Luego del triunfo arrasador en las urnas, el cumplimiento de los acuerdos políticos se convierte para el alcalde electo de Barranquilla en un verdadero reto.
Por Rainiero Patiño M.
El triunfo estaba cantado. En la campaña nadie se despelucó antes ni durante. Como lo pronosticaron todas las encuestadoras –incluso aquellas que no tienen relación comercial con el clan-, Alex Char arrasó en la carrera por la Alcaldía de Barranquilla. Con más de 350 mil votos no solo superó a su contrincante Rafael Sánchez Anillo (86 mil votos) sino sus propias proyecciones de votación.
Char, que ya fue alcalde entre 2008 y 2011, vuelve a la silla principal del Paseo de Bolívar en el centro de la ciudad, más fortalecido y convertido en un líder con influencia regional: su apoyo fue determinante para que Eduardo Verano ganara la Gobernación del Atlántico y Joao Herrera la Alcaldía de Soledad, sin contar los triunfos en otros departamentos en nombre de Cambio Radical, de la mano de su hermano Arturo.
Pero la verdadera ‘elección’ de Alex apenas comienza. En menos de 66 días tendrá que resolver un verdadero algoritmo político – contable: la repartición de secretarías que dejen contentos a todos los grandes caciques locales que lo apoyaron en el proceso electoral. La lista es larga y los intereses están cruzados.
El 1 de enero de 2016 Alex Char recibirá el ‘testimonio’ de su antecesora Elsa Noguera, quien hizo el ‘relevo’ administrativo y se marcha de la alcaldía con una buena evaluación general pero sin las luces y brillos con que llegó en 2012.
Ya posesionado Char también tendrá que asumir el debate público por sus actuaciones pasadas, al que le hizo el quite durante casi toda la campaña, por temas como las investigaciones por las casas de Campo Alegre y la concesión de operación y explotación del sistema de recaudo del Transmetro, entre otros.

En la foto, Alex Char prepara su discurso de aceptación del triunfo al lado de sus dos principales asesores periodísticos, Miguel Lozano y Ricardo Villa. A su lado, también, el whisky de la victoria.
En lo estrictamente administrativo, Char llega a una ciudad plagada de reconocimientos en el contexto nacional, muchos de ellos merecidos y otros resultados de un buen trabajo de marketing y publicidad.
La movilidad, la seguridad, la optimización del transporte público, la verdadera recuperación del espacio público, el sistema de mercados, la salvación del Transmetro y una ciudad más incluyente que le dé participación en los negocios a más gente, son para muchos analistas sus principales retos.
Según la última encuesta de percepción ciudadana Barranquilla Cómo vamos el 61% de los barranquilleros creen que las cosas en la ciudad van por buen camino, pero el 79% considera que está mal en cuanto a seguridad. El 44% cree que la ciudad es bonita y acogedora, pero el 36% cree que hay mucho desempleo; incluso el 28% de los encuestados señaló que uno de los miembros de su familia tuvo que comer menos de tres comidas diarias porque no había suficientes alimentos en el hogar. Por último, las cifras de pobreza y desigualdad que Rafael Sánchez Anillo destacó en los dos únicos debates que se hicieron en la contienda por la Alcaldía, son ciertas, aunque al nuevo alcalde no le guste que las digan.












