En el mercado de Barranquilla cierran “droguería”. Denuncian que hay clínicas “de postín” que le dan placebos a los pacientes. Laboratorios tienen monopolio.
Por Chachareros
Autoridades sanitarias en Barranquilla y el Atlántico pusieron en alerta a los consumidores de numerosos medicamentos adulterados que entran por cantidades enormes por las amplias fronteras venezolanas y ecuatorianas, en donde los gobiernos no restringen la fabricación de medicamentos genéricos antes del tiempo legal vigente establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dentro de los principios legales internacionales de los derechos de autor.
Se descubrió que la mayoría de los medicamentos incautados son simples placebos, es decir, fármacos elaborados por talcos o bicarbonato, y sin ninguno de los principios activos que aparece escrito en la fórmula del empaque.
“Si fuera solo bicarbonato lo que contuvieran esas pastillas, no sería del todo mal, pues no es un producto dañino. Todo lo contrario, consumido en dosis módicas cura y alivia muchos malestares. Pero es que estos criminales utilizan hasta cal triturada, talco para los pies y otros productos similares”, dijo uno de los funcionarios que orientó los operativos.
La misma fuente advirtió que hay dos o tres clínicas de presunta alta alcurnia, en donde le cobran al paciente millones de pesos dizque “para ponerlos como nuevos, gozando de salud plena, y la mayoría de los remedios que les dan son traídos de la India, de la China, del Tibet, sin licencias y sin que se sepa, realmente, qué les están dando a sus clientes. Porque para ellos no son pacientes. Son clientes a quienes estafan. Y usted les ve esas fachadas y esas oficinas por dentro y se asusta, porque parecen ‘lavanderías’. Y eso hay que investigarlo muy bien en Barranquilla, porque por unos pocos casos, se vería deteriorada esa bonita imagen que tiene la ciudad como destino turístico para la salud”.
En desarrollo de operativos que se adelantaron en el Centro de Barranquilla, la Secretaría de Salud Distrital y la Policía Nacional aplicaron medidas sanitarias consistentes en el decomiso de 56 mil unidades de medicamentos y el cierre de un local que no cumplía con los requisitos mínimos para la venta de productos farmacéuticos.
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Los operativos se realizaron en los alrededores de la calle 30, sector de El Mercado de La Magola, donde se incautaron diferentes medicamentos sin registro sanitario del Invima y mal almacenados, además de otros productos de contrabando y de uso institucional que eran vendidos libremente.
El medicamento con mayor cantidad de unidades decomisadas fue el Cialis (venezolano) con 600 cajas. También se encontraron: Cardioaspirina, Buscapina, Sildenafil, Fasityn, Fluimucil, Pruebas de Embarazo, Metropolol, Apronax, Cytotec, Lincocin, Visine, Beyodecta, Bractrim, Fragmin, Betoprolol, Sinalgen, Sulfadiazina, Desloratadina, Retiblan, Maxipime, Daflon, Loceryl, Ampicilina, Terramicina y Bactrim Forte de uso institucional y sin registro Invima.
En una bodega cercana al sector de El Playón se hallaron varias cajas de medicina almacenadas sin las condiciones básicas para su buen mantenimiento, es decir, con poca ventilación y ubicadas en el suelo. Varios de estos productos estaban falsificados, entre ellos el Linconcín.
En el sector de La Magola se procedió al cierre de una colmena sin nomenclatura que exhibía y expedía medicinas sin ningún tipo de documentación que acreditara el legal funcionamiento del establecimiento. En este local se vendían medicamentos bajo prescripción médica, productos psicoterapéuticos y dispositivos médicos almacenados bajo condiciones de temperatura y humedad relativa no controladas.
Alma Solano, apenas levantaste la puntica de la alfombra
“Vamos a continuar con estos operativos para proteger y salvaguardar la salud de los consumidores”, anunció Alma Solano Sánchez, secretaria de Salud Distrital, al tiempo que recomendó a la comunidad comprar los medicamentos en sitios reconocidos donde se cumplan las condiciones mínimas higiénico sanitarias.
Lo que la Secretaria de Salud Distrital tal vez no sepa es que en la actualidad existe en Colombia el más alarmante desorden en materia de precios de medicamentos esenciales, para enfermedades comunes como gripa, insomnio, colon inflamado, malestares estomacales. Un día el producto cuesta $35mil. Al día siguiente amanece al doble. Y es precio legal, autorizado por las autoridades del ramo en Colombia. Esa es la verdadera causa y efecto de la entrada en abundancia de medicina de contrabando.
Además, existe un monopolio en el sector de los medicamentos, que controla el 90 por ciento del mercado, e impone los precios a su antojo. De tal manera que en Colombia un producto para una enfermedad terminal que en cualquier país vecino cuesta cien mil pesos, aquí cuesta un millón.
Alma Solano, sigue metiendo la mano
Y los laboratorios que tienen estas franquicias para los productos de marca, cuando se enteran que en una clínica le están suministrando a pacientes con cáncer una caja de medicamentos que en Ecuador cuesta $70 mil y aquí el laboratorio lo vende a $700 mil, no se sabe con qué poder divino mueven jueces, fiscales, CTI y hasta magistrados con abogados que son unos verdaderos sicarios morales y acaban con el pobre expendedor o médico en la cárcel.
Lo “matan” moralmente. Aunque físicamente lo dejen vivo para que echen el cuento. Es una verdadera mafia de las drogas “lícitas”. Precisamente, nuestra fuente, un Senador que organiza el primer debate sobre ese sector, asegura que tiene el más completo informe sobre el total desorden que hay en el ramo de la salud «hasta el punto de que el bandido de Palacino, el monstruo de mil cabezas dueño de Saludcoop y por cuya culpa murieron en Colombia miles de pacientes a quienes no les suministraban medicamentos caros o los dejaban morir de dolor por negarles una dosis de morfina, está a punto de salir libre, porque tiene un calanchín en las altas Cortes que fue empleado suyo. Y verá que el tal Palacino termina demandando al Estado, y gana la millonaria demanda. Por eso a los Palacinos y los monopolios de los laboratorios hay que investigarlos. Porque están matando al pueblo por los precios inalcanzables de medicamentos que ya tienen que ser fabricados como genéricos a precios muy bajos».











