¿Y cuánto les quedará por la pandemia del Covid-19? Ellos ganan si la moneda cae sello o cara. ¿Sabían de antemano lo que venía para encima? ¿Tuvieron algo que ver en el macabro plan?
Rafael Sarmiento Coley/BBC/Juan Carlos Pérez Salazar
¡El dragón chino no es ningún pendejo! Todo parece indicar que
ya le midió el aceite a Estados Unidos y el brabucón de Trump,
quien pasará a la historia como eso…¡Un pobre brabucón!
Sería un asunto de tontos y de torpes no imaginar que los 10 hombres más ricos del mundo -que, además, manejan la información y las comunicaciones globales—no supieran de antemano lo que se estaba fraguando en algunos laboratorios criminales para causar uno de los más grandes genocidios del mundo.
Muchas hipótesis, versiones, reflexiones, interpretaciones pululan en el ciberespacio, algunas más verosímiles que otras. Y no faltan las que son, de manera deprimente, ideas traídas de los cabellos, como la de cierta vicepresidente de la República y una ministra del interior de uno de esos países que todavía para el mundo siguen siendo unas ‘Bananas Republik’.
Si, por un golpe de suerte –ni tan ‘de suerte’ porque en el ambiente hay un extraño olor a azufre luciferino que recorre todos los rincones del planeta, los capataces del nuevo orden mundial decidieron cruel e inhumana quitarse de encima algunos lastres para, en adelante, manejar la especie humana con menos sobresaltos. Y ya hasta se presagia que, ahora sí, en el mundo, reducido a su mínima expresión por la masacre de ‘ancianos que ya no sirven para producir’; ‘adultos que son buenos para nada’: ‘mujeres que no rinden en trabajos pesados lo mismo que un joven robusto y forzudo’; la ‘cada vez más pesada carga de las pensiones, un pago inútil que no produce sino dolores de cabeza’. En fin, con un corte en seco del crecimiento exponencial del crecimiento poblacional que conducía de manera indefinida a guerras inevitables por el agua, la comida y la tierra, no había frase más desgraciada que pronunciar que: “¡Bienvenido Coronavirus, hace rato te estábamos esperando con la mesa bien servida”!
Los ricos que se frotan las manos
Según un informe de la BBC de Londres, Jeff Bezos ganó en una década US$102.100 millones (ciento dos mil cien millones de dólares…tírele calculadora para que vea cuánto es eso en los devaluados pesos colombianos que se pierden de manera misteriosas en manos del mininhacienda Alberto Carrasquilla en los casi 15 años que ha estado sentadito en ese puesto inventándose programas reñuñíos como los Bonos Aguas).
Y en esto de las fortunas más robustas del mundo, como en la ranchera, unos vienen y otros van. Hace una década, el hombre más rico del mundo era el magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim Helú. ¿Y qué le pasó a mi cuate?
No era el único latinoamericano en el top ten. También estaba el brasileño Eike Batista, un empresario de la industria petrolera, energética, minera y naviera cuya fortuna se desplomó tras ser condenado a 30 años de cárcel por corrupción. ¿Cuándo ocurrirá en Colombia uno de esos milagrotes de ver tras las rejas por 30 años a uno de esos ‘intocables’ que no saben qué hacer con la plata?
Bezos creció con besos al aire

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Jeff Bezos
Hace 10 años el dueño de Amazon, Jeff Bezos, ni siquiera estaba en la lista de los diez primeros. Hoy es el hombre más rico del planeta, marcando un ascenso sin precedentes en el ranking de los multimillonarios gracias a la rápida expansión de su capital.
A continuación revisamos cuánto dinero ganaron los hombres más ricos del mundo en la última década, según la información publicada por la revista Forbes.
Dueño de Amazon, el gigante de las ventas online y los servicios de almacenamiento de datos en la «nube», Jeff Bezos tenía en 2010 una fortuna estimada en US$12.300 millones. Hoy llega a los US$114.400 millones. ¿Dónde echará tanta plata el día que se muera Bezotes?
