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¡El cañaemillero y gaitero más viejo del Carnaval!

Evaristo Mendoza Carvajal, a los 97 años, sigue más brioso que nunca aportándole su música a las fiestas carnestoléndicas de Tubará. Por Rafael Sarmiento Coley

Evaristo Mendoza Carvajal es un hombre menudito –pocas carnes, baja estatura- nacido en Tubará (Atlántico) el 14 de octubre de 1920, y a los cuatro años de edad aprendió a tocar el guache para acompañar la cumbiamba de su abuelo Elías, uno de los primeros músicos que hubo en la etnia Mokaná que vive y reina en las estribaciones del cerro Conuco.

4 Resguardo Indígena

Del Resguardo Indígena Mokaná, que hoy podría luchar por preservar el legado musical de Evaristo Mendoza, es solo un lejano recuerdo tubareño.

A sus 97 años “bien vividos porque no bebo ni fumo y me levanto a las cuatro de la madrugada a arrancar la yuca y el ñame y a ordeñar la única vaquita que me queda”, tiene una memoria envidiable. Y una voz clara para contar las historias de sus antepasados.

“Nosotros tuvimos un resguardo indígena bien organizado, pero después lo dejamos perder. Nos lo quitaron. Qué lástima, porque, de todas maneras el resguardo libró una pelea por recuperar las tierras que eran nuestras”, afirma.

A los 13 años cambió pasó del guache a la flauta o cañaemillo, porque ya su abuelo no tenía las suficientes fuerzas en los pulmones para resistir las largas jornadas en las cumbiambas del Carnaval de Tubará; pero a Evaristo Mendoza también le llegó la hora de cambiar de la cañaemillo a la gaita, que es la que lo acompaña desde hace medio siglo allá en su pueblo natal, que es una especie de capital de la etnia Mokaná, en cuya jurisdicción quedan los más nítidos vestigios de esta tribu. La llamada ‘Piedra Pintada’ en lo profundo de una cañada  en medio de una semi-selva que se conserva en esta zona del Atlántico.

Es un jeroglífico con figuras humanas, animales, flechas y diversas artesanías. Es una piedra plana, blanca, bella. Alrededor hay otras losas perfectas, como si hubieran sido labradas para usarlas como bancas para reuniones. La tradición oral ha conservado hasta hoy la leyenda de aquel mítico lugar. Era una especie de campo de oración, o punto de reunión para retiros espirituales y decisiones del Consejo Mokaná, conformado por 200 ancianos. Eran los sabios de la tribu.

El Carnaval de Tubará

3 Evaristo Mendoza Carvajal (2)

«No quiero morir sin dejar grabado mi legado musical», dice Evaristo Mendoza Carvajal.

Según la tradición oral, “el Carnaval de nosotros es más antiguo que el de Barranquilla”, dice Evaristo.

La investigadora cultural Luisa Palmesano, quien lo acompaña para esta entrevista, afirma que, en efecto, de acuerdo a investigaciones bien sustentadas, la etnia Mokaná ya tenía una organización social y cultural muy importante cuando llegó el colonizador español.

El primero que los identificó fue Pedro de Heredia, a principios del siglo XVI, siguiendo el curso costero del Mar Caribe. Encontró asentamientos de esta tribu en lo que hoy es Galerazamba (departamento de Bolívar), Puerto Caimán, El Morro y Juaruco (en jurisdicción de Tubará, Atlántico).

Jesús Javier Jerónimo, quien forma parte de un comité que mantiene la antiquísima tradición de ‘Las Pilanderas’, asegura que esta es una expresión que hace parte de la cultura y folclor Mokaná.

“Lo malo es que Barranquilla no se ha dado a la tarea de ir a conocernos a Tubará, para que vea de dónde vienen muchas de las cosas que engrandecen su Carnaval”, dice Evaristo. Asegura que no le conoce la cara a ninguna persona de la Fundación Carnaval de Barranquilla. “Y eso que estamos aquí a nariz con boca. Pero así es la vida. Ellos no saben de nuestra existencia”.

5 Jesús Javier Jerónimo y Luisa Palmesano (2)

Jesús Javier Jerónimo es uno de los defensores de la vieja tradición de ‘Las Pilanderas’.

¡Qué bueno! sería que Carla Celia se diera una rodadita por Tubará y descubriera toda esta riqueza folclórica carnestoléndica y la incorporara con grandeza de espíritu al Carnaval de Barranquilla, Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Carla se inmortalizaría.

