Los cambios se diseñaron bajo la premisa de “costo cero”, es decir, no generarán costos adicionales. ”Vamos a hacer más con menos”, dijo el Presidente de la entidad.
Por Canuto Espejo/SIG/Foto Nelson Cárdenas
El Presidente de Colpensiones, Mauricio Olivera, dijo este martes que la entidad debe transformarse para cumplir su misión de garantizar una vejez digna y estable a los colombianos, responder a las necesidades del nuevo país del posconflicto y aportar en la construcción de equidad social.

Mauricio Olivera González, presidente de Colpensiones. El reto que tiene por delante es nivelar las pensiones de $60 millones con los míseros dos salarios mínimos mensuales que reciben 38 millones de colombianos de mesadas.
Olivera recordó que Colpensiones ha realizado desde octubre de 2012 la transición institucional más grande e importante de la historia del Estado colombiano, luego de 67 años de dificultades por corrupción e ineficiencia en la operación del Instituto de Seguros Sociales.
“Asumimos esa tarea en un momento de crisis y escepticismo, con gran decisión, tras un colosal esfuerzo humano y técnico, logramos que la Corte Constitucional levantara el estado de cosas institucional que pesaba sobre la entidad y reconociera nuestra gestión para garantizar los derechos de los usuarios y afiliados al régimen de prima media”, destacó.
Los gastos de personal de la nueva planta serían inferiores a los que se han venido ejecutando entre personal de planta actual y en misión y reflejan un ahorro cercano a los $15.000 millones anuales, explicó Olivera.
Palabras muy bonitas
Según un dirigente de la asociación de pensionados de la Costa Caribe, “las palabras del doctor Mauricio Olivera suenan muy bonitas, pero huecas, mientras no haya una verdadera justicia en ese sector pensional. No es justo que el padre del actual ministro de Hacienda, por el solo hecho de permanecer atornillado en la silla de la Federación Nacional de Cafetros, hoy vive como un Marajá con una pensión de sesenta millones de pesos, mientras hay 35 millones de colombianos que pasan hambre con mesadas miserables de menos de dos salarios mínimos. Esa es una infamia que el doctor Olivera sabe que tarde o temprano, si no trata de corregir esa inequidad, él en su propio pellejo, pagará ardiendo en el quinto anillo del infierno”.
La misma fuente agregó que “cómo es posible que no se anuncie para nada tocarles las descaradas multimillonarias pensiones de los congresistas y magistrados de las altas cortes, con mesadas que sobrepasan los 50 millones de pesos cada una. ¿Cuándo va a haber justicia en este país? Si la justicia comienza por la igualdad, la inclusión, cerrar la brecha. En pocas palabras, la justicia es la paz”.
De qué sirve, agrega el pensionado costeño, “que el doctor Olivera hable a voz en cuello como una de sus grandes conquistas haber respondido el 98 por ciento de las tutelas de la pobre gente con todos los requisitos para pensionarse. Y de haber otorgado la pensión al 90 por ciento de las solicitudes represadas. Ese es su deber y su obligación. El anuncio que debería estar haciendo con bombos y platillos es que rebajarán el 20 por ciento de las multimillonarias pensiones de los Cárdenas (padre, hijos, nietos y demás parentelas), de los haraganes congresistas y magistrados de las altas cortes, para, con ese dinero, nivelar las pensiones de hambre que reciben 38 millones de colombianos. Mientras que unos cuantos afortunados reciben 50 veces más el valor de la pensión de un pobre obrero”.
Colpensiones ha resuelto a la fecha más de 1,7 millones de solicitudes de reconocimiento, alcanzando un 99.8% en la atención de las peticiones.
Igualmente, se han resuelto más de 260.000 tutelas, lo que representa el 99.8% de cumplimiento. Hoy, más de 1,2 millones de personas reciben una pensión en el país.
Según Olivera, Colpensiones le da paso a la consolidación, a través de este fortalecimiento que permitirá continuar acompañando a los colombianos a lo largo de toda su vida laboral, llegar a los municipios priorizados por el posconflicto, mejorar los tiempos de respuesta a las peticiones de los ciudadanos en la ciudad y en el campo y optimizar los procesos para lograr la sostenibilidad.











