especial la de su difunto padre, Crispín Villazón D’Armas, quien en la plaza pública podría zaherir a un contradictor político ocasional, pero al día siguiente se encontraban en la Plaza Alfonso López y se daban un fuerte abrazo sincero.
El tema es de la autoría del joven compositor Isaac Calvo, con la producción de Carlos Huertas Jr., grabado en los estudios del ingeniero de sonido y músico barranquillero, Iván David Villazón García, el mayor de los tres hijos de Iván con la economista barranquillera Aida García Tolosa, (los otros dos son Crispín Enrique y Daniel Camilo). Este tema, titulado ‘El gran cantor’ en homenaje a Jorge Oñate, permite refrescar hitos históricos que la frágil memoria humana olvida en los anaqueles de la vida. Ocurrió que, cuando los Hermanos López y Jorge Oñate ganaron la corona en el Quinto Festival de la Leyenda Vallenata (1972), no solo acabaron con el mito de que ninguno de los otros integrantes del grupo concursante podía cantar, solo el acordeonista, sino que, como si fuera poco salvaron de la quiebra en Colombia de la sucursal de la multinacional disquera entonces llamada CBS (hoy Sony Music).
Duran competencia
Eran tiempos muy duros para la industria discográfica. Por la presencia en el escenario de agrupaciones fuera de serie como Los Corraleros de Majagual, de Discos Fuentes, y Aníbal Velásquez, de Discos Tropical.
Muchos directores artísticos y gerentes de la entonces CBS se ‘quemaron’ buscando por todos los rincones de Colombia el artista prodigio que los sacara del inminente cierre de esa oficina en este país, si no se encontraba a tiempo una propuesta musical capaz de competir con los gallos que estaban en la gallera. ¡Tremendos gallos! Porque, además, estaban en el ruedo, y en sus papeles, Alejo Durán, Luis Enrique Martínez, Colacho Mendoza y su Conjunto, Los Cañaguateros de Pedro García. La CBS, por mucho poder mundial que tuviera, era aplastada por tanto camaján criollo. Gerentes y directores artísticos como Alberto Suárez, Gabriel Muñoz y tantos otros que desfilaron probaban con toda suerte de propuestas. Voces femeninas. Boleristas. Baladistas. Roqueros. Cumbiamberos. Y, claro, vallenatos. Y nada que les sonaba la flauta.
Gerentes y directores artísticos de la CBS recorrían las principales ciudades del país, en especial Barranquilla, en donde siempre ha existido un extraordinario semillero artístico. Eran los tiempos en que las emisoras tenían radioteatros con shows en vivo y en directo con concursos de cantantes, (entre los más sobresalientes que salieron de esa ‘escuela’ están Alci Acosta, quien empezó como pianista, Gabriel Romero, cuyo verdadero nombre es Gabriel Suarez Romero, pero el animador del programa dijo que ese nombre estaba ‘perrateado’ porque había un ciclista famoso llamado Javier ‘El Ñato’ Suarez, que sonaba lo mismo que Gabriel Suarez, que desde ese día su nombre artístico sería Gabriel Romero, algo que no le gustó mucho a su hermano Alberto Suarez Romero, funcionario de la CBS, ambos sabanalargueros).
También de esos radioteatros salieron fonomímicos, como ´Virulita’ y el popular Montedgardo (Edgardo Montes, hoy radicado en Cali como exitoso periodista de farándula, representante artísticos, asesor de imagen y sigue como fonomíció, entre otras cosas hay que reconocerle a Montedgardo que impuso el afro en Colombia antes de que naciera El Pibe Valderrama). Lo surgieron magos (de uno de esos concursos salió el desaparecido Mago Borletti). Y estrellas internacionales como Roberto García Peña, a quien Marcos Pérez, animador de una de la famosa ‘Tombola Murcia’, le dijo al aire, “hombe, no me haga reír que tengo el labio cuarteado…¡cómo vas a competir tú como cantante con ese nombre del director del periódico El Tiempo! Ya te tengo la solución: a partir de hoy tu nombre artístico es Mario Gareña”.
En fin. Los buscatalento de la CBS le dieron cinco veces la vuelta a Colombia, y regresaban a Bogotá con las manos vacías. En uno de esos regresos encontraron en la puerta de la CBS a un muchacho narigón y cabellón y a un señor con bigote a lo Pancho Villa. El celador le dijo al gerente y al director artístico que “esos señores dicen que son artistas vallenatos y quieren grabar con la CBS”. El gerente de malas pulgas le dijo al director artístico “ya no doy más, me mamé, allá tú si quieres seguir escuchando tanto mamarracho”.
El director artístico, por suerte, tenía sensibilidad humana. Y al ver el rostro enjuto de los muchachos que acompañaban al bigotudo (Miguel López), y al narigón (Jorge Oñate), los hizo seguir. Después de un largo diálogo, les hizo la prueba. Y, para suerte del naciente famoso grupo de los Hermanos López, aquel director artístico, Alberto Suarez, tenía un excelente oído musical. Y el primer Largaduración (LP) de los Hermanos López vendió millares de copias no solo en Colombia, sino em Panamá y Venezuela. El segundo trabajo triplicó las ventas.
Comenzó la época de oro de la CBS recién convertida en Sony Music con un gerente regional de racamandaca como Guillermo Mazorra, quien desde Barranquilla surtió a dicha disquera de lo más granado de intérpretes, compositores, arreglistas y productores. Tiempos dorados de la Sony con Ganriel Muñoz en la gerencia, quien luego fue reemplazado por Andrés López, encargado de reclutar a figuras estelares como Jorgito Celedón y el sensacional Silvestre Dangond.
La proeza desconocida de Oñate y Migue López
La CBS se salvó de la quiebra en Colombia y, desde entonces, empezó a crecer como la espuma hasta convertirse en un emporio de estrellas, entre ellas, una barranquillera, María Eugenia Murgas, (conocida con el nombre artístico como ‘Ximena’, y cuyo grandioso éxito que la catapultó fue ‘Como una loba’. Fue un empecinamiento de Alberto Suárez, quien, en charla con los periodistas, decía y repetía que no podía irse de la CBS sin lanzar una voz femenina barranquillera).
Parte de esa historia está en la letra del tema ‘El gran cantor’ de Iván Villazón y Hugo Carlos Granados, en homenaje póstumo a Jorge Oñate. Letra de la autoría del joven Isaac Calvo.
Iván Villazón, al hacernos la presentación de la canción ‘El gran cantor’ en homenaje a Jorge Oñate, recuerda que la grabó en febrero de 2020, cuando se avanzaba en los preparativos del 53 Festival Vallenato, pero por motivos de la pandemia se aplazó el respectivo reconocimiento y el tema quedó guardado.
Villazón explicó más adelante que “debo intentar grabar un tema en su honor; pensé en aquel momento y le comenté la idea al compositor Isaac Calvo, quien me sorprendió poco tiempo después con este son que hoy hago público”.
“En el acordeón me acompaña el rey de reyes Hugo Carlos Granados. La producción estuvo a cargo de Carlos Huertas Jr. Para el maestro Jorge Oñate toda mi admiración y respeto”, expresó el artista.
Lo bonito del folclor vallenato es el sentimiento de aprecio, admiración y afecto que existe entre las principales figuras de este arte. Son famosas las bromas pesadas en público y en privado, por ejemplo, entre Poncho y Jorge Oñate. O entre Oñate y Diomedes Díaz. Todo terminaba en un abrazo ‘rompehueso’ cuando se encontraban en cualquier parte.
“A su querida Nancy y sus hijos mi más sentido pésame. No hay duda fuiste el más grande, el más fuerte. ¡Dios te bendiga por siempre Jorge !!!”, concluyó Iván Villazón.











