Un día como hoy, 2 de septiembre, hace 59 años, nació en Santa Marta.
Por: Javier Castell López

Carlos ´Pibe´Valderrama, 59 ruedas
Carlos ´Pibe´Valderrama, sin duda, emblema del fútbol colombiano. Guía y líder de aquella formidable Selección Colombia de los años 90. Talentoso y carismático volante creativo que se transformó en idolo del país futbolero. Y también de cientos de miles de hinchas en el mundo. Contrario a su brevedad de palabras para el diálogo fuera del campo, se comunicó en abundancia y fue abanderado del mejor recurso para el diálogo dentro de este: el toque.
Y en cada zona le dio un valor y un sentido: atrás, segura y al pie; en el medio, diagonal para distraer y progresar; y en los últimos metros, al espacio y filoso para el pase gol, su impronta. La virtud de la anticipación lo defendió de su aparente lentitud física. Antes de entrar en contacto con el balón, él y su poderoso radar ya habían descubierto las dos o tres jugadas siguientes. Con ese segundo de ventaja que obtenía por esa mirada panorámica, generalmente elegía la mejor solución para la situación que planteaba el trámite del partido.

El Pibe, referente del fútbol colombiano
Y, muchas veces elegía el pase, por sus pensamientos de «aceptación de riesgos», que podía transformarse en gol aunque su ejecución tuviera un mayor grado de dificultad. El «Pibe» no tenía como cualidad su velocidad de traslado, por eso afinó su inteligencia y su técnica para darle velocidad y precisión al balón. Un día dije de él que si era cierto aquello de » no es rico el que más tiene, sino el que menos necesita «, Valderrama fue un multimillonario futbolístico: no necesitó de la gambeta, porque sus pases eliminaban más rivales, no necesitó marcar goles, porque él los creaba; no necesitó ser veloz, porque pensaba y ejecutaba antes que los demas; » no necesitó la cabeza del lado de afuera (para cabecear), porque la utilizó brillantemente del lado de adentro (para pensar)».
Por su recia personalidad, fuerte carácter y firmes convicciones, fue capaz de exponer su manera de jugar sin importar el escenario, el rival, las circunstancias. Siempre la misma: el respeto por la pelota, el toqueteo interminable, el pase que aumentaba el peligro. El «pibe» era tan duro en la recriminación al compañero que erraba una buena oportunidad de gol, como muy generoso en la felicitación cuando acertaba. Gracias «pibe» por respetar y rendirle tributo al buen fútbol. Por regalarnos el fútbol en estado puro. La estética de tu estilo ha quedado por siempre en nuestra memoria. Feliz cumpleaños.











