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De las aguas sucias líbranos, Señor

El escándalo internacional de la Triple A tiene a más de uno en Barranquilla limpiando su bacín.

Por Adlai Stevenson Samper

Adlai Stevenson Samper.

Adlai Stevenson Samper.

De salida, las Empresas Publicas Municipales de Barranquilla, ilustre antecesora de la Triple A, fue dimensionada míticamente. Una operación realizada por un urbanizador con los banqueros de Chicago para efectos de dotar de agua potable sus proyectos, involucrando a la ciudad en el negocio.

Pero como gringo no come cuento de gringo, le enviaron un recaudador del préstamo para administrar la naciente empresa de servicios públicos y, por supuesto, el señor Samuel Hollopeter, el enviado de Chicago, cumplió a cabalidad el encargo. Allí aparece otro mito: el del administrador eficiente que tenía –y ese era exactamente su deber- que echar andar el carromato de la mejor manera para recuperar la inversión del préstamo y los respectivos réditos. Los tiempos de Hollopeter, sí señor!

Cuando la EPM cayó en manos del Concejo –es decir, los políticos- a inicios de la década del sesenta, la cosa pintaba de mala manera en general para la ciudad. Invasiones en terrenos del casco urbano en donde se instalaban con precariedad absoluta migrantes de toda la Costa y de la misma Barranquilla en la búsqueda de la ansiada vivienda. Obvio, la clase dirigente local no se percató del problema de servicios públicos demandados y solo percibían a esta empresa como un botín a repartir, desangrando sus finanzas, con un rezago en sus operaciones de expansión, mientras los nuevos habitantes recibían el agua en viejos y sucios carrotanques que producían anualmente la mortal gastroenteritis en la población infantil.

Bien analizado, un auténtico crimen de lesa humanidad. Así que los días de la EPM se encontraban contados con crisis en todos sus frentes. Uno de los préstamos del Banco Mundial para infraestructura fue dilapidado y las obras construidas tenían el sello de la mala calidad. Nadie les creía. Ni en la ciudad. Ni en los Ministerios en Bogotá, y menos en los organismos financieros internacionales.

Así llegó el otro embeleco. El de convertirla en empresa de derecho privado con accionistas que capitalizarían la empresa para las necesarias inversiones en infraestructura. La ciudad les cedía las redes, tanques y toda la parafernalia de su servicio, a cambio de regalías. Seguía en el fondo con la propiedad casi total de los equipos.

Allí fue donde entraron los españoles con una parte de los mismos políticos locales que habían desangrado a la extinta EPM. La nueva entidad se llamó Triple A: acueducto, alcantarillado y aseo. Pero fue un nombre de mentiras pues le cedieron la concesión del servicio a otra empresa: Aseo Técnico. Así que el nombre real ha debido quedar Doble A, con una de las aes extraviadas en el tortuoso camino administrativo.

Al final del cuento los españoles se quedaron con casi toda la empresa de forma misteriosa. Sin las debidas aprobaciones legales del Concejo. Usando argucias de inversión que después resultaron falsas pues como dijo un miembro del concejo de administración de Inassa (Interamericana de aguas y servicios) a los jueces españoles, “en Colombia no se invirtió un solo peso”, o más deportivamente, coronaron la empresa “con un pelotazo”.

Todo iba resignadamente bien hasta que reventó el escándalo de los Panamá Papers apareciendo allí algunos directivos de Inassa y el gerente de la Triple A, Ramón Navarro, con cuentas en paraísos fiscales. Por otra parte, en España, desde el año 2008, venían rumores sobre los manejos no propiamente “hollopeterianos” de estas empresas con acusaciones de coimas, blanqueo de capitales, cobros elevados y toda una gama excelentemente surtida de los llamados delitos de cuello blanco. Agua sucia que empezó a correr con detenciones, renuncias, destituciones en un escándalo bautizado Operación Leso, pues una parte del sainete fue grabado en Cartagena en donde según los implicados “repartían regalos”.

En Barranquilla, la empresa afectada saca un comunicado risible para capear el temporal de agua: “Ninguno de los directivos y personas implicadas pertenecían a la junta directiva de la Triple A”.  Nada más que el presidente de Inassa fue destituido y encarcelado y que el gerente Navarro salió de su posición. Los medios españoles, señalando fuentes del ayuntamiento de Madrid, indican que la opción de la directiva de Canal Isabel era destituirlo por los Panamá Papers.

Sigue bajando el agua de alcantarilla alcanzando a diversos personajes de Barranquilla. Clínicas repartidas dicen algunos, coimas en efectivo otros, mientras que la Personería y Contraloría Distrital, en un profundo mutismo durante el tiempo del despojo, nunca se manifestaron sobre la pérdida de este activo de la ciudadanía. ¿Olor fétido? El de muchas inversiones que se hicieron por la vía de los aumentos tarifarios que incluso alcanzaron a financiar a la derecha española del Poder Popular. ¡Mira qué cosas tiene la vida!

Seguramente los directivos de Canal Isabel e Inassa capturados en España cantarán la opera del agua que no has de beber déjala correr, con la consiguiente preocupación a más de uno, pues se trata de un escándalo internacional no controlable por la justicia colombiana que, también, vea usted, ha pasado de agache en todas estas operaciones delictivas.

Hasta ahora soltaron en España a la prensa las fotos de González y Rodríguez –dos altos directivos de Canal Isabel e Inassa- dialogando con el entonces presidente Álvaro Uribe, en Bogotá.  Ya de público conocimiento la famosa grabación de vídeo de la caminata con las bolsas por las calles de Cartagena y; dicen ellos mismos, estuvieron en Barranquilla, aunque no hay certeza gráfica, documental o testimonial sobre esa estadía en su más escueta realidad. Lo que no se sabe es cuál era el plan en Cartagena, ciudad en donde no tienen intereses, con las bolsas de “regalo”.  ¿Quién era el misterioso personaje alojado en la mansión del corralito de piedra digno de tan esplendida visita?

Habrá que esperar el desarrollo de la investigación en España, porque ya sabemos lo que averiguará la justicia colombiana y en qué tiempo. ¿Cantarán los implicados toda la historia? ¿Se reservaran una parte jugosa para sí? ¿Será que Barranquilla recupera el control de esta empresa, que más que manejar aguas limpias se ha caracterizado por la turbiedad, que más que agua limpias, pura alcantarilla?

En Barranquilla hay mucho cuello blanco diciendo por estos días que de ellos solo salen aguas limpias. ¡Hum! De esas aguas mansas líbranos, Señor, que de las bravas me libro yo.

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