Arte y CulturaNacionales

Artesanos de las palabras

Creadores de lenguajes poéticos, antesalas del buen tejedor de poemas. Primeros avistamientos de sus corredores internos, de sus fantasmas celestiales o infernales. Basta uno de sus bellos versos para quedar seducido, enamorado del poema; para sentir la honda percepción humana del poeta y la poesía.

Por Jorge Guebely

Suficiente el verso de William Blake: “¡Tú, ángel rubio de la noche…!”, para respetar al poeta tuteando una estrella, glorificando su luz nocturna, iluminando la oscura selva. Verso mayor.

Artesanías sagradas, revelan símbolos, sugieren lo invisible a través de lo visible, a través del vocablo poético. Así actúa el verso en el arte poético de Borges: “Mirar el río hecho de agua y tiempo…”. Belleza construida con palabras envejecidas, contaminadas, pero rejuvenecidas por el poeta.

Así, el poeta redime el lenguaje. Construye luz sobre sombras, vida sobre muertes. Así convoca palabras disecadas, cosificadas; las junta para que brillen, destellen, estallen. “¡Luz! ¡Más luz!”, gritaba Goethe.

Así, Julio César Medina teje su lenguaje. Lo ilumina con esos destellos, desde el título de su poemario, “Partí a lomo de río”. Lenguaje fresco, novedoso, para navegar por los vericuetos de la existencia, donde el tren, “enorme gusano de hierro”, deviene maestro, capaz de volar, “bramando desaforadamente”.

Luminoso lenguaje para transitar en plena vigilia, azotado por una dolorosa certeza: “Hay una oquedad que me desvela / y siembra hongos en mi trazo / de viandante sin rumbo / y sin antorcha”. Tránsito apoyado en un deleznable amuleto: “¡Con un crucifijo bajo el brazo!”

Lenguaje sintético en el bello poema, “Sin Memoriam”, dedicado a Olga Tony Vidales, maestra original en la Surcolombiana. Versos ingrávidos: “Tenue / Incorpórea / Como esta idea que salta sobre el vientre del tambor”. Palabras vitales en el camino de tiempos inmemoriales cuando: “La memoria de tu primera infancia / Recorría / Jubilosa / Los amplios corredores del silencio / Como un cristal herido”.

Construcción lozana para describir la desolación por un amor ausente, drama humano con otro vacío: “He derribado la puerta de los sueños / Y rasgado mil veces la misma oscuridad”, para sucumbir en la “Nada / Nada de ti / Amor vivo”.

Poemario poblado de destellos poéticos, lenguaje original, de imágenes creadoras, donde la opaca realidad se enciende y el drama humano duele más. Donde la imagen vive por primera vez y se eterniza en el núcleo de un instante, gracias al lenguaje poético de un buen tejedor de poemas.

Afirma Octavio Paz: “No es poeta aquel que no ha sentido la tentación de destruir o crear otro lenguaje”. Este poeta se atrevió.

jguebelyo@gmail.com

Noticias relacionadas
AgendaArte y CulturaLiteraturaLocales

La memoria del Caribe llega a las páginas de La Cóncola del veneno

ActualidadArte y CulturaCrónicas

Entre Heráldico Pèrez y Aco: la historia de un hombre con dos nombres

Arte y CulturaCrónicasReflexión

Pintar a Doris, un regalo del cielo

ActualidadArte y CulturaCrónicas

Roberto Calderón y Efrèn Calderón: dos poetas vallenatos, dos estilos diferentes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *