“Por ahora no sale de mi lado ni de vainas. Ya empezó a hablar de las corruptelas del uribismo y demás miembros de su camarilla”-
Por Chachareros/pulzo-com/AFP

Para Jacobo Manuel Vargas, capturado en Maracaibo junto con Merlano, ella era el amor de su vida. Ahora la puede perder con Maduro.
Tal como estaba cantado, Nicolás Maduro sabía desde hace rato que la prófuga exsenadora colombiana Aída Merlano Rebolledo estaba escondida en Maracaibo, y por lo tanto dispuso la más minucioso y silenciosa cacería para agarrarla, convencido de lo que vale y pesa todo cuanto ella sabe de la corrupción de la política colombiana en todos sus niveles, empezando por las altas cúpulas políticas y económicas.
Maduro anticipó este martes que Merlano “ya empezó a hablar de las corruptelas del uribismo y demás miembros de las cúpulas políticas colombianas. Ella para mí es un diamante en bruto. Por ahora no sale de mi lado, ni de vaina”.
Gente cercana al Palacio de Miraflores, conociendo el temperamento cambiante de Maduro, comenta con una buena dosis de humor y cinismo que “coño, nada de extraño tiene que como esa mujer es atractiva y algo coqueta, terminen hasta en un acercamiento sentimental”. Claro que, en ese caso, Maduro se incluiría en un peligroso triángulo amoroso, por cuanto Jacobo Manuel Vargas, el hombre que fue capturado junto a Aída este lunes en Maracaibo, es su amante desde hace más de un año, cuando él empezó a formar parte del grupo de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la exsenadora, en febrero de 2017.
Maduro, en alocución nacional, se refirió de manera amplia a la captura de la excongresista barranquillera, en un operativo policial este lunes en Maracaibo. También insinuó que ella le ha ofrecido «revelaciones sobre la corrupción en Colombia» a las autoridades de inteligencia que la han interrogado.

«Pedirle a Guaidó que entregue a Aída al gobierno colombiano es una ridiculez», dice Nicolás Maduro.
«El jefe del Sebin está informándome de sus primeras declaraciones», comentó Maduro, quien aprovechó la oportunidad para criticar al presidente Iván Duque. «Manda tu carta Duque a Guaidó. Es una ridiculez. La política extremista lo que ha traído es atraso en el tema de seguridad. Rectifique, señor Duque porque sé que es un obtuso».
Del mismo modo el dictador venezolano reveló que en su país hay capturados «más de 30 solicitados con código azul y no tenemos a quién entregárselos en Colombia». Recalcó que por ser países vecinos «están obligados a tener relaciones políticas».
«Nosotros con Álvaro Uribe tuvimos una relación. Más de 100 capos les entregamos con Uribe», indicó Maduro.
Agregó que «no quieren que se extradite a esta persona a Bogotá porque sabe todos los desastres del uribismo», de los cuales «aún no conoce mucho, pero esta noche lo hará».
Una verdadera ridiculez
Eso piensa Maduro del pedido de extradición dirigido a Guaidó. En medio de una declaración pública, Maduro hizo una pausa para asegurar que le estaba llegando información sobre la exsenadora y afirmó:
“El día de hoy me reí mucho, y voy a tratar de decirlo sin reírme, porque el gobierno del subpresidente Iván Duque va a pedir en extradición a esta persona [Merlano] —que ha sido capturada por las autoridades legítimas de Venezuela— se la iba a pedir a Juan Guaidó. Pido permiso para no reírme, es una verdadera ridiculez”.
Y añadió, dirigiéndose a los colombianos, que lo considera una ridiculez porque en Venezuela “hay autoridades legítimas” y “unos poderes establecidos constitucionales que funcionan”.
Pero el ataque al jefe de Estado Colombiano no se detuvo allí, y más adelante continuó:
“Comete la estupidez… anda, Duque, manda tu carta a Guaidó. Comete otra imbecilidad más para ver a quién te manda Guaidó para allá. ¿A los ‘Rastrojos’? […] Es una estupidez y hago esta reflexión frente a los pueblos de Venezuela y de Colombia, de la política extremista”.
Cabe recordar que en la noche de este lunes el Ministerio de Justicia colombiano afirmó que la solicitud para la extradición de Merlano se la haría a Guaidó, por reconocerlo como presidente.
Guaidó y Duque