“¡Claro que me gustaría tocar en el Carnaval de Barranquilla, si me invitan!”, sostiene Evaristo explayando sus pequeños ojos. Él explica que sus abuelos le contaron que en un principio se tocaban solo los instrumentos indígenas. La gaita de palo con pico de pluma de pava congona y afirmada al garrote con cera de abejas; el guache o guacharaca elaborada de la mata de corozo y del mismo modo una cabalaza seca con granos de maíz o pequeños guijarros, y la cañaemillo, el instrumento que predominaba en la etnia Mokaná.

Luego, cuando el colonizador europeo trajo los primeros esclavos negros (en su mayoría procedentes del Sudán Occidental, Costa de Guinea, y el Congo), incorporaron los instrumentos de percusión como la tambora, el tambor llamador y el tambor alegre. ¡Y entonces sí, se formó la rumba!

Según uno de los cuadernos del Departamento de Investigación y Divulgación de la Universidad del Norte, “la presencia negra en las zonas de asentamientos Mokaná (en parte de lo que hoy son los departamentos de Bolívar y Atlántico) introdujo importantes influencias sobre el genotipo y cultura de la población”. Influyó en sus costumbres, tradición oral, magia, medicina y enfermedades, religión, música y folclor. El negro introdujo el sincretismo religioso y las culturas yoruba, congolesa y bantú.

Es lo que se debe rescatar

2 Jesús Javier Jerónimo y Luisa Palmesano (1)

Jesús Javier Jerónimo, de la danza de ‘Las Pilanderas’, y Luisa Palmesano, directora de la fundación Paisajes Sonoros de Tubará.

Luisa Palmesano dirige la Fundación Paisajes Sonoros de Tubará, con el propósito de “generar procesos culturales, investigar sobre las raíces profundas, fomentar la productividad del campo, lograr inclusión social y el rescate del patrimonio Mokaná, que es un legado valiosísimo”.

Trabajan con las uñas. Porque no recibe apoyo del sector público, y menos del privado. Por lo que debería hacerse un llamado al actual alcalde de Tubará, Natking Coll, pues ya que tiene nombre muy similar a un afamado cantante afrodescendiente nacido en Estados Unidos, para que se interese en el rescate de esas tradiciones vernáculas, y en la defensa de talentos innatos en vía de extinción.

El Alcalde debería fundar, desde ya, la Escuela Evaristo Mendoza Carvajal, para que las nuevas generaciones recojan este magnífico legado musical. Es que Tubará es un pueblo que ha sido ingrato con sus personajes. Por ejemplo, otro Evaristo fue uno de los más consagrados peloteros de Colombia. El cátcher (receptor) Evaristo Martínez, llamado por Marcos Pérez ‘El Indio de Tubará’, integrante de la Selección Atlántico varias veces campeona nacional, y de la Selección Colombia (dos veces champion mundial, en la más reciente con Evaristo como integrante).

Quiere dejar su legado

Evaristo Mendoza cuenta que, muy joven, aprendió a tomar al lado de los demás integrantes del grupo musical. Pero una noche les dieron un licor adulterado que casi los mata a todos. “Desde ese día dije, no más ron. En esa época tomábamos un aguardiente que llamaban de belloticas y ron caña”. De eso hace más de 70 años. Desde entonces cero licor, cero tabaco.

Por eso se le ve tan vital, con los bríos de un sesentón. Dispuesto a medírsele a todo. Los directivos del evento ‘Noche de Tambó’, que todos los años se realiza en la Plaza de la Paz en los días previos al Carnaval, ha propuesto hacerle un homenaje. Marlón Baquero, director de los grupos Stereocuco y Pueblo Santo, es partidario de hacer un evento que genere ingresos con el fin de que el homenaje no se quede en una medallita decobre.

Y también hay quienes son partidarios de tocarle el corazón noble y generoso de Carla Celia Martínezaparicio, para que la Fundación Carnaval, que ella dirige de manera eficiente y exitosa, incluya a Evaristo Mendoza en un acto de reconocimiento, con un Congo de Oro a la tradición, y algunos pesitos para que se compre un par de gaitas nuevas. Es que, querida Carla, los homenajes a estos personajes sencillos y talentosos es mejor hacérselos en vida. Después de muerto ¿ya pa´qué?.

“Ahora lo que quiero es dejar grabada mi música, para que mis nietos me recuerden como lo que soy: un músico de raca mandaca, no un gaitero chinchirrero”.

 

 

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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