Llegó a conformar la plantilla profesional del América en la década de 1980, pero ante la lujosa nómina del cuadro ‘Escarlata’ sólo alcanzó a jugar minutos.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Armando Morales Casaña nació en Cali. Su padre, Armando, era un apasionado del fútbol. Él quería que su hijo fuera jugador profesional para darle ‘jaque mate’ a la pobreza.
«Mi papá quería que yo fuera un futbolista, por lo que me llevaba a todos los partidos del América y Deportivo Cali que se jugaban en el estadio Pascual Guerrero. Yo no entendía nada de fútbol, pero con el transcurrir del tiempo le fui tomando pasión a este deporte. Comencé a jugar con los amigos del barrio Olaya Herrera en Cali. Más tarde lo hice en el colegio San Nicólas. Jugaba de puntero izquierdo. Era muy hábil, y tenía mucha destreza para manejar el balón. Esos dos factores a mi favor suplían mi escasa estatura. En un partido del torneo intercolegial, Humberto ‘Tucho’ Ortíz me vio jugar. Ese día anoté tres goles, que fue mi carta de presentación. Al día siguiente el profesor ‘Tucho’ Ortíz se presentó a mi casa para conversar con mi papá y conmigo para que fuera a practicar con el América», relata Morales.
El ‘Tucho’ Ortíz era el director de las Divisiones inferiores del cuadro ‘Escarlata’ y asistente técnico de Gabriel Ochoa Uribe, técnico del América.
«Yo no conocía al profe Ortíz, por lo que le dije que no tenía nada que hablar con él. Cuando regresó mi padre a la casa, le comenté que un señor que me dijo que se llamaba Humberto ‘Tucho’ Ortíz me vino a buscar para que jugara en el América. Mi papá se emocionó, pero cuando yo le comenté que no acepté hablar con él, se puso furioso por desperdiciar la oportunidad de estar en el América».
Dos días después volvió el ‘Tucho’ Ortíz a las casa de los Morales. Esta vez sí estaba el papá. Armando Jr. tenía doce años cuando ingresó a las inferiores del América. Ahora que lo recuerda, Armando hace un alto en el camino para descansar del inclemente sol que azota por estos días a Barranquilla. La carretilla que empuja parece un balón en reposo.
El 20 de enero de 1979, cuando Armando Morales cumplió 16 años, recibió la gran noticia de su vida: fue ascendido a la escuadra profesional del América. Humberto ‘Tucho’ Ortíz fue su gran padrino para el llamado del técnico Gabriel Ochoa Uribe.
“ Estuve cuatro años en la plantilla profesional del América. Tuve la oportunidad de estar al lado de Jorge Ramón Caceres, Gerardo González Aguino, José Pascutini, Luis Eduardo Reyes, Néstor Congote y Carlos Alfredo Gay.
Cuando finalizó año 1983, el técnico Gabriel Ochoa Uribe me recomendó que debía irme a jugar al Deportivo Pereira, porque era difícil que jugara por la lujosa nómina que tenía el América: Willington Ortíz, Antony ‘Pitufo’ De Ávila, Gerardo González Aquino, Roque Raúl Alfaro y Daniel Teglia.» Yo decidí no aceptar la propuesta y retirarme del fútbol»,sentenció Armando Morales, que tomó la decisión porque su sueño era actuar en el América. Jugar en otro club el fútbol no tenía sentido para él.
Al mundo del reciclaje
Jorge Morales, hermano mayor de Armando, que vivía en el barrio Carrizal en Barranquilla en el año 1988 lo convenció para venirse para la Capital del Atlántico, para que lo apoyara en el trabajo de latonería en un taller que administraba. Al principio les iba muy bien, pero con el paso de los años la situación laboral se les puso difícil.
Armando conoció a Vanesa Rodríguez, con quien se comprometió y de cuya unión tienen un hijo. Armando Jr, tiene doce años de edad. Cursa quinto de primaria en la Institución Distrital la Luz. Residen en el barrio la Luz. Sueña con ser profesional de la medicina.
A raíz de la difícil situación económica, Armando decide incursionar en el mundo del reciclaje para sostener a su familia y apoyar en los estudios a su hijo. Armando Jr no sabe la profesión de su padre, él se lo ha ocultado para que su hijo no sienta vergüenza de la labor que realiza.
“Nunca le he dicho a mi hijo cuál es mi trabajo. No quiero que se sienta avergonzado ante los amigos del colegio por mi culpa. Reciclo en el norte de Barranquilla, y mis rutas son las mismas que tiene la Triple A para recoger la basura», reconoce Armando
Antes de llegar a casa, Armando toma una ducha en el baño donde deja guardada la carretilla, se cambia de ropa. De esa manera no deja pista del trabajo que realiza. «Los domingos estoy todo el día con mi mujer y mi hijo. A él lo enseño a jugar fútbol. Le relato mis experiencias como futbolista. Mi hijo se siente orgulloso de mi trayectoria en el América. Él cuenta a sus amigos que su papá es un exfutbolista del América y que jugó con jugadores de la categoría de Jorge Ramón Caceres, Gerardo González Aguino, José Pascutini, Luis Eduardo Reyes, Néstor Congote y Carlos Alfredo Gay», relata Armando quien sueña que su hijo sea un profesional de la medicina o un futbolista profesional. Por eso todos los días cumple largas jornadas reciclando basura en las calles de Barranquilla.














