Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay canciones que no nacen: se desgarran. Y «Ausencia sentimental » de Rafael Manjarrez es una de ellas. No fue escrita con tinta, sino con la nostalgia de un joven que, lejos de su tierra, aprendió que hay ausencias que pesan más que cualquier distancia.
En Bogotá, mientras cursaba Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, Rafa vivía con lo justo: el pasaje asegurado por sus padres Manuel Manjarrez y Sabina Mendoza, un hospedaje modesto y una alimentación que apenas alcanzaba para sostener el cuerpo, pero no siempre el ánimo. La vida universitaria transcurría entre libros y estrecheces, mientras en su memoria latía, como una acordeón lejano, el llamado de su tierra guajira.
La canción, » Ausencia sentimental», nació de una experiencia personal vivida mientras estudiaba en Bogotá. En aquel momento, siendo estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, no pudo viajar a Valledupar para asistir al Festival Vallenato debido a limitaciones económicas, situación que inspiró la nostalgia que dio origen a la obra.
«Yo estaba estudiando en Bogotá, uno días antes del festival Vallenato muchos compañeros regresaban a Valledupar a disfrutar de este importante evento folclórico. Yo le expresé a mis padres Manuel y Sabina el deseo que tenía ir al festival y él categóricamente me dijo que no podía viajar porque no había dinero para los pasajes y me quedé viviendo esa nostalgia que luego se convirtió en la canción», recuerda Rafa Manjarrez.
Con el rostro abatido y el corazón hecho trizas, prefirió no escuchar la radio, como si el silencio pudiera protegerlo del bullicio de Valledupar. Pero la música, cuando es destino, no se esquiva: se transforma. En esa soledad nacieron los versos, como un lamento íntimo, como una carta que nunca se envía pero que todos entienden.
Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme/
ya se van los provincianos que estudian conmigo/
ayer tarde que volvieron preferí negarme/
pa’ no tener que contarle a nadie mis motivos/
yo que me muero por ir y es mi deber quedarme/
me quedo en la capital, por cosas del destino…

Cuando llegó la temporada del Festival de la Leyenda Vallenata, sus amigos en las horas de la tarde tocaron a su puerta con la alegría de quien se sabe próximo a la fiesta. Pero Rafa no podía ir. No había dinero para el viaje, ni espacio para el derroche. Solo había una decisión: quedarse. Y quedarse, a veces, es la forma más dura de partir.
Con el seudónimo de ‘Uno de tantos’ llegó Rafael Manjarrez, en 1986, a la décima novena edición del Festival Vallenato, e inscribió ‘Ausencia sentimental’ en el concurso de la Canción Inédita. El mismo Rafa la cantó, con el acordeón de Gustavo Maestre.
Desde que los jurados integrado por Roberto Calderón Cujia, Isaac Carrillo Vega, y Marina Quintero escucharon la canción, no les quedó la mínima duda: se estaba en presencia de una estupenda composición.
Renuncia de Roberto Calderón…
Un hecho sin precedentes se registró en 1986 en el Festival de la Leyenda Vallenata, específicamente en la categoría de canción inédita. En plena ronda final, Roberto Calderón tomó una decisión que aún hoy se recuerda como un acto de ética y transparencia: declinó su papel como jurado al considerar que su parentesco con el compositor Rafael Manjarrez podía prestarse para malas interpretaciones.
No quería que se pensara que había influido para que “Ausencia sentimental” resultara ganadora, y prefirió apartarse antes que permitir que la sombra de la duda opacara el valor de la canción. Ese gesto no solo elevó el prestigio del concurso, sino que convirtió aquel episodio en una de las páginas más limpias y respetadas en la historia del vallenato. A Roberto Calderón lo remplazo Álvaro Muñoz Peñaloza.
Roberto Calderón recuerda en exclusiva al portal web la Chachara ese importante pasaje en la decima versión del festival vallenato que se realizó del 27 al 30 de abril 1986 en la capital del Cesar.
Audio: Roberto Calderón

Rafa Manjarrez, quien tenía 24 años de edad, recibió el trofeo que lo distinguía como Rey de la Canción Inédita, de manos de Consuelo Araújo…Rafael Enrique Manjarrez Mendoza, mejor conocido como Rafa, hijo de Manuel y Sabina, nació el 24 de marzo de 1962, en La Jagua del Pilar, sur de La Guajira, en ese entonces corregimiento de Urumita.
“Ausencia sentimental” no es solo una canción: es el retrato de un país donde muchos han tenido que renunciar a la fiesta para sostener la esperanza. Por eso, con los años, dejó de ser un canto personal para convertirse en himno del festival, como si cada acorde recordara que detrás de la alegría vallenata también habita la nostalgia.
Canción con corte social