«Presidente Duque perdone, pero yo no puedo hacer nada por usted», es lo más seguro que responda Juan Guaidó. Y es la pura verdad.
Pero Maduro no se detuvo allí, también dijo a los colombianos que no se pudieran “bravos o celosos”, pero que está convencido que “los poderes públicos y las instituciones en Venezuela funcionan más eficientemente, más transparentemente y mucho más profesionalmente que en Colombia”.
La reacción de Maduro se conoce de forma simultánea al anuncio de la fiscalía venezolana sobre la imputación de la barranquillera.
Recaptura de Aída
Maduro también culpó al gobierno de Duque por no permitir que se le entregue a su gobierno a más de 30 capturados que, considera, deben ser extraditados o deportados a Colombia; además de la imposibilidad de tener comunicaciones para tratar los problemas de seguridad de la frontera, y otros temas que “han traído atraso entre los dos países”.
Se llevaría por delante a muchos
Según el analista político Felipe A. Priast, en los anales de la literatura anglosajona hay una obra maestra del humor negro, la espléndida novela de Joseph Heller “Catch-22”, la historia de un piloto de la fuerza aérea americana destacado en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, para el que nada de lo que sucede a su alrededor tiene sentido. El impacto de esta novela fue tal en la cultura americana durante los años 60s, que hoy en día a una situación incongruente y contradictoria se le dice “una situación catch-22”. Lo que no tiene sentido es un “catch-22”.
Ese, precisamente, es el caso con la detención de Aida Merlano, una pura situación “catch-22”. Heller no hubiera podido concebir una situación más inconcebible: Aida Merlano es arrestada en Venezuela por las fuerzas de seguridad de Maduro, pero Colombia no reconoce al gobierno de Maduro. Ni a Heller se le hubiera podido ocurrir este “catch-22”, o mejor dicho, este “Merlano-22”.
Este “Merlano-22” en el que estamos tiene agravantes que lo hacen aún más “helleriano” (el gran Joseph debe estar revolcándose de felicidad en su tumba).
Resulta que Nicolás Maduro, la némesis del gobierno colombiano, tiene en su poder a la vieja que puede quitar o poner el próximo presidente de Colombia, nada más y nada menos que eso. Por eso Petro brinco de una. Si la Merlano es entregada a la justicia colombiana, la aspiración a la presidencia de cierto exalcalde está muerta antes de nacer, apaga y vamonos, frustrado aspirante.
Y si esto sucede, las chances de Petro de ser presidente en el 2022 son buenas, muy buenas. Aida Merlano tiene el poder para tumbar, no solo a cualquier otro oponente de Petro, sino a media clase política colombiana, desde Vargas Lleras, hasta un potencial candidato uribista.
Eso, viendo las cosas desde el punto de vista de la Merlano. Desde el punto de vista de Maduro, es aún mejor. El tipo tiene en su poder una ficha para minar por dentro la política interna de Colombia, y voltearla patas arriba.
Para empezar, yo quiero decir que esto no es casualidad. Al gobierno de Maduro le tuvo que llegar información de que Aida estaba en Venezuela, y de inmediato montaron una operación para capturarla, pues saben de lo preciada que es la información que ella guarda.
Aida es un arma, una lanza de ataque, en manos del temido Nicolás Maduro. Con Aida en su poder, Maduro no solo tiene músculo para negociar con Colombia, sino para negociar con Estados Unidos.
Si Aida es entregada a la justicia colombiana, el próximo monigote de los americanos, el candidato de la nueva alianza Centro Democrático- Cambio Radical, se quema. Y si el muñeco de los americanos se quema, es probable que Petro sea presidente en el 2022, el peor escenario para los americanos. En otras palabras, el chofer de bus tiene la sartén por el mango.
Conscientes del peligro que Aida representa, este gobierno hizo lo que tenía que hacer: el ridículo. Ir a pedirle la extradición de Aida a Guaidó es como ir al Senado de Colombia a pedirle una decisión ejecutiva a alias “Manguito”. Guaidó no tiene ni oficina, ahora va a gestionar la extradición de Aida Merlano, ¡no me hagan reír! Yo creo que con decir “Merlano-22” no alcanza, esto es un “Colombia-22”, un país completamente incongruente.
Si yo fuera Maduro, yo le ofrezco a Aida inmunidad y protección a cambio de una confesión completa. Luego, me consigo un par de periodistas colombianos afines a mi causa, o por lo menos no tan hostiles a Venezuela, y les filtro las confesiones de Aida para que estos las suelten en medios colombianos. De pronto, organizo una entrevista con uno de estos periodistas, y la presento en la TV colombiana, o en la TV argentina, o en la mexicana. Así, mino la política colombiana despacito, poco a poco, hasta que acabe con mis enemigos, que son todos los que no quieren que Aida confiese, y esos mismos que odian a muerte a Maduro.
Opción dos, es usar a Aida como ficha de cambio. Hacer un acuerdo tras bambalinas con el gobierno de Duque, con los americanos terciando, para levantar sanciones y una promesa de no invasión desde Colombia, o algo dentro de esas líneas.En cualquiera de los dos casos, Maduro es el gran ganador. Tiene en su poder a una de las figuras más temidas por el establecimiento colombiano. Si Aida habla, se va preso casi medio Congreso y se acaban varias aspiraciones presidenciales. Gerlein también coge cana, y las ondas sísmicas de su declaración van a hundir al conservatismo colombiano aún más. Aida Merlano va a ser el “Juan el Bautista” que va a preceder la declaración de Mancuso, que regresa extraditado en marzo. Aida entierra al candidato de Uribe y Vargas Lleras, y Mancuso entierra al uribismo.












En Colombia hay un régimen CORROMPIDO de injusticia y corrupción, que imponen unas mafias CRIMINALES dominantes, que institucionalizan el CRIMEN, es la ilegalidad hecha legalidad, la injusticia hecha justicia, es la ilegitimidad hecha legítima, en Colombia por la ignorancia y la degradación, todos los valores se han INVERTIDO, éso hace que seamos el peor pueblo PARIA y sin autoridad moral del planeta..
INDIGNANTE !!!