Por Jorge Guebely
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Jorge Guebely, escritor, PhD en Literatura, columnista invitado en Lachachara.co[/caption]
Tenía suficiente poder para favorecer a los más hambrientos de la nación. Nunca entendió que ningún poder en el mundo se halla en mano de político alguno sino en la avaricia de los pudientes. Tampoco entendió que los políticos no están para defender a los débiles sino a los poderosos. Debió emular a los presidentes colombianos que siempre hablan en favor de las masas excluidas y sólo defienden intereses de los escasos incluidos. Moral ‘antipatriótica’ en la que Uribe y Santos se muestran idénticos con capitales nacionales o extranjeros. Hasta parecen cómplices.
Por esa razón, organismos nacionales e internacionales ensalzan la imagen de Colombia. El DANE periódicamente anuncia con orgullo la disminución del desempleo. Casi todos los colombianos gozan de una EPS. En Suiza afirman el mejoramiento en nuestros derechos humanos. Paris Match destacó a Colombia como un excelente destino para la inversión y el turismo.
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Santos y Uribe, los beneficiados de la guerra en más de una década.[/caption]
La OCDE reconoció los adelantos colombianos en asuntos regionales. Hasta el mismo presidente declaró públicamente la inoficiosa presencia de la ONU en Colombia. Este es un buen país emergente, líder en la región latinoamericana. El más feliz del mundo según Gallup International.
Y siempre me he preguntado ¿dónde carajo está ese país? Y siempre la misma respuesta: en la mente de los optimistas. Y me acuerdo de Milán Kundera quien afirmaba: ‘Todo optimismo implica una buena dosis de estupidez’. En cambio Venezuela está pagando su altanería con las élites mundiales cuyos capitales son intocables. Junto con Siria, le toca padecer la manipulación de los bajos precios del petróleo.
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Maduro y el rojo Chávez, vistos por el genial caricaturista Turcios.[/caption]
Ya un profesor de la universidad de Harvard, excelente altoparlante, profetizó su desastre. Su inflación alcanzará el insostenible guarismo de un 90%. Las estanterías de sus mercados estarán cada vez más vacías. Las protestas populares por la carencia de los productos básicos serán cada vez más explosivas. No importa si varios Estados prohíben las filas nocturnas, el estallido se acerca. La agencia calificadora de riesgo Moody’s ya sentenció el desplome venezolano. La locura del chavismo fracasó.
Y esa hubiese sido la construcción histórica si no se conociese el National Security Study Memorandum. Documento escrito por Kissinger en 1974 como un plan para aplicar y controlar a los países del mundo. “Controla el petróleo y controlarás las naciones; controla los alimentos y controlarás a los pueblos”. Más claro no canta un gallo.
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