El doctor Pacho Fadul nos da sus fórmulas para que el domingo se salga a votar, no importa hacia qué lado, que se haga con tranquilidad.
Por Pacho Fadul
Queridos amigos y pacientes:
Hablando de la especie humana, el destino de una variedad (la colombiana) se decidirá según se comporten sus preciosos especímenes este 2 de octubre. Según sea la fuerza de la cultura que prevalezca. Según el don interno con que retenga sus impulsos destructivos.
Primera Fórmula
Púrguese de tres parásitos: alegría, piedra y ron. (Reprima todo exceso, hasta que la situación politiclínica baje a piso).
Órdenes médicas
Calma, Colombia, serénate como puedas. Los enemas de Valium no los recomendamos. Hay que despertar a la realidad.
De los tres gusanos examinados, la piedra o cólera, es la peor de todas. Medirla cada dos piezas en el baile de los que sobran. La alegría del ron dispara el fuego hepático. El agua fría, lo apaga. Así que para el fuego de la ira, es bueno tomar agua helada. Heladísima, casi congelada es mejor. Me atrevo a afirmarlo como norma casera de urgencia.
Dosificación
Ante la menor señal de caldeo animoso: désele un vaso de agua helada al paciente, ya que la cólera es un poderoso fuego etérico que se sube a la cabeza como espuma de cerveza. Pero el frío húmedo del agua helada lo baja por su peso. El alcohol es la chispa que enciende el fuego etérico de las ofensas de corazón y la sangre hierve bajo su fervor como en «baño María».
Ley seca. Toca.
Contraindicaciones
El agua helada es compatible con casi todos los estados. Úsese con prudente criterio médico en casos de ira que tiembla de miedo cobarde. Ahí es mejor una cerveza helada.
[¡Quieta, Margarita, boa de paisa culebrero; y tú también ‘farú’, atequetatequieto, quieto farú!. (‘faruk’ es el perro de Juanita, una exvecina de Aníbal Velásquez). No es el perro de Juana, que tiene los zapatos blancos que su mamá le compró. Ese llama ‘farol’].
Interacciones
Éntrele de a poco al amargo José Alfredo, y baile con pasito tun tun la guaracha «échele pimienta y sal», la guajira del jengibre cantor de Fonseca, el ají picante ricopá-bailá’ y el bullerengue de alelelé roncafé de la vieja Etelvina.
Los estudios demuestran que en estos urticantes tiempos de alta sensibilidad afectiva, pega mejor la manzanilla. Y si es la original, mucho mejor.
Es que donde fuera ministro de Salud, hasta le agregaría un galón de manzanilla por tanque municipal a cada acueducto en las zonas sensibles al fuego. Y fumigaría a los mosquitos de zika, zoca y bazuka, con agua de bolero. Sobre todo de «bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez». Y aromaterapia de «Mírame fíjamente hasta cegarme».
A los desprevenidos
Hablando en serio, por favor, no me interpreten, lo mío es un ruego, no otro fuego ni siquiera un juego, es un dulce llamado a calmar los ánimos. En serio. Es de sabios prevenir la mala hora. Sano es ‘estar lo menos posible en lo evitable’, como reza la regla psicoanalítica. Relea y relea. No pelea y pelea.
Nota final
Me preocupa que los gladiadores de cada lado están calentándose; es natural, ya los sé. Suele pasar a medida que se acerca la hora de la verdad. No eyacules, Espartacus, prematuramente el pensamiento. Dele agua helada a su perro, patrón. Usted es su dueño. Mucho cuidado con las palabras. Palillo en boca. Las palabras son fuego de corazón y sangre.
Apendicitis
Es mejor que, a paso de guerreros respetuosos, nos vayamos calmando todos. Salir a votar tranquilos. Grandeza de corazón. Guardar el pico de emocionalidades. Vivir en paz el proceso. Si no, habrá otra vez mucho dolor. ¿Queremos un destino feo? ¿ O queremos un destino tranquilo?
Dieta
Es mejor bajar un poco la porción animal, los decibeles de vulgaridad y la osmolaridad de los estimulantes del fuego de la ira. Agüíta de manzanilla. Para todo el país: del cura de Badillo pa’bajo.











