Por El Propio Búho
Hace 40 años, poco antes de que muriera el 23 de abril de 1983 en extrañas circunstancias en una zona montañosa de Panamá al ser bombardeada la avioneta en la cual se dirigía a la capital de ese país, Jaime Bateman Cayón, uno de los fundadores del M-19 en 1970, lo dijo con claridad meridiana: ”Colombia no tendrá arreglo mientras no acabemos con la corrupción, que es lo que ha conducido a que el país hoy tenga una deuda con la banca multilateral por $210 mil millones. Porque el dinero de todos los préstamos se lo roban los poderosos de arriba, no los de abajo”.
Con sorprendente clarividencia, tal como se ha denunciado en estos días en las redes sociales, “los ricos de este país y el Gobierno central y su sanedrín político no pagan los impuestos al Estado. Quienes pagan los impuestos son la clase media, los trabajadores, los empleados, los profesores”. Cuánta razón tenía ‘El Flaco’ o ‘Pablo’, sus alias en la clandestinidad del Movimiento 19 de Abril.
Efraín Cepeda se ganó el baloto acumulado

El senador conservador Efraín Cepeda Sarabia, gran ganador por el escándalo que desató ‘la trama criminal’ descubierta en la ‘Casa Blanca’, sede política de la excongresista Aida Merlano.
Y mientras sus colegas políticos agotaban el Lomotil y cuanto remedio antidiarreico encontraban en las farmacias, el senador Efraín Cepeda Sarabia observaba los toros desde la barrera. Frotándose las manos de felicidad. Claro, porque el caso ‘Casa Blanca’ le quitaba del camino a portentosas vacas viejas del conservatismo local, que lo tenían un poco ‘negreado’, siendo él un político útil, capaz y muy activo.
Él no se desesperó en todos estos años con su nadadito de perro, seguro de que a quien le van a dar, le guardan. Y ahí está ahora posesionado como el legítimo jefe máximo del Partido Conservador en Barranquilla, Atlántico y la Costa Caribe. Es uno de los pechichones de la Casa de Nariño. Le dan todo lo que pide. En la administración departamental tiene a su hijo Camilo Cepeda Tarud en la Secretaría de las Tecnologías de la Información y las comunicaciones (TIC); su otro hijo Efraín Cepeda Tarud es el presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio, en donde ya le pidió el puesto a María José Vengoechea para poner una ficha cepedista en la presidencia ejecutiva de esa entidad; su hija Daniela maneja el tema de la Economía Naranja en el Atlántico en línea directa con el Presidente Duque; en la Gobernación tiene a Rafael Fajardo como secretario del Interior; y en el Distrito a Clemente Fajardo (hijo de Rafael), como Secretario de Gobierno; cuenta con dos Concejales en Barranquilla, Juan Camilo Fuentes y Samuel Marino, y un Diputado en la Asamblea del Atlántico, Federico Ucrós, y faltan datos de los alcaldes que eligió solo o en alianza y numerosos concejales en todos los municipios del Atlántico. Además del enorme poder que tiene como la voz cantante de las comisiones económicas del Senado, el barril de los marranos que más reparte con los llamados ‘cupos indicativos’. Es, sin duda alguna, el dueño del balón del Partido Conservador en el Atlántico. Lo malo es que la acumulación de tanto poder empieza a causarle problemas con sus líderes en Barranquilla y los municipios, porque, con tantas reuniones palaciegas, no le queda tiempo para nada. Desde las elecciones del 18 de marzo no responde el celular de muchos de sus líderes, ni tiene la gentiliza de devolverles una llamadita de cariño. Como lo hacia antes a cada instante, cuando todavía no era el todopoderoso jefe del conservatismo atlanticense. Vainas de la vida.
El Fiscal que tiró la piedra y salió corriendo
El tristemente célebre exfiscal Néstor Humberto Martínez Neira, días antes de las elecciones de marzo y mayo de 2018, en una rueda de prensa que convocó con el señuelo de que tenía una ‘noticia bomba’ que estremecería los cimientos del país, dijo que la Fiscalía tenía la más completa investigación “sobre todo un tramado criminal para la compra de votos en Barranquilla y la Costa Caribe”.
Y de manera astuta y cínica dijo que, “por ahora no doy nombres ni mas detalles sobre el particular. Todo lo diré después de las elecciones”. ¿Dizque bobo? No mencionó para nada el sitio donde funcionaba ‘el entramado macabro’, después ampliamente conocida como la ‘Casa Blanca’, la sede política de la excongresista Aída Merlano, prófuga de la justicia colombiana y protegida en los brazos de Nicolás Maduro, en Venezuela.
Y mucho menos se refirió a los verdaderos determinadores y beneficiarios de semejante “entramado criminal”. Vainas raras de la política colombiana.
Colpensiones en peligro
Aunque la anterior ministra del Trabajo, Cecilia Arango, negó una y mil veces que la reforma pensional «no tocará para nada Colpensiones», lo mismo que ahora, desde el Ministerio del Interior, jura y contrarrejura que eso del exterminio de los reinsertados de las Farc y los líderes sociales «son mentiras de la oposición», carreta que repite como lora vieja la ‘Vice’, quienes conocen a fondo lo de los Fondos Privados aseguran que eliminar a Colpensiones es un viajo compromiso del Centro Democrático con los dueños de esos fondos, quienes han financiado con enorme generosidad todas las campañas políticas del uribismo en los últimos 15 años.











