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Día de velitas: Con claridad en la mente

“Es mejor decir: Día de la Virgen María y los invito a que no quememos pólvoras ni hagamos de esta noche una rumba”: Sara Sofía.

Por Chachareros/Sara Sofía Manjarrez Figueroa

La niña samaria Carmen Sofia Manjarrez Figueroa y su mensaje positivo con motivo de La Noche de las Velitas.

El alma más oscura siempre piensa que existe una luz que ilumina, aunque no la vea ni le queme los dedos. Está ahí.

Cualquiera sea su religión o su dios, todo ser humano,  en el fondo de su alma, piensa que hay una luz. Muchos la ven como un simple resplandor. Otros como un fuego lento que señala el camino por donde se debe seguir andando.

Como bien lo define la columnista Catalina Rojano O., la luz es como un “Agente físico que hace visible los objetos. “Onda electromagnética en el espectro visible, “Claridad en la mente”; todo lo cual tienen en común “una misma idea, de por sí, maravillosa: la concepción de algo que hace posible que veamos, incluso aquellas cosas que no se pueden ver”. Maravillosos análisis de Catalina Rojano.

La Virgen de Corozal

Cuando el conquistador español entró como un turbión a todo lo que después el invasor en forma ignorante y arbitraria denominó “El Nuevo Mundo” (¿Cuál Mundo Nuevo, si el aborigen, sus riquezas, sincretismo religioso, su lengua y sus costumbres ya existían desde antes de que el Conquistador conociera la canoa o el chinchorro?), le fue poniendo nombres estrafalarios producto de sus miedos por ignorancia.

Así, cuando llegaron a la desembocadura del Río Grande (denominado por los nativos, de acuerdo a sus tramos, Río de las Tumbas, Río Tora, Río Pez o ‘Aguas Amigas’), en Bocas de Ceniza en donde por poquito se ahogan todos y terminan en la panza de los tiburones, como era el Día de la Magdalena, pues el limitado cacumen de aquellos aventureros desalmados e incultos se les dio por ponerle el nombre de Río Grande de la Magdalena. Suponían ellos en su ignorancia que se habían salvado porque ese era el día de la Virgen de la Magdalena.

Y así ocurrió con miles de pueblos y en similares circunstancias. Cuando se adentraron por lo que es hoy las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba, en cada sitio en donde les sucedía algo malo, le colocaban el nombre correspondiente al santoral del Día. En San Juan media docena de conquistadores se intoxicaron comiendo huevos de iguana crudos. Cuatro de ellos murieron de diarrea). Le pidieron a San Juan que los salvara de una muerte atroz, y ‘Juancho’ les hizo el milagro. Así ocurrió en el Carmen de Bolívar y San Jacinto.

Cuando llegaron a Corozal, una planicie hermosa llena de arbustos de corozo, como viajaban ya escasos de viandas y de vino y hasta de agua, se sintieron en el mismísimo paraíso al probar aquel fruto diminuto, jugoso y dulce. Nada difícil les quedó a su cabeza hueca ponerle al sitio el nombre de Corozal, y encomendárselo a la Virgen María porque eran los primeros días de diciembre.

De ahí partió la tradición de lo que se conmemora este 8 de diciembre, con todo respeto y devoción, como el Día de la Virgen María, a quien ellos en aquel entonces honraron con fogatas y abundante licor artesanal de los indígenas que fabricaban con guarapo de caña, un líquido dulzón extraído de una palma llamada precisamente ‘palma de vino’, y que hoy es fuente de riqueza de empresarios astutos y visionarios como Carlos Murgas; los Pumarejos del Valle de Upar y de Barranquilla.

No a la pólvora

Esa viejísima tradición de honrar el 8 de diciembre como el Día de la Virgen María, lo cual se ha convertido en Barranquilla y muchas otras localidades en motivo de rumbas y derroche de quema de artículos elaborados con pólvora y los famosos faroles –que son los menos peligrosos.

