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El Rincón del Búho.- IVA y banca usurera arruina a clase media

Las centrales de riesgo estrangulan y chupan la sangre de los estratos populares. Así, ¿cómo puede progresar un país?

Por El Propio Búho

3 El rincón del Búho - copiaEste viernes estuvo en Barranquilla el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la entrega de 544 cámaras de seguridad para tratar de enfrenta la ola violenta y brutal que aterroriza a la comunidad.

Se quiere comparar el éxito que han tenido las cámaras reducidoras de velocidad, con estas filmadoras ubicadas en sitios estratégicos para capturar la imagen de los maleantes. En verdad el sistema vial ha funcionado, tanto en el Distrito como en el Departamento, por cuanto las estadísticas señalan que los accidentes de tránsitos se han reducido en un 70 por ciento, mientras que los muertos y heridos por accidentalidad vial se han reducido mucho más. Solo queda latente la accidentalidad de las motos, porque a los motociclistas no hay quien les ponga freno. Son unos verdaderos suicidas por las vías.

Pero, una cosa es la seguridad vial, que ha sido una estrategia virtuosa. Y otra cosa es la agobiante inseguridad de las comunidades.

Ya no escapan ni los ciudadanos de los estratos altos. Que lo diga el sobresaliente diputado Jorge Rosales Steell, quien con toda razón declaró que, al sentir en el cuello el frío cañón de un revólver “pensé que iba a morir, estaba impotente”. Menos mal que solo fue el susto y la pérdida de una cadena de un millón de pesos y $400 mil en efectivo.

El alcalde Alex Char regaña en público al Comandante de la Policía. Se anuncia que meterán al Ejército a patrullar en las llamadas zonas ‘rojas’.

Eso no resuelve la grave crisis que vive Barranquilla por la ola de homicidios, asaltos y atracos a toda hora del día o de la noche. La fiebre no está en  las sábanas.

El mal que carcome a la sociedad barranquillera y colombiana en general es que cada día tiene menos dinero para satisfacer sus necesidades mínimas.

Una reforma tributaria que arruinará aún más a la clase media, y ni qué decir lo que sucederá con el sector obrero y los del rebusque. Mientras tanto, el ciudadano de la calle se pregunta: ¿Cómo es posible que cada día ahoguen más a la clase media y baja con impuestos insoportables, mientras que la banca privada y las extorsionistas llamadas Centrales de Riesgos que, el año pasado se ganaron 48 billones de pesos chupándole la sangre a los sectores populares que son los que más se endeudan y tienen que acudir a las malditas tarjetas de crédito?

Lo mismito que hace 400 años

La historia de este desdichado país no cambia. Hace 400 años llegaron los españoles y se llevaron el oro, las perlas, la plata y todo lo que de valor encontraron a su paso. Pero como a todo malo le sale otro más malo, las potencias francesa y británica, cada una por su lado, mandaron a sus corsarios (sicarios, piratas asesinos que, cínicamente, en sus países eran consagrados como lores y distinguidos caballeros).

Doscientos años más tarde, el gobierno español establecido en Colombia elevó tan alto los impuestos, que fue la causa del estallido de los movimientos independentistas que, por fortuna, al final triunfaron y expulsaron hasta al último de los chaperones y aquí fusilaron a sus calanchines criollos. Los sapos gratuitos que nunca faltan.

Ahora no alcanza la plata

Hoy, en enero de 2017, la historia se repite. Una reforma tributaria que estrangula toda posibilidad de que los pobres mejoren sus condiciones de vida. Y dizque este es el Gobierno que más se ha esforzado en cerrar la brecha. Es al revés. La brecha es cada día más grande.

Mientras los pobres son cada día más pobres y crecen numéricamente, los ricos son más ricos y se reduce ese odioso club al que pertenecen unos pocos como Luis Carlos Sarmiento Angulo, Los Ardila Lülle, los Santo Domingo, los Uribe (padre e hijos).

Y, claro, por supuesto, los dueños de la banca con créditos usureros, corrupción rampante, sin que la Superintendencia Financiera haga algo para proteger al pobre usuario bancario. La Super es un saludo a la bandera. Un despreciable nido de burócratas.

Mientras tanto, las tres centrales de riesgo –Datacrédito, Cifin y Procredito- se ganan billonarias sumas anuales dándole muerte crediticia a quienes, estrangulados por toda suerte de impuestos, se atrasan en los pagos de un crédito o en la cuota de una tarjeta. Es un negocio usurero. Miserable. De verdaderos vampiros que le chupan la sangre al pueblo cada vez más empobrecido.

Y lo peor es que la mayoría de los bancos son de capital extranjero, lo mismo que las pomposamente llamadas ‘Centrales de Riesgos que cuidan su buena imagen financiera’. Sí, la cuidarán cuando ya el pobre usuario bancario esté bajo tierra.

La Central de Información Financiera (Cifin) cuyo lema es proporcionar “informes y puntajes de crédito de 46 millones de colombianos y 2.3 millones de empresas en este país”, es de la multinacional de Estados Unidos TransUnión Netherlands.

Es una verdadera mina de oro, que antes fue propiedad de los bancos Occidente, Bbva Colombia, Colpatria, Bancolombia, Bancopopular y Bancamía. La venta se hizo por la bicoca de $426 mil millones.

Computec es de una firma británica en asocio con un banco alemán, con sede en Irlanda. Sus ganancias anuales se estiman en 3.9 millones de dólares. Tiren calculadora. Y deduzcan de dónde salen esas montañas de plata. Tengan la seguridad que no es del bolsillo de Sarmiento Angulo, de los Santo Domingo, de los Uribe ni mucho menos de los Santos (los de aquí, no los del cielo).

Y la más infame y poderosa de todas, Datacrédito es también propiedad de la banca extranjera. De tal manera que todas esas montañas de plata que sacan del bolsillo de los colombianos se van del país. Así es muy difícil que una economía nacional salga a flote. Y ese panorama sombrío en el esquema económico es lo que genera esta ola de violencia. En particular porque el Estado le ha entregado mucho poder a los tragaldabas del sector financiero, incluidas las infames Centrales de Riesgo. Para colmo de males, es bueno tener en cuenta lo que se denuncia en el video que colgamos en esta columna.

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