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De villano a héroe: Álvaro Montero, el guajiro que empieza a conquistar La Bombonera

Por: Francisco Figueroa Turcios

Durante unos segundos, Álvaro Montero sintió que el destino le había dado la espalda.

El reloj caminaba hacia el final y Boca tenía en sus manos la clasificación ante Vélez. Pero entonces llegó el penal. El arquero guajiro, que había salido decidido a buscar una pelota y terminó derribando a Dilan Godoy, quedó parado frente a una sentencia que podía cambiarlo todo: tiro penal. El portero guajiro que había llegado desde Colombia para custodiar el arco Boca podía convertirse, en cuestión de segundos, en el villano de la noche.

Pero en el fútbol, como en la vida, algunas historias se niegan a terminar como parecen. El remate de Dilan Godoy se estrelló contra el palo. Y aquel poste que tantas veces ha sido verdugo de arqueros se convirtió en el primer aliado de Àlvaro Montero. Le perdonó la vida futbolística cuando Boca más lo necesitaba y dejó abierta la puerta para que el colombiano tuviera una segunda oportunidad…Álvaro Montero no la desperdició.

Álvaro Montero, gigante!!!

En la definición desde los doce pasos Álvaro Montero se agigantó. Atajó dos penales (Elìas Gòmez y Thiago Silveiro) y terminó convertido en el héroe de una noche que parecía destinada a castigarlo. Boca ganó 4-3 y avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina.

Así son las noches que empiezan a construir a un arquero. Porque un guardameta no se mide solamente por las pelotas que detiene. También por la manera como responde después de cometer un error. Y Àlvaro Montero, en una noche cargada de tensión, pasó de la angustia a la gloria.

Àlvaro Montero vs Òscar Córdoba...

La historia apenas comienza. Cuando Boca anunció la llegada de un arquero colombiano, inevitablemente apareció un nombre en la memoria de los hinchas: Óscar Córdoba. El recuerdo del gigante vallecaucano, campeón y protagonista de algunas de las páginas más gloriosas de la historia reciente del club, hace que cualquier compatriota que se coloque bajo los tres palos de La Bombonera cargue, aunque nadie se lo diga, con una comparación inevitable

Àlvaro Montero todavía está muy lejos de escribir una historia como la de Òscar Córdoba. Y sería injusto pedirle que la escribiera. Córdoba construyó su leyenda con títulos, noches memorables, atajadas decisivas y una personalidad que terminó convirtiéndolo en uno de los grandes ídolos extranjeros de Boca. Montero apenas está dando sus primeros pasos en territorio xeneize.

Pero hay algo que comienza a llamar la atención. En apenas 12 partidos con Boca, el arquero colombiano ya ha vivido dos clasificaciones resueltas mediante la vía de los penales. Y precisamente allí, en ese territorio donde la camiseta pesa, donde los corazones se aceleran y donde un arquero puede pasar de héroe a culpable en una fracción de segundo, Montero comienza a mostrar personalidad.

La hinchada de Boca todavía no se entrega completamente. Es comprensible. En sus primeros partidos hubo titubeos, dudas y actuaciones que no terminaron de transmitir esa seguridad que los hinchas esperan de quien ocupa el arco más observado del fútbol argentino. La contratación generó ilusión, pero también interrogantes.

Ahora la sensación comienza a cambiar. No se trata todavía de idolatría. Tampoco de compararlo con Córdoba. Es algo más sencillo y, quizás, más importante: confianza. La confianza que nace cuando un arquero responde en las noches difíciles. La confianza que aparece cuando un error no termina en tragedia.

Comienza a tomarse confianza…

La confianza que se alimenta cuando el mismo hombre que estuvo a punto de ser señalado termina levantando los brazos después de detener dos penales.

Álvaro Montero llegó a Boca con una historia propia. Nació en La Guajira, creció bajo otros cielos, recorrió el fútbol colombiano y se convirtió en arquero de la selección. Ahora está intentando conquistar uno de los arcos más exigentes y pasionales del continente.

La Bombonera no regala cariño. Mucho menos a los arqueros. Pero aquella noche ante Vélez hubo una señal. Primero fue el palo. Después fueron sus manos. Y entre ambos terminaron salvando a Boca.

Quizás el fútbol quiso decirle algo al guajiro: que las grandes historias no siempre comienzan con una atajada espectacular. Algunas empiezan después de un error, cuando todo parece perdido y el protagonista encuentra la fuerza para levantarse.Montero se levantó.

Y Boca, que todavía lo mira con cautela, empieza a mirarlo también con esperanza. No es Córdoba. Es Álvaro Montero. Y quizá ha llegado el momento de dejar de preguntarse si podrá repetir la historia de aquel legendario arquero colombiano y comenzar a preguntarse qué historia propia será capaz de escribir con la camiseta de Boca

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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