Arte y CulturaCrónicasEntretenimientoEspecialesEstilo de Vida

Animales que agitan el vacío

Los barranquilleros Félix Viáfara y Domingo Sánchez ganaron la convocatoria del Banco de la República para jóvenes intérpretes.

Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Llegué cuando ya los músicos habían convertido a los presentes en animales cautivos del viento. Era el precio de ver cómo Félix Viáfara en el bajo, y Domingo Sánchez en la flauta, agitan el vacío.

Los Flanagan, dúo de Félix Viáfara y Domingo Sánchez.

Los Flanagan, dúo de Félix Viáfara y Domingo Sánchez.

Es el mismo precio ancestral del cuento germánico en el que el flautista de Hamelín hipnotiza a la ratas para sacarlas del infestado pueblo, y después se lleva a los niños, igual de cautivos por su viento musical, por la afrenta de los aldeanos de negarse a pagar los honorarios correspondientes.

Como llegué tarde, no disfruté dos canciones iniciales de Los Flanagan. Pero no me salvé de ser también un instinto animal. Estaban a punto de hacer el introito a la tercera canción. Entré. La sala teatro de Luneta 50 tiene aforo para ese mismo número de asistentes, cincuenta, en un espacio acogedor en el que se hacen presentaciones teatrales, lecturas vitales, títeres, danza, música y todo lo que pueda vibrar en un ambiente acogedor, como tiene que ser si sus líderes son Manuel Sánchez y Zoila Sotomayor.

Pasé por el frente del escenario, antes de subir a encontrar algún lugar disponible en las butacas tuve oportunidad de observarlos a ellos, a Los Flanagan, el dúo de bajo y flauta, y luego a los rostros de los asistentes, con sus ojos abiertos como platos lustrosos y sus pieles erizadas de emoción.

Lucían radiantes. Viáfara y Sánchez tienen juntos ese poder hipnotizador. Con ese poder cautivaron al jurado del Banco de la República, y resultaron ganadores de la convocatoria para jóvenes intérpretes 2017. Su música es un homenaje y al mismo tiempo una renovación de muchos aires que suenan a brisa propia en nuestras playas y riberas. Su interpretación renueva en las canciones lo que está más adentro de lo que denominamos géneros, o de lo que sentimos como folclor.

Voy a compartir aquí lo que esa misma noche escribí con el pulso desbordante, con un instinto animal, apenas Los Flanagan terminaron de interpretar la tercera canción. Para entonces yo también, como percibí en los asistentes, estaba convertido por la música en un animal:

A veces, el bajo de Viáfara es la electricidad del mundo. A veces, una solitaria noche de montaña. Siempre lleva el tempo. Con su bajo uno deja de escuchar las oleadas arriba y siente el corazón de la corriente, yendo con el río que se precipita y ya sabemos adónde va a dar, y vamos. Esta vez como peces.

La flauta a su lado ya no es metálica. Nunca lo fue. Son los labios desesperados de un gato que se quedó solo un domingo. O como un caballo sin campo para galopar. Luego el caballo se cansa, todos se cansan alguna vez, y la sala lo siente. Él se deja sentir, se deja conocer, suelta un relincho y luego un hilo de flauta a punto de morir en la madeja. Ya se ve que Domingo tiene una relación difícil con Félix. A veces abrupta, a veces lastimera.

Pero solo ha sido en esta canción. La tercera. Este fue el truco de magia para hacernos desesperar a nosotros, como los animales encantados. Luego vendrán los videos con pedazos de canciones que aquí les traigo, acompañados ellos por el percusionista Ricardo Matute y la pintora valenciana María Grau. No puedo darles más, porque para llegar a la magia verdadera hace falta que ustedes vayan al recital. El Banco de la República los volverá a traer y se los llevará por otros escenarios de Colombia. Con el cuidado de pagar lo que a Los Flanagan corresponde. Como debieron hacer con el flautista de Hamelín.

Se va el Caimán

Quiéreme siempre, pero no tanto

El Pemba Laka, versión de lujo

La artista plástica María Grau, de Valencia, España, pinta la magia de Los Flanagan

Foto Galería del evento

Sobre el autor

Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
Noticias relacionadas
Arte y Cultura

Universidad del Atlántico abre concurso para diseñar la Casa del Estudiante

Crónicas

Evocando a mi padre, Álvaro Cepeda Samudio

ActualidadCrónicasDeportes

Edgar Sánchez, el médico que creció en la tribuna y se quedó en el corazón del Unión Magdalena

ActualidadArte y CulturaCrónicas

Turcios: cuando el mar se volvió trazo en la infancia de un caricaturista universal

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *