Este delantero nacido en Santo Tomás fue letal para vulnerar la férrea defensa chilena y lograr el valioso empate de Colombia ante Chile.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Jorge Sampaoli, técnico de la Selección de Chile, no tuvo ningún reparo del empate 1-1 ante Colombia. Sampaoli reconoció que el delantero Luis Fernando Muriel fue un verdadero dolor de cabeza para su defensa y cree que es un jugador con excelentes condiciones. “Muriel encontró los espacios y se hizo un jugador muy peligroso por su potencia, nos complicó bastante».
Luis Fernando Muriel hace parte de la galería de jugadores que fueron «descubiertos» por el mejor cazatalentos que tiene el país, Agustín Garizábalo.
Hoy Garizabalo recuerda detalles de cómo conoció a Luis Fernando, delantero oriundo de Santo Tomás, que es protagonista del valioso empate de Colombia ante Chile.
«Cuando trabajaba para la Escuela Barranquillera conocí a Luís Fernando Muriel jugando para la Escuela de Santo Tomás, del señor Placido Díaz. Era un gordito cachetón, un poco estático, pero tenía la virtud de que cualquier pelota que quedara por ahí picando o mal puesta en el área la enviaba a la red.
Le decían Valenciano y lo peor del caso es que él se lo creía. Dos veces nos hizo goles en partidos muy cerrados y me fastidiaba que nosotros pusiéramos el fútbol, pero, faltando un minuto, le caía al cachetoncito y nos cobraba. Hablamos con don Plácido para que nos lo enviara a nuestra Escuela, porque íbamos a participar en un torneo nacional, no recuerdo si el Pony fútbol. Y don Plácido, encantado, nos dijo: “No faltaba más. Usted sabe que siempre le estaré agradecido”. Eso me lo dijo porque su hijo, el profesor Fernel Díaz, trabajó varias veces conmigo como asistente técnico en las selecciones Atlántico.
Pero sorpresivamente cuando se iba a iniciar la siguiente temporada Luis Fernando Muriel apareció jugando con el Junior porque el profesor Álvaro Núñez, que era técnico de las inferiores de ese club, hizo su trabajo por otro lado y habló directamente con los papás del pelao y nos dejó viendo un chispero. A partir de ahí, como es lógico, dejé de hacerle seguimiento al entonces “gordito”.
La misma tarde en que el profesor Jorge Cruz me dijo que le hiciera seguimiento, fui y hablé con el propio Álvaro Núñez, quien ya en ese momento no trabaja con Junior sino con la Escuela Barranquillera, y me contó la historia: Que en principio le había ido bien en el equipo rojiblanco, pero después se lesionó de un glúteo y quedó marginado por un tiempo, se engordó un poco, tuvo algunos inconvenientes para los pasajes, se perdió del mapa, como el mismo Muriel lo dice, “se dedicó a la joda” en el pueblo y pasó por su cabeza, en algún momento, que no iba a jugar más fútbol competitivo, sino sólo las “recochas” en la cuadra.
Cuando Álvaro Núñez, siendo técnico de la Barranquillera, fue a buscarlo a su casa porque se avecinaba un torneo nacional de esa categoría 91 y quería contar con él, Luís Fernando se resistió bastante porque ya no le parecía muy atractivo el tema de volver a entrenar y bajar de peso. Igual, debían resolver el tema de su vínculo con Junior, así que el papá y un amigo cercano se encargaron de hacer esas vueltas. No fue fácil, según nos cuentan, porque algunos técnicos y funcionarios de ese club, que conocían de sus condiciones, no estaban de acuerdo en que el muchacho saliera de sus divisiones.
Finalmente pudo inscribirse con la Barranquillera y participar en aquel torneo Asefal donde fue visto por Jorge Cruz y, lo digo con sinceridad, a mí ese pelao se me había salido, ya no lo tenía en mi carpeta, primero porque estaba en Junior y yo, por respeto a esa institución, procuro mantener la prudente distancia como lo exige la ética deportiva, y segundo, por las inconsistencias en el comportamiento del muchacho, que no encajaban con las exigencias del Cali. Pero de todas maneras, le dije al profe Cruz que iba a hacer el seguimiento de rigor.
Y así lo hice. Fui a verlo entrenar en la Escuela Barranquillera, observé los partidos del torneo Nacional 91, que ese año lo organizó la Difútbol, fui al pueblo de Santo Tomás y hablé con los padres, conocí a sus hermanos y vecinos, algunos me conocían, empezamos a hablarle y a organizarlo, y me llevé una grata sorpresa: contra todos los pronóstico fue llamado por el profesor Alex De Alba a la selección Atlántico Juvenil (categoría 89), siendo dos años menor, y sin embargo, pudo destacarse con lujo de competencia.
Como la final nacional era en Medellín, hablamos con el profesor Abel Da Gracca, entonces director de las divisiones menores del deportivo Cali, para que el jugador, una vez terminado el torneo, se desplazara vía terrestre a la ciudad de Cali. Así se hizo y durante dos meses fue observado y valorado por los distintos profesores, en cabeza de Jorge Cruz y Abel Da Gracca. Diagnóstico: «el jugador pasa la prueba», recuerda Agustín Gariabalo.
Luis Fernando Muriel Fruto, juega como atacante y su equipo actual es el Unione Calcio Sampdoria y todo el mundo futbolísitico tiene su mira hoy en el ante la destacada actuación ante Chile en el estadio Nacional de Santiago. Nadie sabía lo que costó que el cachetoncito regresara a las canchas a hacer lo que hoy admiramos.












