Eso es más grave que el garrotazo para la Costa con los precios del gas. El centralismo puro y duro.
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
Si quienes tienen la voz cantante y sonante en la omnímoda Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) son los ministros de Minas y Energía (Tomás González Estrada, pastranista pero pechichón de Santos), y Hacienda (Mauricio Cárdenas Santamaría), los actuales seis comisionados (son 8 pero el Presidente Santos, quien los designa por 4 años, se ha demorado en llenar el cupo), son unos borregos, que firman todo “sin leer” como Simón Gaviria (quien, entre otras cosas, es miembro principal de dicha comisión, como director del Departamento Nacional de Planeación).
Porque no han hecho nada para evitar la bomba de tiempo que nos estallará dentro de pocas semanas cuando los estratos uno y dos (es decir, los barrios subnormales y medianamente normales) pierdan los subsidios en las tarifas de la energía eléctrica.
Los demás miembros de la Creg son: Javier Díaz, Mauricio Gómez, Jorge Pinto, Hernán Molina, Óscar Muñoz y Germán Castro. Son los llamados “comisionados expertos”. Porque quienes mandan la parada son: Minhacienda, Minminas y Simoncito en Planeación, cachacos anticosteños hasta los tuétanos.
¡No jueguen con candela!
El 80 por ciento de quienes habitan esos barrios son familias que viven, cuando mucho, con un salario mínimo mensual ( $616.000). Y sin el subsidio, el recibo de la luz que ahora les llega por 14 mil o 25 mil pesos, les subirá a $70 y hasta $100 mil. No tendrán cómo pagar. Si son inquilinos, peor, porque el arriendo más barato es de $400 mil, y el poquito que queda es para la comida y demás gastos de la casa.
Para desmontar esa bomba antes de que estalle, “el Congreso de la República, tal como lo advertí a tiempo cuando ocupaba el Ministerio de Minas y Energía, debe aprobar, antes del 16 de diciembre cuando termina sus tareas legislativas, una ley que reemplace a la que está vigente hasta el 31 de diciembre, que da vida jurídica al citado subsidio a los estratos uno y dos”, según el exministro y actual presidente de la Asociación Nacional de Gobernaciones, Amylkar Acosta Medina.
Hay que advertir que las peores asonadas que se han presentado en la Costa Caribe es, precisamente, por el pésimo servicio de energía. Y si ahora les quitan el subsidio a los pobres, es de imaginar la reacción. Por favor, ¡no jueguen con candela! Después vendrán los mamitamía. Y esa sonrisa de actores de cine de Toño Celia y Moncho Dávila se borrará de su rostro.
El otro pretinazo
A eso se agrega el ya consabido aumento del 25% para las tarifas del gas. Lo peor es que, para tomar una decisión de la magnitud de aumentarles a los consumidores de la Costa Caribe un 25% en las tarifas del gas, los expertos comisionados deben, obligatoriamente, consultar a las empresas explotadoras, a las transportadoras y a las comercializadoras. En el caso del transporte del gas por tubería desde La Guajira atañe al presidente de Promigas, Antonio Celia Martínez Aparicio. Y en el caso de la comercialización en un 70 por ciento en la Costa, a Gases del Caribe, en donde está atornillado desde hace casi medio siglo Ramón ‘Moncho’ Dávila. No lo mueve de ahí ni Mandrake.
Ambos se quedaron quietos y en silencio, conociendo de antemano lo que venía piernas arriba en materia del precio de las tarifas. Ahora se rasgan las vestiduras. Porque ambos conocen a los ejecutivos en Colombia de la multinacional Chevron que conjuntamente con Ecopetrol (en la cual todavía el Gobierno mantiene una mayoría accionaria), explotan el gas en La Guajira. Y los ejecutivos de la multinacional y poderosa empresa canadiense Pacific Rubiales, que se ha venido a Colombia a arrasar con todo: oro, petróleo, gas, madera.