Cómo Jeff Bezos, el dueño de Amazon, se convirtió en el primer «cienmilmillonario» y «la persona más rica de la historia». Cuál es el negocio con el que Amazon hace más dinero. Aumentó en una década: US$102.100 millones. ¡Es un verdadero brujo amazónico, sin que jamás haya pisado esas tierras, para fabricar pescaditos de oro como los que hacía el coronel Aureliano Buendía (‘Cien años de soledad’) para sostener los gastos de la casa.

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Bernard Arnault (y su familia)
Bernard Arnault ganó US$83.600 millones.
Presidente y director ejecutivo del conglomerado francés de marcas de lujo LVMH (que incluye marcas como Louis Vuitton o Sephora), Bernard Arnault tenía en 2010 una fortuna estimada en US$27.500 millones. Hoy llega a los US$111.100 millones.
No solo Bezos y Gates: el mundo tiene ahora 3 hombres con una fortuna de US$100.000 millones. Aumento en una década: US$83.600 millones.
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Bill Gates
Bill Gates incrementó su fortuna en US$55.100 millones
Casado durante 25 años con Belinda Ann French, tienen tres hijos: Jennifer Katherine, Rory John y Phoebe Adele. Es un matrimonio de risas, enormes mansiones por todas partes, una aparente generosidad extrema (son los mecenas de numerosas empresas de emprendimiento a través de distintas fundaciones sin ánimo de locro que Belinda controla con mano firme como quien lleva las riendas de un caballo dócil).
El cofundador de Microsoft es el hombre que por más tiempo ocupó el primer lugar del ranking. En 2010, tenía una fortuna estimada en US$53.000 millones. Hoy llega a los US$108.100 millones.
La poco conocida historia de Mary Maxwell, la madre de Bill Gates, y cómo influyó en el despegue de Microsoft. Aumento en una década: US$55.100 millones.

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Warren Buffett
Warren Buffett ganó US$41.900 millones.
Presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway, Buffett tenía en 2010 una fortuna estimada en US$47.000 millones. Hoy llega a los US$88.900 millones. 5 errores de inversión del magnate Warren Buffett de los cuales se arrepiente (y que le costaron muy caros). Aumento en una década: US$41.900 millones.
Amancio Ortega ganó US$52.200 millones

5 Amancio Ortega
El cofundador de la empresa española Inditex, dueña de Zara, tenía en 2010 una fortuna estimada en US$25.000 millones. Hoy llega a los US$77.200 millones.
Los modestos primeros trabajos que tuvieron estos 5 multimillonarios
Aumento en una década: US$52.200 millones.
Mark Zuckerberg ganó US$71.800 millones.
El director ejecutivo de Facebook tenía en 2010 una fortuna estimada en US$4.000 millones.
Hoy llega a los US$75.800 millones.
«¿Eliminará o no las mentiras?»: cómo Alexandria Ocasio-Cortez puso contra las cuerdas a Mark Zuckerberg. Aumento en una década: US$71.800 millones.
7 Mark Zuckerberg
Larry Ellison ganó US$37.300 millones

8 Larry Ellison
El cofundador de Oracle tenía en 2010 una fortuna estimada en US$28.000 millones. Hoy llega a los US$65.300 millones.
La pareja de multimillonarios jóvenes que quiere pagar más impuestos (y quiere que otros ricos hagan lo mismo). Aumento en una década: US$37.300 millones.
Carlos Slim ganó US$9.800 millones

Empresario mexicano de las telecomunicaciones, Carlos Slim tenía en 2010 una fortuna estimada en US$53.500 millones.
Hoy llega a los US$63.300 millones. Aumento en una década: US$9.800 millones.
9 Carlos Slim Helú
Larry Page ganó US$43.000 millones
El cofundador de Google Larry Page tenía en 2010 una fortuna estimada en S$17.500 Millones.
Hoy llega a los US$60.5000 millones.
La sorpresiva alianza entre Amazon, Apple y Google (y cómo puede beneficiarte)
Aumento en una década: US$43.000 millones. 10 Larry Page
11 Mukesh Ambani
Mukesh Ambani ganó US$29.400 millones
Presidente de la empresa india petrolera y de gas Reliance Industries, Ambani tenía en 2010 una fortuna estimada en US$29.000 millones. Hoy llega a los US$58.400 millones.
