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¿Después qué?

¿Qué va a pasar? La pandemia ha impactado la salud, pero también la economía y muchos aspectos de la sociedad.

Por Emiro Montes

Emiro Montes

La cuarentena avanza, la fecha final impuesta por el gobierno se prolongó. Entonces surgen muchos interrogante: ¿Qué pasará con el trabajo? ¿Qué pasará con la economía del país? ¿se vendrá una recepción económica? ¿Se extenderá la cuarentena? ¿se acabará el capitalismo? ¿Habrá un efecto rebote? Tantas incógnita sin respuesta.

Las crisis mundiales tiene origen en malos manejos financieros, desastre naturales o guerras. Pero está es atípica. Los más recientes embates que ha afrontado la humanidad se pueden resumir en cuatro: La crisis de los años 1930, llamada la Gran Depresión, se produjo por las secuelas de la primera guerra mundial y la caída del sector agrario de EEUU, que arrastró la bolsa de Nueva York, desatando una crisis mundial.

La segunda ocurre en el año de 1944, llamada: Acuerdos de Bretton Woods, la economía mundial estaba devastada, el panorama era infernal, tal vez uno de los más horrendos; se ponía fin a la segunda guerra mundial, Europa destruida y en ruinas. Lo positivo es que la economía volvió a sobreponerse, se crearon instituciones cómo el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). se extendió el dólar como moneda de referencia internacional.

La tercera ocurrió para el año de 1971, de nuevo el mundo en crisis, producto de una guerra desmedida (guerra de Vietnam), las consecuencias supusieron el fin del patrón oro, dando lugar a la globalización de la economía.

La cuarta y más reciente crisis se vivió en el año 2008, con el protagonismo de las inmobiliarias de EEUU. Para mantener un ritmo de crecimiento constante, bajaron los parámetros burocráticos de créditos para vivienda. Consecuencias: la mayor quiebra financiera en la historia de la banca americana. En su momento, el ex peresidente Barack Obama, autorizó uno de los rescate financieros más grandes del mundo, estabilizando el sector financiero.

Se avecina una crisis sin presentes. Dicen los expertos. La realidad que vivimos lo demuestra. La economía mundial entró en recepción: la industria, el turismo, el comercio, el mundo artístico, recreativo y deportivo están paralizados. La educación trastabilla entre los que pueden conectarse a tecnologías de la comunicación, y los que no. Solo los sectores primarios y fundamentales siguen trabajando, el suministro de alimentos, medicamentos y servicios de primera necesidad, que no se pueden paralizar.

Colombia no es ajeno a ese caos mundial, la incertidumbre cobija sin discriminación de raza, religión, cultura, ideología política. Nadie se salva. Una pregunta ineludible para todos es: ¿después qué…?

El gran filósofo chino Confucio decía: “Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”. Las grandes crisis surgieron por guerras. Países enteros devastados, diezmados en número de población (muertos, migración y éxodo masivo), todo un panorama oscuro. Pero la humanidad se sobrepone de cualquier adversidad; la realidad actual es distinta. Pero si bien es una situación que a muchos países se les salió de las manos, una vez controlada y superada sigue reactivar la economía con inyección de capital a la industria y demás actividades económicas paralizadas.

En Colombia es muy polémico el decreto 444, del ministerio de Hacienda y Crédito público. Sin embargo, el decreto es un salvavidas, pensado en una etapa de poscrisis. A los bancos se les pide que acudan al rescate de los colombianos, así como el pueblo en su momento los socorrió a través del 4 x 1000, pero el momento propicio de tirar el salvavidas no es ahora, el momento preciso es una vez se controle la pandemia. Es en ese preciso momento cuando más que nunca se va a necesitar de todo el emporio económico de la banca colombiana (una de las más fuerte de América latina), la inyección de capital a la industria, los créditos de libre inversión y toda clase de estímulo financiero van a ser fundamentales para el después qué… de esta manera se va a superar la crisis económica.

El gobierno Colombia hizo uso de su excelente historial crediticio, accediendo a recursos dispuestos por el Banco Mundial (M.B.) y Fondo Monetario Internacional (F.M.I). Esto supone que el país puede seguir sufriendo los embates del Coronavirus, pero jamás sufrirá por falta de recursos. Los créditos de 250 millones y 11.000 millones de dólares serán destinados a mitigar el impacto que tendrá la parálisis económica. Pero no todo es color de rosas. Esa plata no se paga sola, esos créditos necesitan obligatoriamente un nueva reforma tributaria. Palabras más, palabras menos, todo los colombianos vamos a terminar pagando la nueva deuda pública.

Es cuestión de darle tiempo al tiempo, un viejo refrán popular reza: “no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”. Esto pasará, sin lugar a dudas.

Soy muy crítico del gobierno. Muchos temas se han manejado mal, sobre la marcha; pero lo financiero se ha manejado bien, pensando en tener el capital suficiente para levantar la economía una vez todo empiece a normalizarse. Nada va a ser fácil, muchos sectores seguirán con restricciones, la gente atemorizada, poco a poco perderá el miedo. El ingenio humano saldrá a flote, redefiniendo las ideas de negocios y muy lentamente se dará respuesta al después qué…

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