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Alex Char no pudo ser testigo de la inauguración del estadio Metropolitano porque estaba en el exilio …

Por: Francisco Figueroa Turcios

Cuando el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez abrió sus puertas el 11 de mayo de 1986, Alex Char, alcalde de la Capital del Atlàntico, apenas estaba por cumplir 20 años ( nació en Barranquilla 16 de abril de 1966).

La vida le arrebató a Alex, la posibilidad de caminar aquella tarde histórica junto a su padre, Fuad Char, entonces gobernador del Atlántico y protagonista de una de las obras más emblemáticas de Barranquilla. El miedo del secuestro y la violencia del narcotráfico aliada a la guerrilla obligaron a los hermanos Char Chaljud, Antonio, Arturo y Alex a refugiarse en Estados Unidos.

Foto: Antonio, Fuad, Arturo y Alex Char

Sin embargo, mucho antes de esa ausencia dolorosa, Alex Char ya había conocido otra cara del servicio público y de las tragedias sociales que golpean al departamento del Atlàntico.

En 1983, siendo apenas un adolescente, Alex acompañó a su madre, Adelita de Char, durante las largas y agotadoras jornadas humanitarias en el sur del Atlántico, cuando el desbordamiento del Canal del Dique dejó bajo el agua pueblos enteros y golpeó a cerca de 300 mil damnificados que perdieron cultivos, animales y hasta la esperanza.

.En el exilio…

Cuarenta años después de aquella tarde que cambió para siempre el paisaje futbolero de Barranquilla, Alex Char abrió una ventana íntima de su memoria familiar y confesó al periodista Manolo Ortega Ponce una ausencia que todavía le pesa como un gol que nunca pudo gritar en la tribuna.

Mientras el coloso de la Ciudadela 20 de Julio, levantaba el telón de su historia el 11 de mayo de 1986, Alex estaba lejos de su tierra, asilado en Estados Unidos junto a sus hermanos Antonio y Arturo, en medio de las amenazas de secuestro que sacudían a Colombia en los años más oscuros del narcotráfico aliados con la guerrilla.

Aquel joven Alex no pudo acompañar a su padre, Fuad Char, uno de los hombres decisivos en la construcción del escenario que terminaría convirtiéndose en santuario de Junior y de las grandes gestas de la Selección Colombia.

La distancia era otra en los años ochenta: no existían teléfonos inteligentes, videollamadas ni redes sociales que comprimieran el mundo en la palma de una mano. La nostalgia viajaba lenta, colgada de cables telefónicos internacionales y cartas que tardaban días en llegar.

Alex Char recordó que supo del éxito de la inauguración gracias a los relatos emocionados de su padre a través de llamadas telefónicas. Desde la distancia imaginó las graderías rebosadas, el rugido de la multitud y la emoción de una ciudad que estrenaba templo futbolero. Mucho después, cuando regresó a Barranquilla, terminó de reconstruir aquella película familiar escuchando anécdotas, detalles y silencios que el tiempo convirtió en memoria colectiva.

Pero la confesión de Alex Char a Manolo Ortega, también tuvo un tono político y social. Al evocar los años de miedo que obligaron a su familia a abandonar temporalmente el país, Alex lanzó una frase cargada de preocupación sobre el presente nacional. Sentenció que Colombia atraviesa nuevamente momentos de inseguridad que —según su visión— evocan los tiempos convulsos de la década del narcotráfico aliados con la guerrilla, ahora bajo el gobierno de Gustavo Petro.

Cuarenta años después, el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez no solo guarda los ecos de los goles y las clasificaciones mundialistas; también conserva las cicatrices invisibles de un país que durante décadas ha aprendido a convivir con el miedo.

La confesión de Alex Char, desnuda una verdad dolorosa: mientras Barranquilla celebraba el nacimiento de su gran templo futbolero, los hermanos Char Chaljud padecía el drama del exilio y la incertidumbre que golpeaba a miles de colombianos anónimos.

El tiempo cambió los gobiernos, las tecnologías y los protagonistas, pero la inseguridad sigue apareciendo como un fantasma terco en la historia nacional. Y quizá por eso el Metropolitano permanece ahí, inmenso y resistente, como un recordatorio de que Colombia siempre ha tenido que aprender a celebrar la vida aun en medio de sus noches más oscuras.

Otro Char, frente al Metropolitano..

Cuarenta años después de aquella tarde inaugural en la que el cemento fresco todavía olía a esperanza y Barranquilla estrenaba su templo futbolero, el destino vuelve a colocar a un Char frente al corazón del estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Esta vez no es el joven Alex que observaba desde la distancia el nacimiento del coloso de la Ciudadela 20 de Julio, sino el alcalde convertido en guardián de una nueva transformación urbana y deportiva que busca poner al escenario a la altura de las grandes capitales del continente.

Hoy, mientras las grúas, obreros e ingenieros avanzan contra el reloj, Alex Char tiene entre ceja y ceja un propósito: que el Metropolitano llegue renovado y ampliado para recibir la final de la Copa Sudamericana en diciembre. No se trata únicamente de cemento, silletería o luminarias modernas.

La apuesta es convertir el estadio en un escenario más cómodo, más seguro y con mayor capacidad para una ciudad que aprendió a vivir el fútbol como un acto colectivo de identidad. La intervención permitirá ampliar su aforo de 43.000 a 60.000 espectadores para eventos futbolísticos, mientras que en conciertos y espectáculos musicales la capacidad podrá llegar hasta las 75.000 personas.

Cuatro décadas después, Barranquilla vuelve a mirarse en las paredes del Metropolitano. Y mientras avanzan las obras para vestirlo de modernidad, la capital del Atlántico parece entender que no solo se remodela un estadio: se renueva un símbolo. Un lugar donde el Caribe colombiano sigue aprendiendo que el fútbol también puede contar la historia de un pueblo que nunca deja de soñar desde las tribunas.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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