En cabildos abiertos, el Concejo y la Administración, se reúnen con discapacitados, mujeres en estado de vulnerabilidad, afrodescendientes, indígenas y otros.
Por Chachareros
“Barranquilla capital de vida”, el programa bandera del gobierno del acelerado alcalde Alex Char, tiene a varios concejales en cama, por el intenso recorrido que deben realizar a diario bajo el ardiente sol caribeño.

Uno de los aspectos positivos de estos cabildos abiertos es que la comunidad se ha interesado mucho más en sus propios asuntos. No lo ha dejado todo en manos de los concejales.
Como lo dijo de manera chistosa uno de los funcionarios del despacho, por primera vez están justificando las dietas los concejales. A lo que uno de los veedores de la comunidad exclamó, “y sudando la mermelada que se comieron en los cuatro años anteriores”.
Sea como fuere, medio en broma y medio en serio, la comunidad acude en forma masiva a las audiencias “para ver trabajar, por primera vez, a los concejales, porque muchos de ellos se ve que tenían años que no se asoleaban…cuando empezaron estos cabildos estaban blancos como un papel. Ahora están quemados. Mírele la carita a Rojano, mire la de Zapata, la de Eugenio Díaz, la de Oswaldo Díaz”, señaló jocosamente uno de los activistas de la comunidad, que acude a todos estos encuentros.
Un análisis a vuelo de pájaro nos enseña que Barranquilla en su última década ha crecido a pasos agigantados y sigue siendo la ciudad que acoge a todo tipo de personas, sin importar nacionalidad, lenguaje o etnia para brindarle todo el calor humano y las oportunidades para desarrollarse. Con esta premisa, en sesión especializada el cabildo abierto escuchó a minorías étnicas, mujeres y personas en situación de discapacidad, para tener en cuenta sus aportes en el nuevo Plan de Desarrollo.
Cleotilde Padilla es la capitana menor del cabildo indígena zenú, asentado en el barrio Don Bosco III. Hace 19 años abandonó su resguardo en San Andrés de Sotavento, Córdoba, para proteger su vida, desplazada por la violencia que golpeaba fuertemente esa zona del país, y se trasladó a Barranquilla en compañía de 300 familias de su comunidad. Una sufrida comunidad azotada por unos brutales e insaciables terratenientes que cada día quieren más tierras y se las roban a los pobres campesinos a punta de crimines colectivos o selectivos llevados a cabo por sus cuadrillas de sicarios, para que la comunidad rural abandone sus parcelas y ellos extender las cercas de alambre de púas para tener más tierras.
“Aquí han crecido nuestras nuevas generaciones, no ha sido fácil pero es importante que se nos tenga en cuenta para construir el Plan de Desarrollo, porque nosotros somos parte de la ciudad”, apuntó Cleotilde durante su intervención ante concejales y funcionarios de la Alcaldía.
Representantes de las etnias wayú, mokaná, zenú y arhuaco, hicieron presencia en el recinto del Concejo para la sesión de minorías étnicas y discapacidad, donde expusieron sus propuestas relacionadas al fortalecimiento de unidades de emprendimiento de artesanías, a través de capital económico y la formación a los jóvenes. “Proponemos que la educación pública también esté diseñada para formar a los niños y jóvenes de nuestra etnia y que se conserve nuestra lengua, que no pierdan nuestro legado”, concluyó Cleotilde.
A su vez, Bella Barliza, una joven con limitación visual, también participó con importantes propuestas alineadas a la política pública de discapacidad, y que marca la ruta para que la capital de vida responda a las necesidades de esta población.
“Mi discapacidad la adquirí muy niña, a raíz de una enfermedad que me impidió ver, pero esto no fue un obstáculo para hacerme profesional, por eso decidí estudiar docencia y música. Conozco y vivo lo difícil que es el libre desarrollo de las personas con discapacidad dentro de la ciudad y con la sociedad”, dijo Bella, previo a presentar su propuesta que consistió en “la aplicación de la política pública a los proyectos de ciudad, a nivel educativo, de salud y que las obras que se hagan sean inclusivas, diseñadas también para quienes padecemos de una limitación física”.
Cada sesión especializada se ha desenvuelto con ambientes dispuestos a escuchar, cada uno de los representantes, grupos u organizaciones que han asistido han dejado sus opiniones y su compromiso para construir un Plan de Desarrollo 2016- 2019 acorde a las necesidades de los barranquilleros.
El Distrito y el Concejo reconocen la importancia de estas sesiones, pues tienen características que se deben abordar con profundidad, como en los casos de mujer y género.
La atención, protección y derechos de la mujer es una prioridad para la Administración Distrital, por eso las voces de las barranquilleras se alzaron de forma pacífica, activa y propositiva.

Como si fuera una jornada electoral más, así la comunidad se ha tomado muy en serio los cabildos. El de este jueves fue en el recinto del Concejo.
Jacibe Fernández, ex edil y actual representante de la red de mujeres liderezas del Atlántico, quien conoce sobre las condiciones de las mujeres que están en riesgo, expresó: “Nuestra propuesta denominada Barranquilla segura para las mujeres busca que se le brinde protección integral a la mujer y la familia. También capacitar a los estudiantes en derechos humanos y equidad de género, pues es una base fundamental para la sociedad”.
Lizana Tejedor Cassiani, una mujer afro, se mostró complacida con hacer parte del Plan de Desarrollo con sus ideas: “Este espacio es importante porque escuchan nuestra voz, nuestras necesidades y eso que visionamos para que las mujeres en la ciudad sean valoradas y respetadas”.
La diversidad estuvo bajo la vocería de Edwin Nemes, miembro de la comunidad LGBTI de Barranquilla, quien propuso programas de salud, educación, empleo y movilización social que concienticen a la sociedad sobre el respeto y la igualdad como ciudadanos.
Para este viernes 19 de febrero, está programada la cuarta sesión especializada, en el recinto del Concejo, a partir de las 8:00 de la mañana, dedicada al tema “Territorial y Metropolitana”.