La mayor petrolera india limitará las compras de crudo a Venezuela tras las presiones de EE.UU.
Aumento en una década: US$29.400 millones.
Coronavirus y su historia truculenta
«Se está llevando a cabo un experimento terrible en tiempo real: cuál sistema (el democrático o el autoritario) responde mejor ante la epidemia»
Michael Ignatieff es en la actualidad rector de la Universidad Central Europea, con sede en Budapest.
El mundo en pausa. La gente bajo encierro, las calles vacías, la economía frenada… Pero es una pausa vertiginosa, preñada de preguntas, porque nadie sabe qué vendrá después, cuando el nuevo coronavirus sea vencido.
¿Serán China y su modelo autoritario los grandes vencedores y la democracia la gran derrotada como auguran algunos? O por el contrario ¿los sistemas democráticos saldrán fortalecidos por su capacidad de generar unión y consensos?
¿Debe la democracia aprovechar esta crisis para realizar cambios profundos y tratar de cumplir las promesas que, en lugares como América Latina, ha dejado incumplidas?
¿Se ha traspasado un umbral en el uso de la tecnología y ahora aceptaremos que puedan monitorear desde dónde hemos estado y con quién, hasta la temperatura de nuestros cuerpos?
¿Volverán, por fin, los hechos y los expertos al centro del debate público y empezará la retirada de los populistas que promueven los «hechos alternativos» cuando no la mentira abierta y descarada?
«EE.UU. tiene una tradición individualista… Es posible que allí se tomen las primeras decisiones de profundo calado ético y que dividirán a la humanidad».
Por qué la pandemia de coronavirus está aumentando la popularidad de la mayoría de los presidentes
«¿Un mundo feliz?: resulta que estábamos mejor cuando creíamos que estábamos peor»
Ni cierre de fronteras aéreas ni cuarentenas obligatorias: por qué México y Nicaragua son los países de América Latina con menos medidas restrictivas frente al coronavirus
Es un muy mal momento para el mundo, pero quizás uno bueno para hablar con Michael Ignatieff, escritor y pensador, discípulo y biógrafo del filósofo Isaiah Berlin, excandidato a primer ministro de Canadá y actual rector de la Universidad Central Europea (financiada por George Soros) con sede principal -por ahora- en Hungría.
La comunicación es telefónica, entre Londres y Budapest
No soy historiador, pero no recuerdo un momento de crisis mayor para la democracia desde los años 30 y el ascenso del fascismo y el comunismo. Usted es un agudo observador de la política mundial. ¿Ha presenciado algo similar en su carrera?
Es lo que todo el mundo dice, entonces debe ser verdad ¿no?
Aunque no estoy tan seguro. Lo que veo es a una Italia golpeada por esta terrible tragedia y reaccionando como una sola persona, obedeciendo a un gobierno que tiene una mayoría (parlamentaria) muy frágil.
Miro a España y -de nuevo- veo a un gobierno democrático frágil que tiene un apoyo total para enfrentar esta catástrofe.
Veo en Alemania a una canciller (Angela Merkel) fuerte presidiendo sobre un sistema de salud que está examinando a mucha gente.
Y en Canadá a un primer ministro (Justin Trudeau) que volvió a convocar al Parlamento para enfrentar el reto…
España ha sido uno de los países europeos más golpeados por la pandemia.
Creo que aquí hay una historia fácil, que es la de una «democracia en crisis», pero hay una historia más difícil -e igual de plausible- que dice que la democracia está comportándose a la altura de las circunstancias…
Entonces, no soy pesimista sobre eso
Pero seamos cuidadosos: si el virus se sale por completo de control, es decir, si cualquiera de estas sociedades democráticas se ve sobrepasada por él y no aplanan la curva, entonces cualquier cosa puede suceder.
Pero si las democracias lo consiguen y logran que su gente pase esta crisis, se verán fortalecidas, no debilitadas.