Es el hermoso mensaje del corazón inocente de la niña samaria Carmen Sofía Manjarrez Figueroa. Si de verdad queremos rendir un homenaje de corazón a la Madre de Dios, “hagámoslo sin correr los riesgos de ver a niños y adultos quemados con artefactos elaborados con pólvora”.

En esta ocasión, debido a las consecuencias que aún viven por la pandemia del Coronavirus, numerosas iglesias, congregaciones religiosas y grupos de familia han optado por recurrir a plataformas virtuales para rendir homenaje sincero y sano a la Virgen María.

Tal es el caso de las familias Buelvas, Barrios, Figueroa, Sarmiento, Manjarrez, para mantener viva una tradición que inició en Corozal, la devota Aurora Buelvas Sarmiento (Q.E.P.D.) desde hace más de medio siglo y que luego la trasladó a Barranquilla al barrio Las Palmas, vecino del barrio La Magdalena en donde está la Iglesia de la Inmaculada Concepción.

Este lunes 6 a partir de las 6 de la tarde, en plataforma virtual, bajo el liderazgo de Zoyla Buelvas Fuenmayor, Nelsy Buelvas Ochoa  y demás miembros de las familias Buelvas, Barrios, Ochoa, Sarmiento, Baldovino, Medina, Arzuza, se rinde homenaje a la Virgen María acorde a la era de la inteligencia digital, y como en el apoyo del portal periodístico digital www.lachachar.co  y sus redes sociales a través de las cuales pueden  hacerles seguimientos a estos actos. Sin nada de pólvora.

La historia

El día de las velitas se celebra en Colombia como vigilia de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el dogma fue proclamado así por el Papa Pío IX en la bula Ineffabilis Deus el 8 de diciembre de 1854: …

Otros nombres: Noche de las Velas

Origen de la celebración: Dogma de la Inmaculada

Fecha: 7 de diciembre para amanecer 8

País: Colombia

Una de las más tradicionales

Según la enciclopedia digital Wikipedia, “El día de las velitas o noche de las velitas es una de las festividades más tradicionales de Colombia, con la que se celebra el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.1​

El festejo varía según las regiones del país, pero generalmente empieza desde la noche del 7 de diciembre, con el encendido de faroles y velas que iluminan calles, centros comerciales , hogares de pueblos y ciudades. Esta celebración marca el principio de las fiestas navideñas en el país. En algunas ciudades del país, el 8 de diciembre se izan banderas blancas con la imagen de la inmaculada Concepción.2​

María, madre de Jesús, como la Inmaculada Concepción. Bartolomé Esteban Murillo. Museo del Prado.

El día de las velitas se celebra en Colombia como vigilia de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el dogma fue proclamado así por el Papa Pío IX en la bula Ineffabilis Deus el 8 de diciembre de 1854:

…Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osare manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintiere en su corazón, y por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por derecho.

El padre Leonel Jiménez manifiesta que, encender velas es una ceremonia tradicional que se arraigó desde hace algunas décadas en Colombia.1​

Así es en Barranquilla

Casa con faroles la madrugada del 8 de diciembre en Barranquilla.

La celebración comienza la noche del 7 de diciembre, marcando el inicio de las fiestas navideñas en Barranquilla, donde en diciembre los vientos alisios generan un característico ambiente. La madrugada del 8 de diciembre, alrededor de las 3 de la mañana, en medio de un popular ambiente festivo, los habitantes colocan faroles multicolores iluminados con velas en su interior en los frentes de las casas y en los andenes para celebrar la Inmaculada Concepción. Tradicionalmente, estos faroles son de fabricación artesanal, con listones de madera dispuestos en forma de pirámide truncada, cuyas caras se forran en papel celofán de colores verde, amarillo, azul y rojo. Dos canciones compuestas por el barranquillero Adolfo Echeverría son las más escuchadas durante esta celebración: Las cuatro fiestas (interpretado originalmente por el Cuarteto del Mónaco y su cantante Nurys Borrás) e Inmaculada.3​4​5​6

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