O del «ojalá», que significa lo mismo pero en árabe: «si Alá quiere». En el país más católico, pedimos más al dios musulmán. ¿Y qué pedimos?
Ilustración por Nani
En Colombia pedimos todo al cielo. Que llueva o que escampe, que el árbitro pite el penal que le hicieron a Teófilo, que haya paz, que venga el bus, que no haya clases, que me gane el baloto, que me den trabajo o que me aumenten el sueldo.
En el vaso medio lleno, los colombianos estamos llenos de fe y esperanza, y ponemos en manos del Altísimo el futuro de nuestra vida. Por eso, en medio de los problemas, vivimos en felicidad.
En el vaso medio vacío, los colombianos esperamos que todo nos venga de fuera, de la utopía, y nos quedamos con la pancarta sin ponernos a lograr la realidad. «Ayúdate, que yo te ayudaré», nos pueden contestar.