Sí, cuando hablaba de la crisis de la democracia lo pensaba más en el contexto de los últimos años, con el ascenso de los nacionalismos de derecha y el repunte de «hombres fuertes», pero entiendo lo que me dice…
Ah, sí.
…Sin embargo, aunque nadie sabe cómo se verá el mundo cuando todo esto termine, ahora mismo alguna gente cree que el gran ganador es China y su manera de reaccionar, que fue muy autoritaria, de gran control social y con el uso extendido de la vigilancia digital.
Bueno, es una historia que tiene dos lados.
Sí, reaccionaron de una manera muy efectiva y masiva. Usaron el poder total del Estado y básicamente lanzaron la economía en reversa, pusieron en cuarentena a enormes sectores de la población e inundaron la zona con medidas médicas. Y creo que el mundo admira eso.
Creo que es muy temprano para usar la historia de China para proclamar la superioridad de los métodos autoritarios
Michael Ignatieff, actual rector de la Universidad Central Europea
Pero está también el otro lado: les tomó entre seis y ocho semanas reconocer la realidad de la amenaza. Y suprimieron la evidencia que el mundo necesitaba sobre el serio brote en esa provincia.
Si hubieran reaccionado como cualquier sistema de salud democrático, habrían actuado más rápido.
Creo que es muy temprano para usar la historia de China para proclamar la superioridad de los métodos autoritarios.
En una epidemia los gobiernos tienen que ejercitar poderes que nunca usarían en tiempos normales.
Italia también ha tenido que tomar medidas excepcionales ante el reto de coronavirus.
La diferencia entre lo que China, Italia y España hacen es muy pequeña ahora, porque todo el mundo está imponiendo restricciones a la libertad de los ciudadanos que ninguna sociedad democrática toleraría en tiempos de paz.
Pero no estoy viendo pruebas de que los sistemas democráticos sean inferiores a los regímenes autoritarios cuando se trata de enfrentar una emergencia de salud pública.
Y francamente yo prefiero vivir en una democracia donde la prensa pueda criticar el régimen, señalar fallas en los servicios…
La prensa ha hecho una labor increíble en todo esto, señalando dónde están fallando las democracias. Y eso es parte de lo que nos protege como ciudadanos.
Lo que se señala como respuesta lenta es debido a la misma naturaleza de la democracia ¿no? Requiere discusión, consensos, votación. Y eso toma tiempo.
Claro, las democracias no reaccionan de manera tan rápida. Todo lo hemos visto, por ejemplo, en Italia. Y cada país llegó de manera lenta a la conclusión obvia.
Creo que es inevitable y no es una falla del sistema democrático. Es algo muy humano: yo tengo dificultad en aceptar realidades penosas. Pienso que todos la tenemos.
No creo que en este caso la privacidad esté por encima de la seguridad pública: Michael Ignatieff, Actual rector de la Universidad Central Europea
No tiene sentido alguno reprochar a las autoridades públicas ahora, cuando todos están actuando lo mejor que pueden.
Me parece injusto y poco generoso criticar a los españoles o a los italianos.
Otro gran tema que surge en medio de esta crisis es cómo se está usando la tecnología en algunos países para enfrentar la pandemia, especialmente en Asia. Pienso que muchas personas en muchos países -estoy pensando en América Latina- estarían dispuestas a intercambiar privacidad tecnológica y digital por más seguridad. Y no sólo en términos de salud.
Vamos a tener que repensar los protocolos de privacidad relacionados con la tecnología.
Si pienso en mi caso, supongamos que yo o mi esposa nos enfermamos y tenemos síntomas de covi-19. Me gustaría tener un software que de alguna manera rastree todos los contactos que he tenido, de manera que podamos reducirles el riesgo.
En varios países asiáticos, el uso de la tecnología ha sido clave en frenar la epidemia.
Y si eso significa compartir detalles sobre mi situación personal, el lugar donde me encuentro… Creo que es una justificable reducción de mi privacidad si se trata de cuidar salud pública.
Por supuesto que hay que ser cuidadosos con esto, que pase todas las revisiones legales y controles, pero hay que pensarlo.
No creo que en este caso la privacidad esté por encima de la seguridad pública. Y si mi privacidad disminuye para que otras personas no se enfermen y mueran, creo que debemos discutirlo.
Pero discutirlo en una sociedad democrática, donde haya un vigoroso debate público, legislación y limitación de los poderes de las empresas privadas.
¿No sería difícil de aprobar en países como Estados Unidos y Reino Unido, donde ponen especial valor en la privacidad y el individualismo?
Quizás. Pero creo que se sorprendería
Mire a Israel. Lo que sea que se piense de Israel, es una sociedad ferozmente democrática. Allá discuten desde el momento en que se levantan hasta el momento en que se acuestan.
No puedes decir que no es una sociedad libre, pero, gracias a que tienen un sector tecnológico muy desarrollado, han introducido un software que te deja saber en tu teléfono dónde estás las personas que tienen covid-19.
Creo que es una buena idea. Hay que poner controles, pero la tecnología puede ayudar mucho.
Necesitamos recordar -porque estamos en un momento de mucho pesimismo- cómo hubiera sido si estuviéramos en 1960 y no tuviéramos ninguna de estas tecnologías… Yo puedo hablar con mi hija en Londres y mi hijo en Toronto, ver sus rostros.
Y más allá: científicos en Latinoamérica, Asia, África, Europa, están trabajando día y noche, compartiendo información a través de estas tecnologías para que podamos tener mejores diagnósticos y vacunas.
Ignatieff destaca que hay científicos en todo el mundo trabajando en estrecha colaboración para combatir el covid-19.
La tecnología ha incrementado enormemente nuestra seguridad y la rapidez con que podemos responder a este desastre.
Todos hemos sido muy críticos con Facebook, Google, etcétera. Y las críticas se mantienen, pero estas tecnologías han aumentado mucho nuestra capacidad de reaccionar con rapidez y aprender el uno de otro.
Eso es algo clave: estamos aprendiendo de los otros
(Vimos) que Corea del Sur tiene una buena estrategia que podemos usar, que Irán tenía una mala estrategia y no debemos repetir lo que hicieron…, que Estados Unidos fue muy lento en reaccionar y ahora está tratando desesperadamente de mejorar.
Y algo más que esta crisis está haciendo es poner a científicos, expertos y hechos de nuevo en el centro de la discusión pública.
Sí y es algo bueno… Aunque, de nuevo, ahora es común criticar el ataque populista a los expertos, pero yo creo -porque supuestamente soy un experto, tengo un doctorado en historia y bla, bla, bla- que es muy bueno que los expertos sean objeto de escrutinio público y criticas.
Pero, a fin de cuentas, los hechos son tercos. Y si quieres derrotar a un virus tienes que hablar con un epidemiólogo, con médicos.
Necesitas escucharlos cuando dicen que necesitan algo y conseguírselos. Y necesitas políticos que respeten y entiendan la opinión de los científicos.
Pero quisiera aclarar que todas las decisiones que se están tomando sobre salud pública son esencialmente políticas, no son totalmente científicas.
Aunque se debe tomar en cuenta las opiniones de los científicos, la responsabilidad última de de las decisiones reside en los políticos, recuerda Ignatieff.
En cada país, es el líder político quien finalmente debe decidir si se entra en cuarentena, si se prohíbe salir a la gente, si cerramos los restaurantes, ordenamos ventiladores y en qué cantidad…
El consejo científico es importante, pero en últimas se convierte en una decisión política.
Y los políticos no se pueden escudar detrás de los expertos. Necesitan tomar responsabilidad por unas decisiones terriblemente difíciles.
Es lo único que la gente recordara de ellos: si estuvieron a la altura de esta crisis o no

Jair Bolsonaro no entendió a tiempo lo que le subía piernas arriba y ha quedado como el bufón de la ultraderecha.
En muchos lugares las democracias no están cumpliendo sus promesas. Por eso en Latinoamérica regresamos de tanto en tanto a populistas como Hugo Chávez o personajes autoritarios como Jair Bolsonaro. He leído que esta debería ser una oportunidad para que la democracia cambie, se adapte. ¿Piensa la mismo? ¿Y en qué debería cambiar?
