Se titulaba así un tango del extraordinario bandoneonista argentino Astor Piazzolla, quien se despidió de su padre con esa canción. Así me despido yo de Farid Char Abdala.
Por: Efrain Peñate Rodríguez
Astor Piazzolla ejecutaba una presentación en concierto en San Juan de Puerto Rico, cuando en una llamada desde Mar del Plata, Argentina, le informaron que había muerto en esa ciudad su padre, el viejo Vicente Piazzolla, atropellado por un vehículo que arrolló su bicicleta.
“Adiós, Nonino”, susurró en su dolor el connotado músico Platense, que terminó colocando ese título a lo que confesó muchos años después, que esa fue su más encendida inspiración, adoptada en todos los países del mundo como el “himno de despedida” a un varón mayor que fallece.
Eso pretendo yo insinuar en este escrito para despedir a Farid Char Abdala, que acaba de ser sepultado en nuestra ciudad. Nos dejó y fue a mejor vida, un ciudadano que incursionó desde muy joven en la música, que no era propiamente su actividad con ánimo rentable para vivir, sino su pasión con animo sensible para soñar.
Miembro del connotado Grupo Char, hermanos que trepidaron con ánimo seguro en la ciudad, inmersos en la actividad comercial y que son hoy un bastión de desenvolvimiento optimista de nuestra urbe, Farid condujo en una amplia autopista del acierto los menesteres de actividades lúdicas: música, deporte, eventos culturales, con gran suceso, pues actividades que estuvieron bajo su organización, montaje y promoción de la ciudad, fueron registradas con la tinta indeleble del agradecimiento y reconocimiento por parte de toda la población.
Supe de su fallecimiento a los pocos minutos de haberse producido y se me vino a la cabeza la frase: “Adiós, Nonino». Y supongo que del mismo modo habrán de haberse expresado sus dolientes cercanos: Gladys, su esposa, Alfredo, Mauricio, Farid Jr. y Marisel.
Con Farid congenié por tiempo prolongado (hasta la llegada de esta inesperada muerte), en torno a los deportes y la música, que le merecieron en su condición de ciudadano con vocación de acierto, prestar sus servicios como dirigente. Mi condición de profesional del periodismo en todos los medios (radio-tv-prensa) me permitió abordar manejo noticioso en deportes y en música. En eso Farid y yo tuvimos coincidencia y quizá por ello el empresario apuntó su brújula para invitarme a acompañarlo en sus rutas de servicio a la comunidad.
Sobresalientes en grado sumo fueron las actividades deportivas en las que Farid metió su tesón como líder de la creación del club “Los Caimanes” tanto en béisbol como en baloncesto Profesional. En el historial de deportes del país quedó inscrito un curioso récord: La institución ‘Los Caimanes’ obtuvo el titulo de Campeón nacional simultáneamente en baloncesto y béisbol profesional dentro de las campañas de 1995 y 1996.
Aparejado a esos logros, la tenacidad de Farid Char le impulsaba a ser el mentor de los Torneos Internacionales de Golf del club “Lagos de Caujaral». Y en música, con su iniciativa constante, agenció la traída acá de Nelson Pinedo (varias veces), Nelson Ned, Rolando Laserie, Celio Gonzalez, Carmen Delia Dipini, Tania de Venezuela, entre otros grandes.
La ciudad no acompañó lamentablemente en el esfuerzo, pues entre las Alcaldías de Cura hoyos, (2 veces) Edgar George, Humberto Caiaffa y Guillermo Hoennigsberg, se persistió en el descuido, abandono y deterioro de todos los escenarios (deportivos o no) por falta de mantenimiento, en una irresponsable conducta anti ciudadana de la trilla de inútiles burócratas por esas temporadas. Y lo que resultó curioso es que esos recintos fueron cedidos sin control a empresarios de eventos de Carnaval, convenciones “aleluyas”, concursos de “Picós”, festivales de cerveza y… hasta fue cedido el estadio de la calle 72 (con su grama y todo) para una “espaguetada” gratuita, en promoción que se le ocurrió a un hijo de Othon Dacunha, para llenar las gradas y regalar una prueba del alimento. Hambre paliada en forma humillante, al extremo que al amanecer del domingo… pocas horas después de terminada la promoción, el hartazgo motivó que por las calles que rodean el estadio hubiera una especie de “alfombra” sobre los pavimentos y aceras, donde el transeúnte madrugador caminaba sobre el noble producto despreciado visto el empalagamiento y hastío de la concurrencia.
Nos urge recuperar la memoria digna del ciudadano. Por ello mi mensaje en medio de la condolencia y pesar por la partida de Farid Char es que desde la actual Alcaldía, ahora en manos de su sobrino Alex Char Chaljub, no desmayemos en la encendida tarea de rehabilitar todo lo que fue dejado al desgreño en el desfile de tanta inutilidad y desacierto, que significaron los Alcaldes que me permití mencionar en este escrito. Para que no vuelvan a correr por las calles los espaguetis, sino la cultura de una ciudad por la que Farid trabajó.
¡Adiós, Nonino!













