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El dolor de cabeza de pagar los impuestos

El saliente director de la Dian dijo que los colombianos son mala paga. ¿Qué tal que no pagaran impuesto hasta por el aire que respiran? 

Por Rafael Sarmiento Coley y Terra

No hay un colombiano que tenga uso de razón que no se levante sin formularse la pregunta del millón: “¿Tengo que pagar el impuesto de rentas? Porque lo que no conoce el saliente director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), Juan Ricardo Ortega es que todos los nacidos en este país, desde cuando dan el primer grito con las paticas en manos del médico y la cabeza en manos de la parturienta, pagan impuestos hasta por el aire que respiran.

DineroLo que ocurre es que Ortega se refiere al tributo que deben pagar aquellos pocos afortunados que tienen industrias o negocios que les producen cuantiosas ganancias, o plusvalía, para hablar en términos de la economía proletaria. Ellos sí deben pagar el impuesto a las rentas. Porque obtienen demasiadas utilidades. Pero ocurre que son los que menos pagan. O no pagan nada.

Si Juan Ricardo Ortega, economista brillante que debería estar en el Fondo Monetario Internacional (FMI) como brazo derecho de Christine Lagarde, la directora de esa benemérita institución usurera, aplicara un principio de aritmética simple (para no meternos en camisas de once varas con las matemáticas ni ecuaciones complejas), entenderá que grupos empresariales como el Aval o el Sindicato Antioqueño (ahora llamado Grupo Empresarial Paisa, GEA), estarán siempre dentro del 1% que pagan sus impuestos completos e inclusive antes de tiempo. ¿Por qué? Muy sencillo. El Grupo Aval pagaría impuestos al año por unos dos billones de pesos. Eso es mucha plata, dirán algunos. Pero, dicho por el propio Luis Carlos Sarmiento Angulo, en un primer trimestre del año lograron  utilidades por $16 billones. Es decir, al año eso suma ganancias por $64 billones. Lo cual significa que pagar $2 billones de impuestos al año es una pichurria. Es como sacarle una totumita de agua al Mar Caribe.

Los otros impuestos

Juan Ricardo Ortega

Juan Ricardo Ortega

Lo malo es cuando Ortega generaliza y asegura que los colombianos son flojos y tramposos para pagar impuestos. Que los eluden o evaden. Ni lo uno ni lo otro. En Colombia pueda que un obrero no pague impuesto a la renta. ¿Qué renta puede tener un obrero que gana el mínimo? Pero de esos $650 mil que se gana al mes el obrero lo que recibe, realmente, son $300 mil. Porque el resto se queda el Estado mediante el 4 por mil, el 16 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que ahora se lo aplican hasta al papel higiénico.

Gerónimo Cervera, dirigente sindical de una de las fábricas de muebles de la Vía 40 sostiene que “si usted va a matricular un niño en una escuela pública, tiene que pagar. Alguna cosa se inventa el gobierno, pero paga algún tipo de impuesto. Si le pagan en cheque un oficio extra que usted haga en día de descanso, paga porque le cambien el cheque, además, si es una empresa que lleva contabilidad en regla le descuentan por derecho la retención en la fuente”.

Dice Cervera que, sacando las cuentas a mano alzada, los obreros pagan mucho más impuestos que los pocos multimillonarios que hay en el país, en quienes se concentra el 90 por ciento de la riqueza colombiana. Porque esas personas adineras tienen diversidad de empresas. Les entra plata por todos los bolsillos. Crean mecanismos que les permite reducir los impuestos a la renta. Y pagan sumas irrisorias, en comparación con las enormes ganancias que logran con sus empresas, gracias, además, a los salarios de hambre que pagan a sus obreros y empleados. “Pregúntele a una pobre cajera del Grupo Aval o del Bbva cuánto gana al mes. Y cuántas horas les toca trabajar. Y los más tacaños y explotadores son los españoles del Bbva. Ellos, como hace 500 años, vienen a saquear el resto que dejaron los hampones conquistadores”.

Juan Carlos Ortega explica que el impuesto de renta es el tributo que las personas o empresas deben pagarle anualmente al Estado sobre aquellos ingresos que sean susceptibles de incrementar el patrimonio, en el momento de su percepción.

Hasta el año 2012, solo debían pagar este impuesto los trabajadores independientes cuyos ingresos anuales fueran superiores a 36 millones de pesos. En el caso de los asalariados, el monto debía superar los $106.