En consecuencia, tanto Celia como Dávila tuvieron que haber olido el tocino a tiempo. Y ahora hacen el exacto papel de cine “rechazando enérgicamente el desmedido aumento”. Que se hace con el perverso argumento de que la Costa Caribe consume energía térmica y, como se presagiaba que el fenómeno del Niño causaría graves sequías, las térmicas compraron cantidades de combustibles líquidos. No para garantizar el consumo en la región Caribe, sino a todo el país, porque, como se sabe, desde hace años toda la energía que se produce en Colombia va a una bolsa común. De tal manera que las hidroeléctricas y las termoeléctricas se complementan entre sí. Si en el interior hubiese decaído la producción de las hidroeléctricas por una sequía prolongada, las térmicas costeñas suplirían esa deficiencia. Y los consumidores del interior tendrían el servicio al mismo precio.
Por eso el senador José David Name Terán considera un absurdo que se le dé a la Costa ese garrotazo de un aumento en el gas del 25%, mientras que al interior se le rebaja en un 3%.
Aclaración del Minminas sobre el pretinazo
“El Ministerio de Minas y Energía aclara a la opinión pública que los precios de gas para la Costa Caribe no se establecen por decisiones del Gobierno Nacional ni por resoluciones del ente regulador, sino que corresponden a las condiciones propias de oferta y demanda del mercado. Es la interacción entre compradores y vendedores, y no el Gobierno Nacional, la que determina el precio del gas.
“Si bien se presenta un aumento en el precio del gas para 2015 en comparación con este año, éste resulta inferior al que estuvo vigente durante 2013. En todo caso, el Gobierno Nacional está trabajando para minimizar el impacto tarifario en la región, de tal manera que las condiciones del mercado no afecten bruscamente al usuario final”.
Por eso precisamos que, como los precios suben de conformidad con la oferta y la demanda y los acuerdos “entre compradores y vendedores”, Toño Celia y Moncho Dávila no pueden salir ahora dándose golpes de pecho y risita de actores de teatro.
Esto es un castigo para la Costa: Name
Al respecto el presidente del Congreso, senador barranquillero José David Name Cardozo señaló en un comunicado:
«En Colombia no podemos persistir en la política de la zanahoria y el garrote cuando por un lado hacemos grandes anuncios sobre desarrollo regional y por el otro castigamos a la periferia, como en el caso de la Costa Caribe, con tarifas desbordadas en los precios del gas natural que perjudican a la población y a sectores comerciales e industriales», dijo este jueves el Presidente del Senado José David Name Cardozo.
«Estamos saturados y hastiados de la falta de coherencia gubernamental y de que el Presidente de la República tenga la mejor voluntad de apoyo al desarrollo regional, pero en la práctica ministerios como el de Minas y Energías y entidades como la Creg lo contradigan abiertamente autorizando regímenes tarifarios que lesionan gravemente los intereses de la gente y sectores estratégicos del aparato productivo, como ha ocurrido con el Caribe gobierno tras gobierno».
Indicó que comparte «la preocupación de los empresarios cuando advierten de los desequilibrios a la hora de adoptarse las medidas por el gobierno nacional, desconociendo, por ejemplo, que cuando el sector térmico se abasteció anticipadamente de gas natural a las puertas del anunciado Fenómeno del Niño, lo hizo pensando en ser soporte para que el país no sufriera racionamientos de energía y no exclusiva ni egoistamente en beneficio de la Costa».
Advirtió que esa consideración no fue evaluada al imponerse el nuevo régimen tarifario del energético para la Costa Caribe en 2015 y por el contrario se aprobó castigar severamente a la región.
«Pedimos que la autoridad competente revise el esquema autorizado y haga los ajustes que sean más convenientes a los intereses de la comunidad regional, para que el asunto de la equidad y la eliminación de los desequilibrios deje de ser un discurso y se muestre como realidad concreta», sostuvo el Presidente del Senado José David Name Cardozo.

Con la caída de los subsidios para los usuarios del servicio en los estratos 1 y 2 aumentarán las conexiones ilegales, los daños en redes y problemas de orden sociales impredecibles.Y si se le suma el garrotazo del 25% en el gas, peor.
















