Campeón dos veces con el Atlético Nacional: 1973 y 1976
Por: Francisco Figueroa Turcios

Eduardo Julián Retat
El verdadero valor de Miguel de Cervantes Saavedra ha consistido sin duda en que se atrevió genialmente a dividir en dos el linaje humano. De un lado el creador, el hombre tocado por la genialidad y la locura- que son una misma cosa- el caudillo. O dicho en el viejo lenguaje de las armas: el adalid.
Frente a esa figura romántica neurótica seductora del Quijote, Cervantes coloca un hombre nacido para obedecer. El sólido, el ético, el sensato. El que esconde con elegante dignidad sus atributos pero los saca a relucir cuando así lo impone la situación: el temperamento y la personalidad.
Las dos personalidades tan distantes y diferentes, no sólo no se oponen, sino que, por el contrario, conforman una estirpe aparte, en la cual conviven el nacido para para servir y el otro, nacido para que le obedezcan: El Quijote y Sancho Panza.
Y esa historia es de la vida real, que se encarna en Eduardo Julián Retat era el Sancho Panza del Atlético Nacional y Oswaldo Juan Zubeldía, Don Quijote.
El temperamento y la personalidad de Eduardo Retat, la aprovecho Oswaldo Juan Zubeldia para tener su lugarteniente dentro del terreno de juego por ese carácter explosivo que le imprimía a los partidos. Como era el único volante de marca, debía resguardarse para las coberturas, y era fogoso para escalonar y presionar a los adversarios.

Eduardo Julián Retat y Óscar Muñoz
Los hinchas del Atlético Nacional siempre recordarán a Eduardo Julián Retat, como el hombre que le ponía el pecho a la adversidad, sustancialmente porque era un volante recio y temperamental así como Sancho Panza. Retat, era un jugador polifacético, todoterreno, cultor del sacrificio, su fútbol pragmático entregaba orden y equilibrio como se lo exigía Zubeldía.
«Cuando llegó Juan Oswaldo Zubeldía al Atlético Nacional, me da la responsabilidad de ejercer una marca mixta. Como era el único volante de marca, debía resguardar las coberturas, y debía escalonar y vehemente al presionar a los adversarios.
En esa época habían jugadores muy talentosos y habilidosos como un Jairo Arboleda en el Feportivo Cali o Alejandro Brand en Millonarios. Zubeldía me encomendaba la misión de ejercer la marca sobre los jugadores talentosos.

Nacional 1976: Eduardo Retat, Chumi Castañeda, Gerardo Moncada, Miguel Ángel López, Pacho Maturana y Jorge Olmedo.. Abajo: Jorge Peláez, Comanche Salgado, Ramón Bóveda, Eduardo Vilarete y Raúl Navarro.
Me caractericé por ser un jugador de garra, nunca daba un balón por perdido, en cualquier cancha y ante cualquier rival. Tenia fuerza para marcar, técnica en el momento de tener el balón y talento, que fueron mi pasaporte para triunfar en el Atlético Nacional» reseña Eduardo Julián Retat sobre su perfil como jugador.
Eduardo Julían Retat, fue el eterno capitán de campo del Atlético Nacional los diez años que militó en el cuadro Verdolaga. Esta en la historia del club antioqueño porque fue uno de los artífices de dos títulos en los años 1973 y 1976.
Eduardo Julián Retat, debutó en el fútbol profesional colombiano en 1968 con el Independiente Santa Fe, pero con el club Capitalino sólo jugó un solo partido, por cuanto en la primera fecha sufrió una grave lesión de ligamentos tras chocar con Oswaldo Pérez, en el partido en el estadio ´Romelio Martínez´ entre Junior y Santa fe. Superada la lesión jugó año y medio en el Cúcuta Deportivo. A raíz de las excelentes actuaciones con el cuadro Motilón, es adquirido por el Atlético Nacional donde jugó el resto de su carrera futbolística. Eduardo Retat, sin duda tuvo las virtudes de Sancho Panza, un hombre obediente a cumplir las misiones tácticas de Juan Oswaldo Zubeldia, quien personificó al Quijote.
.











