¡Carnaval de Barranquilla, qué bien!
Valioso en especial el trabajo que realizan con la niñez, que son el vivo futuro del Carnaval. Gracias a ellos
nuestra fiesta tradicional no muere. Todo lo contrario vive por siempre. Por ejemplo, en el emblemático Barrio Abajo se realiza un Festival de las Artes en el Hogar Infantil. Su justificación es más que suficiente. Se trata de aplicar las enseñanzas de los lenguajes artísticos, algo que hace parte del hacer pedagógico del Hogar Infantil.
De esta manera la Casa del Carnaval se ha convertido en un atractivo turístico para visitar, porque en ella en forma permanente desfilan y actúan con brillante destreza niños y niñas que día a día se han venido formando en las distintas escuelas de Barranquilla.
Trabajan en gavilla
Durante amenos almuerzos de “trabajo” en ‘La Cueva’, los periodistas y escritores Mauricio Vargas Linares y Heriberto Fiorillo han cogido a pitica corta a cuantos directivos de empresas nacionales y multinacionales pueden, para tratar de convencerlos de que se conviertan en los mecenas para traer a los principales artistas del próximo Carnaval de las Artes, o para el concurso de cuentos de La Cueva, entre otros proyectos de los cuales ‘Fiori’ es principal deudor, y Vargas, socio.
Algunos empresarios ya han tenido que aterrizar a Fiori y Mauricio. Ya les han dicho que los tiempos de los Médicis florentinos que patrocinaban generosamente toda expresión de arte, han pasado y más, cuando había derecho de ingenio. Pero a Fiori y a Mau no les ha ido tan mal. Ya sacaron importantes patrocinios para su Carnaval, para no depender solamente del peculio de Antonio Celia, este sí, un Médecis moderno.
Cada quién por su lado
Al bajar del avión que lo trajo de Bogotá a Barranquilla se le preguntó al exministro, periodista y escritor Mauricio Vargas que si Dattis (la empresa de asesoría que fundó con su hermano Darío), venía a asesorar a la Alcaldesa o a los candidatos al Senado y Cámara. Algo molesto (no se sabe si actuaba o la expresión era sincera), precisó que Darío anda en lo suyo y él está por aparte en sus cosas.
Pero ocurre que nos enteramos que Dattis factura para una asesoría pedagógica a la Alcaldía de Barranquilla. Y, precisamente, en la mañana Mauricio dictó dos conferencias, una en El Heraldo, y otra a empleados y altos funcionarios de la Alcaldía sobre el manejo transparente de la información tanto interna como externa. Y, desde luego, de la necesidad de las lealtades políticas para mantener el poder. Como se hace desde los tiempos de los Borgia y Julio César, algo que Mau se sabe al pie de la letra.
Que se declaren impedidos
Varios concejales firmarán este lunes una carta dirigida a los 21 colegas del Concejo de Barranquilla, solicitándoles de manera perentoria que aquellos ediles que tengan conflictos de intereses en la discusión de los proyectos del POT y del ajuste al estatuto tributario, que se abstengan de participar en los debates y, con más razón, en las jornadas de votación.
Asegura uno de los concejales de la propuesta de la carta que más de un concejal es dueño de inmensos predios en distintas zonas en jurisdicción del Distrito de Barranquilla. Uno de los concejales es dueño de por lo menos 20 hectáreas en la Vía a Juan Mina, que es una de las más favorecidas con las exenciones tributarias. Lo mismo que numerosas fábricas y bodegas en la Vía 40 y en otras zonas que han sido incluidas para que se beneficien con la rebaja de impuestos predial, valorización y otros hasta por un 90 por ciento (¡ay que rico, legislar en causa propia!).
“Mientras que para los dueños de modestas viviendas de los estratos uno, dos y tres, para esos no hay nada de descuento, sino garrote con los aumentos. No es justo. Así no se hace una política social”, dijo uno de los Concejales.
Mayorías gelatinozas
En este momento la Administración cuenta con el respaldo ciego y absoluto, de seis concejales que apoyan los proyectos polémicos: El liberal Eugenio Díaz, los de Opción Ciudadana Máximo Acuña y Jesús María Audivet, Alfredo Varela (Cambio Radical), y el conservador Rubén Marino Serge.
En la mayoría quedan 15 concejales: Los liberales Lao Herrera y Oscar David Galán; los de Cambio Radical José Ignacio Oñoro, Aissar Castro, Oswaldo Díaz y Carlos Hernández. Los conservadores Carlos Rojano, Jorge Rangel, Juan José Vergara y Julio Sierra; los de la U Esther Molinares, Juan Carlos Ospino y el veteranazo Luis Zapata Donado, el gurú del Concejo; el de Aico Hilario Zapata y el del Polo Rafael Sánchez Anillo. En verdad son mayorías y minorías poco confiables. Se mueven al vaivén del sabor y la cantidad de la mermelada que le unten al pan del desayuno.
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