Con la lectura oficial del bando se da rienda suelta a la celebración del Carnaval de Barranquilla
Por: Gerson De Jesús Brugés González – chacharero
Una lluvia de serpentinas plateadas, un estruendo de fuegos artificiales y una silueta dorada de flor cayena que vestía la reina sellaron la fotografía perfecta para mostrar la alegría y el orgullo de una joven barranquillera que, para muchos, se lució en la tarima. Así se vivió el comienzo del siempre anhelado bando.
A las ocho y treinta de la noche inició el acto de protocolo con que se daba la autorización oficial de mandar y ordenar la gozadera que tanto promueve la reina Marcela. Las llaves de la ciudad fueron entregadas a los reyes del Carnaval por el alcalde Alejandro Char en compañía del gobernador Eduardo Verano, quienes tomaron el poder en el escenario a ritmo del buen porro colombiano y le rindieron tributo a las esquinas del sabor de nuestra ciudad. Al escuchar ‘Alegría con coco y anís’ se descompusieron los hombros y erizaron los poros despertando y activando el gen carnavalero, al mejor son de las palenqueras quedó claro que las delicias en Barranquilla no solo se pueden ver sino también comer.
¡Las esquinas de Marcela!

Destellos del garabato lucha por la vida evandiendo a la muerte del barranquillero que declara tener #UnaSolaGozadera #Bando2016 #LaChacharaEnCarnaval
A ritmo de Mapalé, Puya y Champeta se cambió un poco el itinerario acostumbrado en las lecturas de bando. Con su primer decreto, Marcela sorprendió, parecía muy rápido, por momentos pintó mal el “Opening”, pero al ver que mandaba a retirar el IVA y los impuestos del Carnaval todos se relajaron y estaban expectantes por lo que podría pasar. Y sorpresa, el escenario se transformó en una peluquería de barrio, esquina picotera y rueda de cumbia del Barrio Abajo, amenizado con el voltaje de energía de las marimondas y el tambor de la muerte que danzaba alrededor de garabatos. Un espectáculo diferente, lo que comprueba que la tarea de evolucionar para innovar sin perder la tradición es el dolor de cabeza de más de uno en Carnaval SA.
El reloj marcaba las nueve de la noche y ese sonido de la guerra más pacífica del Carnaval se aproximaba al escenario, solo se escuchaba un sonido: el repique de dos palos de madera, así abría el telón el grupo de jóvenes miembros de la Gran Danza del Paloteo, para algunos poco vistosas, se robó el protagonismo demostrando que la tradición sigue viva y que no pretende que las nuevas generaciones la dejen morir en medio de la guerra musical vanguardista del siglo 21.
Encima del picó, en la esquina del picó y sobre el picó, Marcela no se quedó con las ganas de mostrar su gozadera, a más de uno sorprendió con sus enérgicos movimientos de cadera, su gran gesticulación y carisma que marcaron la ruta de contagio al baile – denominado «epiléptico» por algunos barranquilleros quienes dejaron los comentarios sobre su forma de bailar-. La originalidad y el buen ánimo de la reina hicieron que se pasara la página.
Una noche tranquila se vivió alrededor de la Plaza de la Paz , que fue custodiada por policías a pie y a caballo quienes mantuvieron el orden. Solo un grupo de jóvenes, entre 15 y 20 años, tuvieron que ser custodiados por provocar desórdenes en las calles. Una situación preocupante para los espectadores era que solo tenían la opción de salir por una sola vía, divida en dos y cerrada por vallas de hierro. ¡Gracias a Dios no hicieron correr a nadie!
Un homenaje atípico, pero merecido
Con el Turbante de Tradición fueron condecorado dos grandes representantes del Caribe: Alci Acosta y Dolcey Gutiérrez. Homenaje más que merecido para dos ilustres de la música. A ritmo de boleros, Alci hizo recordar a los presentes sus mejores tiempos con canciones como ‘Por qué se fue’,’La copa rota’, entre otras. El sentimiento invadió los rostros de los asistentes. Y muchos jóvenes se enteraron que el maestro soledeño es el autor de famosos estribillos como “Por qué se fue, por qué murió, por qué el señor me la quitó. Se ha ido al cielo…”. Más de una más de una vez la escucharon tararear a sus abuelos, a todos les trajo buenos recuerdos bajo la noche estrellada.
Con el coro ¡Se sobró Marcela se sobró¡ se cerró el show del bando 2016. A ritmo del vallenato de Martín Elías la gozadera se prendió, al igual que se prendieron los ‘odios’ de más de uno con los fuegos artificiales de su montaje, una tendencia en las presentaciones de los artistas locales. Al finalizar el decreto ya estaba escrito y avalado así que la orden es gozar de aquí hasta el miércoles de ceniza.











