“Antes de su misteriosa desaparición, no vendió un solo cuadro. Por eso emprendió camino”, explicó Mario Aguilar, administrador del hotel Girasol y amigo del pintor.
Desde que uno ingresa al hotel Girasol ,ubicado en el centro de Barranquilla ,puede percibir que la obra del maestro Leonardo Aguaslimpias está en cada uno de los rincones de este edificio.
Solo en la recepción hay cinco cuadros, donde aparece la pintura de Shakira, Carlos «Pibe» Valderrama, Joe Arroyo, María Moñito y un girasol en cuyo fondo se pueden observar varias mujeres con el derrier desproporcionado, como es el estilo de Aguaslimpias.
Mario tiene el récord de ser el mecenas que más cuadros le ha comprado al maestro Aguaslimpias: 8O. Una parte las tiene decorando el hotel y las otras en su residencia.
Su amistad con Leonardo nació hace 10 años, no precisamente por el arte, sino por el boxeo, ya que es amante al deporte de las narices chatas; en una velada boxística se conocieron y con el tiempo consolidaron la amistad.
«Me convertí en la caja menor de Leonardo. Los primeros cuadros se los compré en un millón de pesos, pero con el trascurrir del tiempo fue rebajando el precio para que le continuara comprando. En los últimos años, cuando se complicó la situación económica, venía aquí al hotel para que le adelantara dinero del próximo cuadro que le iba a comprar. Me tenía confianza y me comentaba su situación tanto económica como familiar. En el último año ante de desaparecer no vendió un sólo cuadro, lo que lo desesperaba», comenta Mario Aguilar.
¿Viajó a Venezuela’
Leonardo Aguaslimpias hace un año y medio fue a visitar a Mario Aguilar en el hotel Girasol, para comentarle que había logrado una cita con Nicolás Maduro para que él le hiciera el contacto con el presidente Hugo Chávez, para entregarle el cuadro que había pintado, que era una fusión de Simón Bolívar y Hugo Chávez.
«Voy a viajar a Caracas, tengo lista la cita con Nicolás Maduro, pero no tengo dinero para sacar el pasaporte, ni la visa y mucho menos para el transporte. En broma le pregunté ‘¿y que quieres que yo haga’, el me respondió: ‘que seas mi patrocinador’. Sacamos la cuenta de cuánto salía todo y le di el dinero para que cumpliera el sueño de ir a Venezuela a conocer al presidente Chávez y entregarle el cuadro. Eso ocurrió hace un año y medio. Y desde esa día hasta la fecha no he sabido nada de él. Le marco al celular y no responde, le envío mensajes en el correo y al Facebook y no da señal de vida. Es todo un misterio. No se si viajó en realidad a Caracas», agrega.
Leonardo Agualimpias guardaba la esperanza de encontrar la mano generosa de Hugo Chávez. El expresidiente de Venezuela murió y no se sabe nada del paradero del pintor colombiano.