El mensaje social de “Ausencia sentimental” de Rafael Manjarrez es profundamente humano y colectivo: revela la realidad de un país donde el talento, la sensibilidad y el amor por las raíces muchas veces se ven limitados por la precariedad económica. La canción le da voz a quienes no pueden estar, no por falta de ganas, sino por falta de oportunidades; a esos que miran la fiesta desde lejos mientras luchan por sobrevivir.
Más allá de la nostalgia personal, la composición denuncia de manera sutil pero contundente cómo la desigualdad condiciona incluso los momentos de alegría y pertenencia cultural. En ella, la ausencia no es solo geográfica —no poder llegar a Valledupar— sino también social: la de quienes quedan al margen de celebraciones que, en teoría, representan a todos.
Al mismo tiempo, el mensaje tiene una dimensión esperanzadora: muestra que desde la carencia también puede nacer belleza, identidad y memoria. Es una reivindicación del sentir popular, una prueba de que el dolor, cuando se transforma en arte, no solo sana al individuo, sino que une a toda una sociedad en una misma emoción.
Cuarenta años después, la obra de Rafael Manjarrez sigue sonando como una verdad inevitable: que a veces no estar es la forma más profunda de pertenecer. Y que hay ausencias que, lejos de apagarnos, nos convierten en canción.
Silvio Brito le puso el corte romántico y sentimental..

En 1987 salió a la luz el elepé ‘De nuevo los consentidos, Silvio Brito y Pangue Maestre’, bajo el sello Costeño de Codiscos. El trabajo incluyó ‘Ausencia sentimental’, canción que se convirtió en un éxito inmortal del folclor vallenato. Silvio Brito acompañado en el acordeón por Pangue Maestre le impusieron la nostalgia que ameritaba la excelente composición.
Hay canciones que nacen del pueblo y otras que, sin dejar de serlo, descubren su verdadera alma en el instante preciso de la interpretación. Eso fue lo que le ocurrió a Silvio Brito cuando se encontró frente a “Ausencia sentimental”, esa obra mayor de Rafael Manjarrez que ya traía consigo el peso de la emoción, pero aún no su forma definitiva de tocar el corazón colectivo.
En el estudio, entre acordes y repeticiones, Brito descubrió un secreto que no estaba escrito en la partitura: la canción no debía cantarse como un simple canto folclórico, sino como una confesión íntima. Allí, en ese giro casi invisible, entendió que su estructura guardaba matices profundamente románticos, más cercanos a la nostalgia de una carta lejana que al júbilo de una parranda. Fue entonces cuando decidió no imponerle fuerza, sino susurro; no cantarla hacia afuera, sino hacia adentro.
«Al tema Ausencia sentimental supe darle la lectura. Es una canción estructuralmente folclórica en su expresión, no usamos esos matices folclóricos la grabamos como si fuera un tema con cadencias romántica y allí fue donde estuvo el secreto para el éxito de la canción. » revela Silvio Brito sobre el secreto que descubrió cuando grabó la canción Ausencia sentimental.
Ese hallazgo cambió el destino de la canción. La voz de Silvio dejó de ser narrador y se convirtió en herida abierta. Cada palabra empezó a doler, cada silencio a pesar. La interpretación se volvió un puente entre la experiencia personal de Rafa Manjarrez y la memoria colectiva de un país que también ha sabido de ausencias.
Ahí radica el verdadero secreto: no fue solo una buena composición, sino una lectura emocional precisa. Silvio Brito entendió que el alma de la canción estaba en la nostalgia, y al darle ese tono contenido, casi confesional, la elevó de pieza folclórica a himno sentimental.
40 años después…

Con el paso de los años, ‘Ausencia Sentimental’ se consolidó como una de las composiciones más representativas del folclor vallenato. La Junta directiva de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en cabeza de su presidente Rodolfo Molina Araujo tomó la decisión unánime, en marzo de 2010, de designar ese paseo como el himno del Festival Vallenato. Una decisión que fue recibida de manera positiva y unánime por parte del público…
Pero antes de que la melodía encontrara su camino y los versos tomaran forma, hubo un silencio más profundo que cualquier acorde: el de la necesidad. Porque la música en la vida de Rafael Manjarrez no nació en medio de la abundancia festiva, sino en la estrechez cotidiana que marcó sus días en Bogotá.

Foto: Rafa Manjarrez y Francisco Figueroa Turcios
Allí, entre cuentas ajustadas y sueños aplazados, la pobreza dejó de ser una circunstancia y se convirtió en detonante: una herida abierta que, al no poder viajar, cantar ni celebrar, terminó transformándose en verso. Fue en esa frontera entre el deseo y la imposibilidad donde la música dejó de ser alegría compartida para volverse confesión íntima, dando origen a una canción que no celebra la fiesta, sino que dignifica la ausencia.
Cuarenta años después, » Ausencia sentimental» de Rafael Manjarrez sigue siendo más que una canción: es el eco de miles de jóvenes que, como él, han tenido que aplazar la alegría para sostener la dignidad.
Porque en cada nota viaja un país donde la fiesta y la carencia caminan juntas, donde no todos pueden llegar a Valledupar, pero aun así hacen presencia con el alma. Y es que, al final, aquella ausencia no fue derrota, sino semilla: la prueba de que incluso desde la escasez más dura puede nacer una belleza que nos representa a todos, como si Colombia entera aprendiera, en esa canción, que también se puede cantar con el corazón roto.