Sin embargo, con la reforma tributaria introducida por el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en 2012, se modificaron los topes de ingreso.

Así las cosas, toda las personas cuyos ingresos superen los 37’577.000 deberán declarar impuesto sobre la renta. Además, si en sus registros figuran compras superiores a 75’155.000, independientemente del medio de pago, también deberá someterse a este gravamen. Lo mismo ocurre con los ciudadanos cuyos depósitos, inversiones financieras o consignaciones bancarias superen los 120’785.000 millones de pesos.

Declarar renta no implica pagar

Si usted es empleado y su sueldo está por el orden de los 3 o 4 millones de pesos, significa que sus ingresos anuales superan los 37 y que tendría que declarar. Sin embargo, el hecho que presente una relación de sus ingresos anuales, no significa que deba pagar.

Esto aplica para las personas que superan los 44’873.857 millones de pesos. Es un galimatías. Pero tal vez a lo que se refiera Ortega es a una realidad que a él le da miedo decirla: en Colombia se pueden contar con los dedos de las manos las personas en capacidad de pagar impuestos a las rentas. Al resto de los colombianos de vainas les alcanza los ingresos para los tres golpes al día y el pesado tren de gastos para sostener un hogar en condiciones, más o menos, dignas.

Se supone que Ortega es un economista, pero en sus declaraciones hay un dejo de sentido humano y entenderá que decir la verdad le sepultaría la posibilidad de llegar a ser el brazo derecho de Christine Lagarde. Sostiene él que en Colombia hay 320 mil empresas declarantes, de las cuales solo 3.500 (un poquito más del 10%) muestran con claridad sus cuentas ante la Dian.

Lo otro que Ortega no dice por pena es que, hasta hace poco, en la Dian había grupitos de verdaderas mafias con socios externos que robaban plata a chorros. Y Ortega lo sabe muy bien. Lo que más daño le hace a la imagen de una entidad como la Dian es la corrupción. Porque, al tener en su seno manzanas podridas, se deteriora su imagen en un dos por tres. Y después para recuperarla cuesta Dios y ayuda. Ortega sabe también mejor que nadie que si el contribuyente ve que los impuestos que recibe la Dian son bien invertidos en mejorar la calidad de vida de la clase obrera, de los empleados, de la clase media, todo el mundo –hasta los que no tienen la obligación de hacerlo- pagaría sus impuestos y Ortega aún estuviera en su puesto con una sonrisa de oreja a oreja.

Pero no hace pocos meses se descubrió la más reciente red de ladrones de la Dian, con cómplices dentro y fuera de la institución. En esa ocasión fue capturada una alta funcionaria de la Dian, que tenía un “pequeña Dian” en un apartamento de tres mil millones de pesos. Vivía como una mafiosa narcotraficante.

En Barranquilla, Santa Marta, Valledupar, Medellín y Bogotá fueron capturados una veintena de cómplices. La mayoría ya está libre. Esa plata se perdió. ¿Cómo hicieron para salir? ¿Quiénes les pagaron los abogados? Los más consagrados penalistas de este país, entre ellos Abelardo De la Espriella  segura que quien caiga en manos de la Dian por corrupción “mama cárcel por largo rato, porque esa entidad paga a los más costosos abogados para que hundan a los corruptos en lo más profundo de las ´picotas´. Porque con ello quieren emitir el mensaje de que a quien le roba a la Dian le dan hasta con el balde”.

Pero el mismo De la Espriella admite que de los cuantiosos detenidos por corrupción dentro y fuera de la Dian, la mayoría quedó en libertad por arte de birlibirloque. Hay poderes de poderes. Tal vez por eso Ortega prefirió marcharse, después de permanecer en la Dian durante casi cuatro años.

De todas maneras el Gobierno hace todos los intentos para que los corruptos no le hagan goles. Ahora tiene en marcha un proyecto de ley que penaliza con cárcel la evasión, y duplica las penas para las personas que le roben a la Dian.

Del mismo modo el Gobierno se propone que en Colombia el peso de la tributación no repose de manera injusta en los hombros del 70 por cientos de las empresas que están pagando sus impuestos en forma correcta. Las cifras que maneja el Gobierno son de un universo de 320 mil empresas declarantes de impuestos (personas jurídicas), 316.500 no están pagando de forma correcta su obligación tributaria. Es decir, solo 3.500 muestran con claridad sus cuentas ante la Dian.

