Por Rafael Sarmiento Coley
Lo paradójico de Barranquilla es que su razón de existir se debe al Río Grande de la Magdalena, según cuentan los historiadores más confiables.

La narrativa es, según el periodista, poeta e historador Moisés Pineda Salazar, que es una de las pocas grandes ciudades colombianas que no debe su nacimiento a ninguno de los emperifollados «conquistadores» (o colonizadores) españoles. Se formó de manera casual y espontáneo por su privilegiada posición geográfica en la parte donde el más caudaloso río de Colombia (el Magdalena), vierte sus aguas al Mar Caribe después de recorrer 13 departamentos y 1.525 kilómetros de los cuales 886 son navegables.

Y ese majestuoso caudal desde cuando la capital atlanticense empezó a desarrollarse ha sido su razón de ser y su insuperable privilegio como puerto marítimo -fluvial que le ha dado el mérito de ser llamada la Puerta de Oro de Colombia.
Pero, no hay que negarlo, Barranquilla a veces se olvida de dicho privilegio y le da la espalda.




Por ello llama la atención el anuncio del actual Alcalde de Barranquilla Alejandro Char Chaljub de llevar a cabo el proyecto de lograr que la capital atlanticense vuelva a mirar al Río de la Patria. Que no siga dándole la espalda como ha sucedido en los últimos años.
Colombia tampoco se puede permitir que decaiga la navegabilidad de un afluente que recorre 13 departamentos con 886 kilómetros navegables.
En su recorrido final antes de verter sus aguas al Mar Caribe tiene siete kilómetros disponibles para actividades portuarias que, desde luego, requieren un cuidadoso dragado debido al alto volumen de sedimento que arrastra en su recorrido.
Por lo tanto es indispensable que el anuncio de Char Chaljub tenga eco en todas las instituciones locales, regionales y nacionales comprometidas en su mantenimiento.
No es una preocupación nueva . Viene desde el gobierno del Libertador Simón Bolívar, quien para tal fin contrató al ingeniero Juan B. Elberst para mantener el caudal y garantizar la navegación fluvial para carga y pasajeros en un sistema multimodal que inclueyera tren, río y carretera.
Sí. Definitivamente Barranquilla tiene que volver a mirar el Río. Jamás puede darle la espalda. Y el Gobierno Nacional tiene que apoyar con decisión y firmeza todo proyecto para llevar a cabo esa misión.
Barranquilla continúa trabajando para convertirse en una ciudad líder en sostenibilidad ambiental. A pasos agigantados, la Puerta de Oro de Colombia centra todos sus esfuerzos y miradas para generar espacios que involucren impactos de mayor alcance para la comunidad.
Es un nuevo impulso a la consolidación del turismo sostenible en Barranquilla la Ciénaga de Mallorquín, el Tren Turístico y el mercado del Río son los proyectos que significativamente. Distrito destaca el mejoramiento de la calidad de vida para comunidades aledañas y del turismo.











