Por: Francisco Figueroa Turcios
Soñaba con ser un jugador profesional de Junior: su equipo amado.
Desde muy niño, Carlos Alberto Ricardo Díazgranados, practicaba el fútbol en las calles polvorientas en su natal Caimito, Sucre, con la ilusión de ser un futbolista profesional y jugar en el equipo de sus amores: Junior de Barranquilla.
Prospero Ricardo Ledesma y Lelys Díazgranados Estrada, tuvieron ochos hijos: José de Jesús, Margarita, Prospero Francisco, Hayli Rosario, Lelys María, Nazhly, Lorudes y Carlos Alberto.

Foto: Othón Alberto Dacuhna y Carlos Ricardo
Margarita y Hayli, fueron los pioneros en llegar a Barranquilla. Más tarde arribaron José de Jesús y Prospero Francisco. Carlos Alberto fue el quinto de los hermanos Ricardo Díazgranados en llegar a la Capital del Atlántico, cuando apenas tenia doce años de edad con la meta de hacer realidad el sueño de ser futbolista profesional. Él último contingente de hermanos Ricardo Diazgranados en llegar a Barranquilla fue Lelys, Nazhly y Lourdes.
Carlos Alberto estudió en el Colegio Colón, donde tuvo la fortuna de encontrar en Roberto ‘El Flaco’ Meléndez, quien era el profesor de educación física, su posible ángel que le ayudaría a recorrer los peldaños para cumplir el sueño de ser un futbolista profesional.
Luego de ganarse la confianza y amistad de Roberto Meléndez, no dudó en confesarle el propósito de ser un futbolista profesional, por lo que él lo observó en los entrenamientos con mayor detenimiento. Al final de un partido, ‘El Flaco’ Meléndez lo llamó a un rincón del camerino, le puso la mano en el hombro y le dijo: «Carlos, le he tomado mucho aprecio por la voluntad que usted le pone en cada entrenamiento y en cada partido, pero quiero decirle la verdad: usted, tiene más espíritu de abogado, porque defiendes a todos tus compañeros, que de futbolista».

Foto: Pedro Salcedo, Antonio Char, Iván Chalela, Ramón Jesurum y Carlos Ricardo celebran el tìtulo año 1993.
Carlos Alberto mantenía intacta la ilusión de pertenecer al Junior y a fe que el destino lo quiso así, porque un día antes de su grado de bachiller su cuñada, Carmen Gómez (esposa de Próspero ), que era la secretaria de Junior, lo mandó a buscar para que ejerciera el cargo transitorio de mensajero, debido a que quien ejercía esas funciones llevaba una semana que no se reportaba.
«Atendiendo la recomendación de ‘El Flaco’ Meléndez, decidí estudiar Derecho en la Universidad Libre en la jornada del día, pero mi mamá me recomendó que lo hiciera en la jornada nocturna para que aprovechara la oportunidad de trabajar en el Junior. Recuerdo que comencé a trabajar oficialmente como mensajero de Junior el 14 de noviembre de 1978», reveló Carlos Ricardo Díazgranados a Mike Fajardo en la última entrevista que concedió este dirigente deportivo.
Carlos Alberto Ricardo Díazgranados, trabajó 39 años en Junior en distintos puestos a nivel aficionado y profesional, pero principalmente como secretario deportivo de las divisiones menores. Fue delegado del club profesional cuando obtuvo los títulos en 1993 y 1995.

Con su personalidad recta, transparente, apasionada, rígida, intensa, familiar y servicial, Carlos Ricardo Díazgranados nunca negó su apoyo y colaboración a los periodistas. Su prodigiosa memoria brindaba luces a los periodistas referentes a la historia de Junior.
Carlos Alberto Ricardo, estaba casado con Lilibeth Llinás, de cuya unión nació Carlos Jr. Actualmente era el coordinador administrativo de las Divisiones Menores del Junior.
Las ironías de la vida, Carlos Alberto, fue el quinto hermanos Ricardo Díazgranados en llegar a Barranquilla, y en ese orden de arribo a la Capital del Atlántico, le correspondió partir al encuentro con Dios ( 10 de Enero 2018). Ya habían fallecido sus hermanos: José de Jesús (24 Junio 2009), Lelys María (17 de Diciembre 2012), Nazhly ( 23 Enero 2015) y Prospero Francisco (7 Noviembre 2015).
Todos extrañamos a Carlos Ricardo Dìazgranados, por su personalidad recta, transparente, apasionada, rígida, intensa, familiar y servicial, Carlos, nunca negó su apoyo y colaboración a los periodistas. Su prodigiosa memoria brindaba luces a los periodistas referentes a la historia de Junior.











