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Del arco al banco técnico : Sebastián Viera y el desafío de devolverle la ilusión al Junior

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hay regresos que parecen escritos por el destino. Hay otros que simplemente ocurren. Y hay algunos que tienen el peso de la historia. Sebastián Viera vuelve a Junior.

Sebastián Viera, esta vez no caminará hacia el arco del estadio Romelio Martínez para ponerse los guantes, ordenar la defensa y esperar el silbato inicial. No llevará el número 1 en la espalda ni tendrá delante a los delanteros rivales. Estará sentado en el banco técnico con la responsabilidad de tomar decisiones, leer partidos y, quizá más difícil todavía, volver a encender una ilusión que se ha ido apagando lentamente en la hinchada rojiblanca.

El ídolo vuelve a casa, pero encuentra una casa distinta. Porque el Junior que recibe a Sebastián Viera no es aquel que él ayudó a convertir en protagonista durante tantos años. Es un equipo golpeado por los resultados, perseguido por los números y necesitado urgentemente de recuperar la confianza.

Ahora Sebastián Viera comienza otra historia. La única experiencia que tiene Viera como director técnico fue su paso por Real Cartagena, en el torneo de la Primera B. Allí tuvo su primer acercamiento al oficio de dirigir, a la responsabilidad de escoger una nómina, tomar decisiones, administrar egos y responder por los resultados. Pero Junior es otro precio.

Una cosa es dirigir en la B y otra muy diferente sentarse en el banco del equipo de Barranquilla. En Junior no solamente se dirige un equipo de fútbol: se administra un mundo de expectativas. Aquí cada entrenamiento tiene testigos, cada convocatoria genera debates, cada sustitución es analizada y cada derrota puede convertirse en una tormenta.

Y quizá por eso el regreso de Sebastián Viera tiene algo de desafío, pero también algo de esperanza. Sebastián Viera conoce esta camiseta como pocos. La defendió durante años. La sufrió. La celebró. La llevó como capitán. Fue protagonista de noches inolvidables y testigo de momentos difíciles. 638 partidos, 13 goles y siete títulos ( Liga colombiana: 2011-II, 2018-II y 2019-I — 3 títulos. Copa Colombia: 2015 y 2017 — 2 títulos. Superliga: 2019 y 2020 — 2 títulos) resumen estadísticamente una carrera extraordinaria, pero ninguna cifra alcanza para explicar lo que significó Sebastián Viera para el sentimiento juniorista.

Sebastián Viera, fue arquero, capitán, líder y, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndose en uno de esos personajes que dejan de pertenecer solamente a un club para convertirse en parte de su historia. Ahora deberá comenzar otra historia. Una mucho más complicada. Porque dirigir al equipo de los amores puede ser más difícil que defender su arco. Viera tendrá una tarea mucho más difícil que ganar partidos: tendrá que recuperar la confianza.

Tendrá que convencer a un vestuario. Tendrá que reconstruir una identidad. Tendrá que conseguir que los jugadores vuelvan a creer en sus propias posibilidades. Y tendrá que devolverle a la hinchada esa sensación que durante tantos años acompañó al equipo: la de salir al estadio pensando que Junior podía ganar. Tendrá, además, que enfrentarse a una realidad que no permite discursos largos ni períodos interminables de adaptación.

Junior sin margen para equivocarse...

El camino de Junior hacia el octogonal se convirtió en una carrera contra el calendario, contra los números y, sobre todo, contra sus propios fantasmas.

Quedan 14 partidos. Y hay una cifra que comienza a perseguir al equipo como una sombra: 30 puntos. Ese es el número que marca la frontera entre la tranquilidad y la angustia. Para llegar allí, Junior necesita una campaña prácticamente perfecta. Al menos diez victorias aparecen como el camino más directo hacia esa cifra. Y eso significa que cada derrota, cada empate, cada oportunidad desperdiciada puede terminar costando mucho más que tres puntos.

Puede costar la clasificación. Puede costar una temporada. Puede costar otra decepción.Por eso Viera no llega solamente para dirigir partidos. Llega para administrar una crisis. Y allí aparece una diferencia fundamental con su antecesor, Alfredo Arias.

Arias hablaba de procesos, de comienzos y finales, de un equipo acostumbrado a crecer con el campeonato. Incluso cuando las derrotas comenzaron a acumularse, encontraba argumentos para sostener su discurso. Pero el fútbol, especialmente en Barranquilla, tiene una memoria corta cuando la pelota deja de entrar.

Sin privilegio Sebastián Viera no tendrá ese privilegio .No podrá pedir demasiado tiempo .No podrá refugiarse únicamente en el pasado. Y tampoco podrá vivir de lo que fue. Porque una cosa es ser leyenda de Junior y otra muy distinta es ser su entrenador. El cariño de la hinchada puede abrirle la puerta, pero no puede ganar los partidos.

Los 638 encuentros que disputó Sebastián Viera como futbolista le conceden autoridad moral. Los siete títulos le entregan un lugar privilegiado en la historia rojiblanca. Pero desde ahora comenzará a escribir otra página, una en la que los recuerdos quedarán afuera de la cancha durante 90 minutos.

Allí no jugará el Viera de los guantes. Jugará el Viera de las decisiones. Tendrá que escoger jugadores, planteamientos, cambios, estrategias. Tendrá que asumir críticas y responder ante las derrotas. Tendrá que soportar la presión de una ciudad que convierte al Junior en una pasión cotidiana. Y quizás el mayor desafío sea precisamente ese: convertir el amor que la hinchada siente por Viera en confianza hacia el entrenador. Porque el ídolo vuelve a casa. Pero esta vez no viene a recordar.

Sebastián Viera a rescatar el presente...

Sebastián Viera Viene a buscar esos 30 puntos que hoy parecen una montaña. Llega a intentar que el calendario deje de ser un enemigo. Viene a devolverle al equipo el carácter que tantas veces mostró cuando él estaba debajo de los tres palos. Y viene a comprobar una de las verdades más difíciles del fútbol:

El que Sebastián Viera haber sido héroe no garantiza convertirse en salvador. Sebastián Viera ya escribió su nombre en la historia de Junior. Ahora tiene la oportunidad —y la enorme responsabilidad— de escribirlo nuevamente. Pero esta vez desde el banco. Y quizá el partido más difícil de todos no sea contra el próximo rival. Sea contra la desconfianza. Porque en Barranquilla el amor por Junior nunca desaparece. A veces simplemente necesita una razón para volver a creer.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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