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Colombia no ha perdido nada, todavía

Analistas internacionales consideran que la decisión de retirarse de la Corte es precipitada. “Aún quedaban otras opciones”.

Por Rafael Sarmiento Coley

En esta ocasión, lo que ha determinado la Corte Internacional de Justicia (CIJ), es que es competente, como lo asumió en caso anterior, para dirimir el litigio limítrofe entre Colombia y Nicaragua, “más no es un fallo de fondo”.

El Presidente afirmó: “Ante esta decisión injuriosa para Colombia, todos los colombianos estamos en la obligación de unirnos por el tiempo que sea necesario y con todos los recursos a nuestro alcance para defender la soberanía”.

El Presidente afirmó: “Ante esta decisión injuriosa para Colombia, todos los colombianos estamos en la obligación de unirnos por el tiempo que sea necesario y con todos los recursos a nuestro alcance para defender la soberanía”.

El decano de la facultad de jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Caribe, Fernando Borda Castilla, señala que “la  CIJ lo que ha anunciado es que es competente para abordar de fondo el litigio limítrofe. No se trata de un fallo de fondo. Lo que ocurre es que sí es evidente la preocupación que tiene Colombia ante el fallo anterior (2012) de la Corte Internacional de Justicia sobre el mismo caso”.

6 Fernando Borda

Fernando Borda Castilla.

Agregó que el proceso sigue, con Colombia o sin ella, pero la decisión colombiana ha sido “la de enviar un mensaje de que no va a respetar el fallo, y que, por lo tanto, puede recurrir a otras instancias. Así lo han hecho otros países en diversas circunstancias”.

El abogado y catedrático de derecho internacional Arturo Galves señaló a su vez que la Corte Internacional de Justicia “cumplió con su deber. Antes de admitir la querella de Nicaragua, respondió dos opciones de Colombia. Por lo tanto, el camino que ha tomado la Corte está basado en derecho. Nicaragua presentó la demanda, y la CIJ se declaró competente. Lo que veo es que Colombia presentó tesis muy débiles y esta actitud de rebeldía poco le favorece en momentos en que se encuentra en un proceso de paz para el cual ha solicitado apoyo al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), organismo al cual pertenece la Corte Internacional de la Haya. El mensaje que envía Colombia a la comunidad internacional es muy negativo. Eso de no respetar las decisiones de las Altas Cortes Internacionales cuando no nos son favorables es muy mal visto”.

Unir a los enemigos

2 Mapa esquemático2Otra interpretación de analistas costeños es la declaración del expresidente Belisario Betancur, en el sentido de que, gracias a la posición de la Corte Internacional, “se logró la unidad nacional, lo cual equivale a buscar un tercer enemigo para llegar, no a una unidad, sino a unos acuerdos, que es lo que se estila en las dictaduras”.

7 Arturo Galvez Valega

Arturo Galvez Valega, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma del Caribe.

Lo que un tercer analista consultado ve con preocupación es que la Corte admite la demanda y se declara competente para el caso, en el cual Nicaragua no tendrá contraparte. “La Corte va a fallar, y seguramente lo hará en contra de Colombia”, insistió Galves.

La mayor preocupación de los constitucionalistas internacionales del Caribe colombiano es que la zona que está en litigio, y que podría perder Colombia, es fuente de trabajo de miles de costeños que viven de la pesca. “Es una zona inmensamente rica en bancos de peces”.

Además, de cumplirse un fallo adverso, Colombia perdería una vastísima zona con incalculable riqueza submarina, especialmente con comprobados yacimientos de petróleo y gas.

Los analistas consultados coincidieron en que a Colombia le faltó una defensa más recursiva y audaz. Incluso con más presencia. Porque argumentan que. al momento de la decisión de la Corte, en la transmisión en directo, no se le vio el forro al agente oficial de la delegación colombiana, Carlos Gustavo Arrieta. “Es que esa es otra mala costumbre colombiana. Llegar tarde a todo; o no estar en el momento indicado”.

El fallo anterior

3 Vicente torrijos

Mauricio Jaramillo, Enrique Serrano, Andrés Molano y Vicente Torrijos, cuatro connotados internacionalistas que analizaron el fallo de la CIJ en 2012.

Según lo registró en su momento la agencia EFE con ocasión de la Sentencia de la Corte Internacional en 2012, “este es un fallo con sabor agridulce para Colombia, pero con tufo de triunfo para Nicaragua”. La frase fue pronunciada por uno de los tantos observadores de la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), tras el fallo relacionado con el diferendo entre Colombia y Nicaragua, y que recoge el sentimiento nacional.

La Corte en ese momento reconoció la soberanía colombiana sobre la totalidad del archipiélago con todos sus cayos e islotes, a la vez que fijó la frontera marítima entre los dos países lo que significó para el país centroamericano más del 40% del mar territorial que antes fue propiedad colombiana.

“Los colombianos pueden estar seguros ¬–muy seguros– de que todos unidos vamos a seguir defendiendo hasta el último centímetro de nuestro territorio”, afirmó en su alocución el Jefe del Estado.

“Los colombianos pueden estar seguros ¬–muy seguros– de que todos unidos vamos a seguir defendiendo hasta el último centímetro de nuestro territorio”, afirmó en esta ocasión en su alocución el Jefe del Estado, Juan Manuel Santos.