…Ufff, un tema enorme… Mire, Bolsonaro parece ser un político que simplemente no escucha a nadie y no entiende la seriedad de la crisis. Y a menos que cambie, los brasileños tendrán una visión muy negativa de su desempeño.
Una epidemia es algo muy serio. Son hechos, no puedes pretender que no está ocurriendo, hacerla ir por arte de magia.
Si Bolsonaro no está a la altura del reto, va a meterse en problemas muy serios.
Jair Bolsonario ha tratado de restarle importancia a la magnitud de la epidemia del coronavirus.
Sobre qué pueden cambiar las democracias… Creo que algo que hemos aprendido es que los líderes democráticos más exitosos han sido los que no han tenido miedo de contarle al público la verdad, de divulgar las malas noticias.
Uno de los actos más difíciles en una democracia es que el líder le diga al público algo que no quiere escuchar.
Espero que esta crisis le enseñe a cada mandatario democrático lo que es verdadero liderazgo: decirle a la gente la verdad, incluso cuando es doloroso.
Y algunos líderes lo están haciendo magníficamente, como Angela Merkel y Justin Trudeau.
Otra lección es que vamos a tener que invertir en salud pública. Vamos a tener que gastar enormes cantidades de dinero para prepararnos para la próxima epidemia.
Porque nadie debe suponer que covid-19 va a ser el último virus que va a amenazar el planeta. Va a haber otros. Así que mejor tengamos preparados ventiladores, máscaras y vacunas.
El mundo ahora parece dividirse de nuevo en dos grandes bloques ¿no? Por un lado las democracias tradicionales y por el otro los regímenes autoritarios y lo que Víctor Orban, presidente de Hungría y alguien a quien usted conoce muy bien, llamó «democracias iliberales».
Sí, el mundo está muy dividido, y se está llevando a cabo un experimento terrible en tiempo real: cuál de estos sistemas responde mejor ante a epidemia.
A la epidemia no le importa la política, el virus se esparce por donde quiere.
Yo me encuentro en una posición extraña al estar en Hungría.
Soy alguien que cree profundamente en la democracia y pienso que el señor Orban le ha hecho un daño terrible a la de este país y ha tratado de expulsar mi institución del Hungría pero la verdad es que quiero que tenga éxito.
Todas las decisiones que se están tomando sobre salud pública son esencialmente políticas, no son totalmente científicas: Michael Ignatieff, Actual rector de la Universidad Central Europea
No quiero que fracase, porque si fracasa va a morir gente. Y mis estudiantes y mi personal van a estar en peligro.
Entonces aquí tenemos un régimen autoritario al que me opongo, pero si él puede lograr que la gente esté segura, no lo voy a criticar por eso.
Creo que ha debilitado la capacidad de este país para defenderse ante el virus, pero espero estar equivocado.
Porque él está utilizando esta crisis para adquirir más poder.
Claro. Muchos políticos la están haciendo: los chinos, los iraníes, los rusos… El señor Orban está explotando la emergencia de salud pública para consolidar su poder.
Finalmente, con todo lo que está ocurriendo ¿es optimista o pesimista sobre el futuro de la democracia?
Soy optimista por temperamento. Y lo soy porque fui un político demócrata.
Y aunque mi carrera no fue un gran éxito, la verdad es que me encantó estar en la política democrática. Creo que es una de las grandes experiencias colectivas de la vida moderna.
Michael Ignatieff fue candidato a Primer Ministro de Canadá por el partido liberal de su país.
También soy optimista porque tengo mucha fe en las personas. Creo que la gran sabiduría de la democracia es que cada individuo tiene poder. Por eso cada uno tiene que ser respetado. Y cuenta.
Por eso los sistemas democráticos no pueden dejar que la gente muera en los hogares de ancianos o los sintecho en las calles. Tiene que actuar y tratar de proteger a todo el mundo.
Y creo que los sistemas democráticos van a responder a la crisis y lo están haciendo. Y espero que surjan más fuertes que antes.












