Un bus de la empresa Almirante Padilla, que viajaba a Maicao, invadió el carril contrario y chocó contra un camión a las 2 de la madrugada de este martes.
Por Chachareros
No pasa una semana sin que se registre un incidente fatal o sin graves consecuencias en la vía Barranquilla-Ciénaga, entregada en concesión a un consorcio barranquillero, que tal parece que no está recibiendo el debido apoyo del gobierno central para solucionar un grave problema nacional.

Una gigantesca grúa despeja la vía, congestionada por el choque de bus y camión. Fotos cortesía El Heraldo.
Esta ruta se ha convertido en una trampa mortal para carros particulares y transporte de carga y de pasajeros, que pagan tres costosos peajes en poco kilometraje, por lo tanto deberían transitar por una vía bien demarcada, señalizada, con viaductos donde se requieren y con la suficiente demarcación y una adecuada señalización.
Producto de esa lamentable desidia, en la madrugada de este martes se registró un accidente entre un bus y un camión a 600 metros del kilómetro 13 de la Troncal del Caribe, vía que comunica a Santa Marta con Barranquilla. La colisión dejó cuatro personas fallecidas y 15 lesionados.
El siniestro se presentó a las dos de la madrugada del martes, cuando, al parecer, el bus intermunicipal de placas SBK-662, afiliado a la empresa Almirante Padilla que cubría la ruta Barranquilla-Maicao, invadió el carril contrario y chocó con el camión de placas TAW-145 que transportaba madera. Por el impacto, los dos vehículos terminaron a un costado de la carretera.
El accidente, que sucedió en jurisdicción del municipio de Sitionuevo (Magdalena), dejó dos mujeres y dos hombres muertos. Los lesionados fueron trasladados a las clínicas La Victoria y Campbel, en Barranquilla.
Según confirmaron las autoridades, entre los fallecidos se encuentran Alfonso Gómez Gutiérrez, de 60 años y Nancy Helena Ahumada, quienes fueron identificados por sus parientes en la morgue de Barranquilla.
Personal de criminalística de Tránsito y Transporte de la Policía Metropolitana indagan los motivos que originaron el accidente.
«Colisiona un bus con el tractocamión y cuatro personas fallecen dentro del bus. Estamos analizando para establecer cuáles fueron las causas del siniestro», afirmó el subcomisario Hernán Banquez, de la Policía Metropolitana de Santa Marta.
Poca gestión
Ha ce unos meses el Ministerio de Transporte anunció que, dentro del paquete de inversiones destinados a la adecuación de las vías para la conectividad del país, se destinaron 4 billones de pesos, de los cuales un billón correspondía para la Costa Caribe.
Dentro de ese listado de obras estaban la dichosa y tristemente célebre Vía de la Prosperidad, que el anterior gobernador, ‘El Mello’ Cotes, festejó con el presidente Santos dedicándole unos paseos vallenatos con su voz y su acordeón, y cerca de 300 mil millones de pesos para la variante «Y» de Ciénaga a Pueblo Viejo. De la Vía de la Prosperidad se supo que se armó un tremendo lío por el berrinche de la entonces ministra de Transporte, la cienaguera-barranquillera Cecilia Álvarez, quien quería que dicho contrato se lo adjudicaran a su amigo el constructor bogotano archimillonario Mario Huertas. Bloqueó el contrato.
Lo peor es que más adelante al citado contrato le salieron muchos líos jurídicos. La actual gobernadora, la tía de ‘El Mello’ Cotes, según sus propios seguidores, no ha salido la primera vez del Palacio de la Gobernación en Santa Marta, desde el primero de enero cuando fue posesionada. Por lo tanto no sabe que la llamada Vía de la Prosperidad no son más que 12 pírricos kilómetros desde Palermo, concretamente desde el pie del Puente Pumarejo viejo (porque ya el nuevo está casi listo), Sitionuevo, Remolino, Guaímaro y hasta Salamina. Porque la plata no alcanzó para llegar El Piñón, Cerro de San Antonio, Pedraza, Tenerife ni mucho menos Plato, como es la ilusión de los pobladores de una de las zonas más ricas en la producción de carnes, leche y cosechas del huerto. Su producción por lo general se pierde porque están embotellados.
Además, se habló de la posibilidad de un viaducto que le pusiera fin a la amenaza del mar, que quiere tragarse un buen pedazo de la carretera antes de llegar a Tasajera. Se conminó al concesionario de la vía para que, por lo pronto, trabajara en las doble-calzadas en los tramos en donde no hubiera peligro con el azote del mar. Al parecer estas obras se han realizado, pero se han quedado cortas. Todavía no tienen la señalización idónea, con taches metálicos separadores de carriles, pintura fosforescente y barandas de aluminio con remaches que brillan con las luces de los vehículos que por allí transitan.