Dian

Las salas de espera de la Dian permanecen llenas.

En recientes declaraciones a Portafolio, Ortega reconoció que “estas pocas empresas pagan muchísimo, hasta el 65 por ciento de sus utilidades”, expresó Ortega tras recomendar que “tributariamente la meta del país debe ser lograr que empiecen a pagar los que nunca han pagado para que no sigan aportando los mismos de siempre”. El director saliente de la Dian considera que si debe haber una nueva política tributaria “debería ser para ampliar la base de contribuyentes”. Dentro de las empresas que no presentan sus números verdaderos ante la Dian, unas 200 mil tienen problemas graves de evasión.

Según las cuentas del organismo recaudador, la mitad de lo que produce la economía del país se desconoce desde el punto de vista de los impuestos. “El total de la producción de la economía en el 2013 fueron 707 billones de pesos. Si se quita el 16 por ciento de ese Producto Interno Bruto, que corresponde al Gobierno –pues este no factura–, tendríamos 100 billones de pesos menos. Es decir, de los restantes 600 billones deberíamos saber todo, pero la facturación total fue de 389 billones, lo que significa que hay más de 200 billones, cerca de la mitad de la economía, de la que no sabemos nada”, asegura Ortega.

Tienen que hacer auditorías

Por estas cifras es que el director de la Dian saliente dejó montado todo un operativo de auditorías, que se iniciarán en octubre próximo, para buscar con lupa dónde está la evasión. “De las auditorías a grandes tiendas hicimos unas en el Centro Comercial Titán Plaza.

El dueño del negocio venía facturando IVA por 15 mil pesos al mes y con la auditoría dio que recaudaba 70 millones en IVA. Estaba escondiendo el 99 por ciento de los ingresos que aportan los colombianos que compran productos”, cuenta Ortega.

Precisamente, el Gobierno prepara un proyecto de ley en el que incluirá la penalización por omisión de ingresos, pues este es considerado como uno de los graves problemas del sistema tributario colombiano. Las autoridades han identificado dos patrones en el comportamiento tributario de los colombianos.

Se podrían hacer un millón de casas gratis

Uno es el de crear gastos que no existen para rebajar impuestos y el otro es omitir ingresos. Lo que busca el proyecto de ley es justamente establecer cárcel para quienes rehacen facturas para esconder ingresos. Al respecto, Enrique Manosalva, presidente de la firma de abogados Manosalva Brun, miembro del Instituto de Derecho Tributario y que hace investigaciones sobre impuestos, advierte que el país no está preparado para este tipo de penas.

“Aunque el sector privado tiene un alto índice de evasión, no tenemos un sistema tributario suficientemente maduro para penalizar. Antes de eso hay que formar a los funcionarios de la Dian, por áreas económicas y en temas de fiscalización”, dice. El abogado agrega que, después de ese primer paso, se requieren jueces especializados en derecho tributario y que, en consecuencia, este no es un proceso de uno ni de dos años, sino de mucho tiempo. De acuerdo con cifras preliminares de un estudio que adelanta el Banco Mundial, la evasión del IVA en Colombia oscila entre el 35 y el 40 por ciento. Esto indica que si el recaudo por este impuesto en el 2013 fue de 25,2 billones de pesos, la evasión rondó los 10 billones. Y según estadísticas de la Dian, la evasión en renta fue del 50 por ciento de un recaudo que alcanzó los 46, 2 billones de pesos el año pasado. A esto se agrega que entidades con régimen especial, unas 45 mil, entre fundaciones, corporaciones y similares, registran ingresos por 35 billones de pesos al año y no tributan nada. La suma total de lo que no se recauda, ya sea por evasión, o por las leyes existentes, es de 40 billones de pesos. Si el Estado hizo 100 mil viviendas gratis con 4,2 billones de pesos, la plata que se deja de recaudar en impuestos alcanzaría para hacer 1 millón de casas. Una manera frecuente de evadir impuestos en Colombia es cuando un contribuyente cuadra sus cuentas para que su impuesto de renta resulte igual a la retención en la fuente que pagó mensualmente y lo hace escondiendo ingresos o inventándose costos y gastos.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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