Vitíligo, cáncer y la muerte de su madre, las pruebas con que «Dios quería probar la fe» de éste comentarista deportivo. Él sigue en la batalla.
Por Francisco Figueroa Turcios
El caso de Ricardo Ordóñez Simmonds parece extraído de uno de los pasajes de la Biblia. Es la historia de un Job actual, enfrentado a duras pruebas que a sufrir en la vida pone Dios a aquellos seres que Él, en su sabiduría, ha seleccionado para probar su fe.
Ni el vitíligo ni el cáncer ni la muerte de su madre (Bertha Simmonds) han vencido esa fe por el Creador Supremo, por la vida y el periodismo deportivo. Después de todo él sigue en la batalla.
El 15 de marzo de 2015 Ordóñez Simmonds asistió a una cita médica con el odontólogo Leonardo Padilla, quien descubrió que tenía algo anormal en la base de la lengua. El destacado profesional de la salud oral llamó a su colega Ramiro Gámez (estomatólogo), que consideró necesario realizar una biopsia para revisar la sospecha de un cáncer de cavidad oral u orofaríngeo.
El resultado fue positivo. De inmediato comenzó el plan de choque. Al mando del equipo de combate los especialistas Rogelio Bravo (oncólogo de la Clínica Bonnadona) y Einstein Viaña (médico cirujano de cabeza y cuello, quien reside en Argentina y atiende una vez por semana en Cartagena o Montería).
La noticia
La noticia que nadie quiere dar estaba confirmada. El reconocido comentarista de fútbol, quien acompaña al equipo Junior al lado del narrador Ramiro Alfonso Jiménez en las transmisiones de Emisora Atlántico, tenía cáncer.
La confirmación la recibió como cuando un boxeador está en pleno combate, logrando los golpes necesarios para triunfar sin ningún contratiempo y, sin advertirlo, en un parpadeo, le dan un recto de derecha al mentón que lo tira a la lona, según narra el mismo Ordóñez.
«Quedé grogui. Tirado en la lona. Comencé a escuchar el conteo del árbitro, pero reaccioné para que no me decretaran el nocaut fulminante e inicié el proceso que establecieron los médicos: primero quimioterapia y luego radioterapia», relata.
El médico Etiel Viaña le advirtió que dentro del proceso de la radioterapia perdería la voz, para que cuando eso ocurriera no le causara mayor impacto. En efecto, las radioterapias le afectaron las cuerdas bucales, y por ende, la voz. En principio se llenó de pánico. Es lógico. Normal. Humano. Máxime en una persona que trabaja con su voz y su cerebro.
Llegó un tiempo en que no podía hablar, absolutamente nada. Duró dos meses sin pronunciar una palabra, solo se comunicaba a través de la escritura. “Nunca perdí la comunicación a través de las redes sociales y escribía en Noticias Coopercom. Un recurso providencial para no deprimirme en esas precarias circunstancias fue el contacto con el público», reconoce Ricardo Ordóñez.
K.O. al Cáncer
Como los grandes boxeadores a quienes él ha visto en larga carrera como comentarista del boxeo, Ricardo Ordóñez se levantó de la lona y comenzó la lucha para recuperarse del golpe que lo tuvo grogui. El 23 de diciembre 2015, en los exámenes que se hacía periódicamente el resultado fue alentador: desapareció el tumor cancerígeno. Obviamente, continuó en observación médica, porque el cáncer es como un león que ataca y luego se queda quieto para volver con mayor agresividad.
“Yo soy como Job, tengo fe en Dios y mi estado de ánimo ha sido mi gran aliado. El estado de ánimo que Dios me ha dado fue fundamental. Soy un hombre positivo. Gracias a Dios en el periodo de las quimioterapias y las radioterapias no me han afectado por mi estado de ánimo», dice Ricardo.
Aspira retornar a las trasmisiones de Emisora Atlántico para acompañar al Junior al lado de Ramiro Alfonso Jiménez en la fase semifinal de la Liga Águila cuando Junior enfrenta a Millonarios en el estadio Metropolitano ´Roberto Meléndez´ y, además, tiene en su agenda estar en los Juegos Olímpicos Río 2016.
Fortalecido en Dios
Dios quería probar la fe de Ricardo Ordóñez. El vitíligo y el cáncer orofaríngeo. Las dos pruebas lo han fortalecido. “Cuando a uno le dicen que tiene cáncer es prácticamente darle la extremaunción. Por fortuna, ahora la medicina está muy avanzada y con la fe en Dios seguro que se supera cualquiera enfermedad. He superado todas las pruebas que Dios me ha puesto”, relata.
Algo fundamental ha sido el apoyo de la familia. El apoyo de los hermanos y el de su esposa, Ivette Barrios Mendoza. Cuando el médico le anunció que no podía trabajar, ella le dijo “tranquilo que yo me hago cargo de los gastos del hogar».
Y, sin embargo, en vez de detener su vida, Ricardo estudió Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, institución en la que recibió un importante descuento en el precio de la matrícula y de cada semestre gracias a que él pertenece al gremio periodístico. Además, por su experiencia y estudios previos, pudo homologar materias en esta institución que tiene esa oferta especial para los periodistas empíricos y agremiados. Y como si fuera poco, Ricardo es el primer estudiante de la Maestría en Comunicación de esta universidad a nivel nacional, que abrió este posgrado en el segundo semestre de 2015.
Un caso privilegiado
Para nadie es un secreto el mal servicio que prestan las EPS en Colombia, por lo que Ricardo Ordóñez se considera un privilegiado de la excelente atención que ha tenido por la suya, Coomeva.
El comentarista dice que él es un ejemplo contrario al mal servicio de las EPS. “Los funcionarios no saben que yo soy periodista, los servicios médicos han sido excelente. No me han negado ningún examen ni los medicamentos. Quiero destacar la eficiencia de Coomeva. Cuando algunos amigos se enteraron que me diagnosticaron cáncer, me recomendaron entutelar a Coomeva para que prestara los servicios, pero gracias a Dios no tuve que llegar a esa instancia», reconoce Ordoñez Simmonds, quien dice que superó las pruebas a través de la fe. Y seguramente como en la historia bíblica que lo inspira, ha de salir triunfante.















