Aunque parezca increíble, todavía hay personas de bien que se quitan sus zapatos para darlos a un pies descalzo.
Por El Propio Búho
Para despedir el año este Rincón del Búho es un tutifrutti. Revuelto de todo. Pero sabroso. En primer lugar, aprovecho para felicitar a un par de amigos inmancables lectores de esta columna.
Porque a ellos, a nuestros lectores, también hay que pechicharlos, como no, sobre todo si hay motivos para ello, como es el caso de Óscar Figueroa y Martha González Gómez, el uno oriundo de Corozal y la otra nacida en la hoy relumbrante Montería. Pero ambos estudiaron, se hicieron profesionales y desempeñan buenos empleos en Barranquilla. Los muchachos cumplen 15 años de casados, las Bodas de Cristal, que serán celebradas, por supuesto, en la capital cordobesa con la Banda 19 de Septiembre de Chinulito, La Juvenil de Chochó y el grupo La Margarita. El Búho envía las más sinceras felicitaciones a estos generosos lectores fieles.
Y a continuación, un valioso aporte del eficiente servicio especializado en su portal y por correo electrónico Todo-Mail:
Las fotos que estás a punto de ver nos han sacado unas sonrisas de nuestro rostro, y no una sonrisa de diversión, sino una de verdadera felicidad, al darnos cuenta que todavía existen personas dispuestas a ayudar a los menos afortunados por voluntad propia y sin esperar nada a cambio.
Estas son las personas que alientan y le dan esperanza a nuestra sociedad, ya que día a día se convierten en héroes anónimos. Ellos no reciben aplausos, ni su nombre aparece en los periódicos, pero definitivamente dejan huella.
Este hombre se quitó los zapatos de sus pies para dárselos a esta chica sin hogar
Este automovilista se detuvo a ayudar a una anciana a cruzar la calle con seguridad
Este barbero que ofrece cortes de pelo gratis a cambio de abrazos
Este oficial de policía que se esposó a una mujer a punto de saltar, para asegurarse de que ella no se arrojara
Este empleado da un servicio extra en el almacén
La multitud que decidió ayudar a este chico a ver el show sin importar cómo
Estos niños ayudan a una miembro lesionada del equipo rival para que pueda anotar
La solidaridad, en efecto, no conoce de fronteras ni de barreras, no tiene en cuenta posición social, política, económica, étnica o racial, como se aprecia en la foto de dos personajes, uno de piel blanca y otro de color moreno, que en un afectuoso abrazo y encuentro cabeza con cabeza, realizan el más sublime y respetable acto de consolación por encima del color de la piel y de las razas.
Este hombre dio su paraguas para que este gato pudiera tener una noche sin lluvia
No nos olvidemos de Dan, un hombre que, dos veces por semana, compra café para cada uno de los pacientes, enfermeras y médicos de los centros locales de cáncer



