Se trata de una decisión que es buena o mala, según el punto de vista con que se le mire, y en la que a juicio de los expertos la CIJ aplicó lo que llaman una ‘estrategia de compensación’, que no es otra cosa que “ninguno de los dos países salga completamente victorioso o completamente derrotado”, según el internacionalista Enrique Serrano López.

El catedrático dice que la pérdida de mar territorial “estaba presupuestada”, pero que ello no puede generar un “pánico injustificado” pues en su criterio “es más lo ganado que lo perdido”.

¿Y qué ganó Colombia? Varios aspectos de la decisión favorecen los intereses colombianos: por fin se definió la frontera marítima, se mantiene la soberanía sobre todo el archipiélago y se evitó el fraccionamiento de las islas.

Y aunque Colombia perdió una importante proporción de su mar territorial, recuperó una ínfima parte con las 12 millas náuticas para el cayo de Albuquerque y para el islote de Quitasueño.

Pudo ser peor

Sobre la decisión de la CIJ de 2012, los analistas aseguran que, en medio de todo, el panorama pudo ser peor, pues la Corte bien hubiera podido trazar la frontera en la línea media entre la plataforma continental de ambos países.

“Teníamos los argumentos para que no se dieran todas las pretensiones de Nicaragua. Ganamos una parte del pleito, pero no todo”, explicó en su momento el catedrático Ricardo Abello Galvis.

Pero quizás una de las mayores pérdidas con esta decisión tiene que ver con la exploración y explotación de recursos naturales en una de las zonas más ricas en especies marinas y de incalculables yacimientos petrolíferos.

“Esto nos tiene que servir para fijarnos en nuestros verdaderos recursos. Esa región insular nunca ha sido aprovechada adecuadamente. Lo que viene es tener una visión proactiva con América Central y, por qué no, con Nicaragua, para explotar conjuntamente ese potencial”, advirtió en aquella ocasión el exvicecanciller Diego Cardona.

Estrategia de Estado

La estrategia jurídica de la Nación para este diferendo tampoco puso de acuerdo a los expertos. Algunos, como el ex diplomático Ramiro Zambrano consideran que Colombia “no debió acudir a la CIJ y más bien, debió renunciar a su jurisdicción”.

“Nuestra estrategia jurídica en el largo plazo favoreció la soberanía del archipiélago,  pero nos llevó a perder un importante espacio marítimo”, sostiene.

En cambio, otros docentes de Derecho Internacional advierten que “no es sano” rasgarse las vestiduras por el sentido del fallo, ya que el equipo jurídico colombiano “hizo lo que estuvo a su alcance”.

Carlos Enrique Arévalo, presidente de la Academia Colombiana de derecho Internacional, destaca “la solidez” de la argumentación jurídica colombiana al punto de que “todas las pretensiones de Nicaragua fueron rechazadas”.

Y agrega que de no habernos sometido a la jurisdicción de la Corte “hubiéramos prolongado en el tiempo la definición de la frontera marítima con Nicaragua”. En ese sentido, afirma que la estrategia de nuestra Cancillería fue “muy buena, pero la CIJ decidió aplicarle a Colombia el Derecho del Mar (posterior al Tratado Esguerra-Bárcenas)”.

En lo que sí pudo haber pecado más de un experto es en el “exceso de confianza”, al decir del ex Vicecanciller Cardona, quien asegura que “muchos especialistas subvaloraron la defensa jurídica de Nicaragua”.

El triunfo diplomático

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Esta infografía se aprecia con más precisión lo que perdería Colombia en el diferendo limítrofe con Nicaragua.

El fallo de la Corte en cuanto al manejo diplomático también es un triunfo o una derrota, según la valoración que se haga.

Aunque Colombia perdió mar territorial, “Nicaragua no logró todas sus pretensiones, que eran mucho más ambiciosas”, afirma el profesor Abello Galvis.

En cambio, la Corte “sí reconoció toda la argumentación jurídica e histórica de Colombia”, según Serrano López. “Colombia logró que el proceso se manejara conforme a la costumbre del Derecho Internacional. Eso evitó que todo el archipiélago terminara como un enclave nicaragüense. Fue una derrota para ellos”, concluye el experto.

En ese momento se afirmó con plena certeza que «es una pérdida para la riqueza pesquera y de hidrocarburos de Colombia, eso es un hecho evidente y lamentable», dijo uno de los dirigentes de los sindicatos de pescadores de la isla de San Andrés.

Como un resultado insatisfactorio y desafortunadamente sorpresivo, calificó el exministro de Hacienda y analista económico, Eduardo Sarmiento Palacio, el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

“Es una decisión que va a tener repercusiones graves sobre la credibilidad de los colombianos y sobre la economía colombiana, sumados a una serie de desaciertos y a los resultados realmente destructivos que han tenido los Tratados de Libre Comercio (TLC)”, señaló Sarmiento.

Así mismo, dijo que “tenemos un panorama contrario a lo que se presentó, donde sin lugar a dudas hubo un manejo inadecuado de las negociaciones. Similar ocurrió con los tratados comerciales con los que se le ha hecho un daño inmenso a la economía y hemos llegado a un punto donde prácticamente no hay comentarios y todo el mundo acepta lo que los gobiernos señalan y los únicos perdedores son las empresas”.

Eduardo Sarmiento afirmó que al perder parte del territorio hay una afectación en la riqueza pesquera y marítima, y de los posibles hidrocarburos que podrían haber en la zona.

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Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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