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Yahel Bitar: cuando la Biblia y los libros caminan de la mano

Por: Francisco Figueroa Turcios

La historia de Yahel Bitar Díaz siempre ha transcurrido entre dos libros: los que le abrieron las puertas del conocimiento y la Biblia que le enseñó a fortalecer el espíritu.

Durante los últimos cuatro años, el joven monteriano convirtió los domingos en una cita sagrada con Dios en la iglesia Comunidad Vida, donde ha alimentado una fe que, según su testimonio, ha sido fundamental para afrontar los desafíos de la vida.

Entre las jornadas de estudio, la lectura de las Escrituras y la oración fue construyendo el camino que lo llevó a obtener 472 puntos en las pruebas Saber 2026, un resultado que lo situó entre los estudiantes destacados de Córdoba y del país.

Pero detrás de ese resultado hay una historia que no se mide con números. Es la historia de un joven que aprendió a caminar con dos compañeros inseparables: el conocimiento y la fe.

El Dios de la fe, no solamente el de la religión..

En esta historia espiritual de Yahel Bitar hay un protagonista fundamental: su padre, Yazhard Bitar Garcés. Desde pequeño, Yahel recibió de él mucho más que una enseñanza religiosa. Aprendió que la relación con Dios no debía reducirse a asistir a una iglesia ni a repetir palabras de memoria. Debía convertirse en una experiencia personal, íntima, capaz de orientar las decisiones y sostener el corazón en los momentos difíciles.

-Mi papá, Yazhard Bitar Garcés, desde pequeño me ha inculcado los valores cristianos. Él no solo me enseñó a ir a la iglesia; me enseñó el Dios de la fe, no el de la religión. Me hizo leer la Biblia y orar con él, y más que nunca ahora creo, después de las bendiciones que ha traído a mi vida-, revela Yahel Bitar sobre su espiritualidad.

Video: a la edad de 9 años Yahel ya oraba

En estas palabras de Yahel se encuentra una de las claves para comprenderlo. La espiritualidad de Yahel Bitar, no nació de repente, como una respuesta desesperada ante un examen. Fue sembrada desde la infancia, en el hogar, entre las enseñanzas paternas, la lectura de las Escrituras y las oraciones compartidas.

Con el paso de los años, esa semilla echó raíces. Todos los domingos, Yahel Bitar asiste a la iglesia Comunidad Vida, en Montería. Allí fortalece una convicción que también lleva consigo cuando sale del templo y se enfrenta a las exigencias de la vida cotidiana. Para él, la fe no termina cuando concluye el servicio religioso: continúa en el estudio, en las decisiones personales, en los proyectos y en la manera de interpretar los obstáculos.

Y fue precisamente durante su formación como futbolista y estudiante de bachillerato cuando esa convicción comenzó a trascender el ámbito familiar para convertirse en una experiencia compartida.

Yahel, líder espiritual…

Antes de que los 472 puntos de las pruebas Saber 2026 que pusieran entre los estudiantes destacados de Córdoba, Yahel había aprendido a ejercer otra clase de liderazgo.

En la Escuela de Fútbol Rey Pelé, donde vivió una etapa de su formación deportiva, y posteriormente en la Selección Córdoba, el joven no solamente compartía entrenamientos, partidos y sueños de futbolista. También encontraba espacios para expresar sus creencias y transmitir a sus compañeros los valores que había recibido en casa.

Su entrenador conocía esa inclinación espiritual y, en determinadas ocasiones, le encomendaba dirigir las oraciones antes de los partidos y de las comidas del equipo. Así, mientras los demás se preparaban para salir a la cancha, Yahel encontraba también un momento para invitar a sus compañeros a dar gracias.

-Desde chiquito, mis padres siempre me enseñaron a dar gracias antes de comer. Como el técnico de la Escuela de Fútbol Rey Pelé sabía que yo era bastante creyente, me ponía a orar antes de los partidos y antes de comer con el equipo, intentando transmitirles la fe-, recuerda Yahel Bitar . La escena tiene algo de simbólico: un muchacho que se preparaba para competir con un balón en los pies y que, al mismo tiempo, encontraba en la oración una forma de unir al grupo.

Esa faceta suya no desapareció cuando dejó la cancha para concentrarse en los estudios. En el Colegio La Salle, donde cursa el bachillerato, sus profesores también reconocían en él esa disposición para compartir sus convicciones. – Lo mismo ocurría en el salón de clases. Los profesores me ponían a dirigir la oración antes de comenzar las clases- , relata Yahel Bitar

De esa manera, entre el campo de fútbol y el salón de clases, Yahel fue construyendo un liderazgo que no dependía de llevar un brazalete de capitán ni de ocupar el primer puesto en una competencia. Su liderazgo nacía de la confianza que inspiraba en los demás y de la voluntad de compartir aquello que consideraba esencial en su vida.

Dos meses de angustia antes de la gloria..

Sin embargo, la fe también conoce las dudas. Creer no significa caminar sin miedo ni vivir al margen de las preocupaciones. A veces significa encontrar fuerzas para continuar precisamente cuando las certezas parecen desaparecer.

Yahel lo experimentó durante los dos meses previos a las pruebas Saber 2026. Detrás de su preparación académica existía una expectativa enorme. Sabía que aquel examen podía abrirle nuevas puertas, pero también sentía la presión de responder a sus propios sueños y a las expectativas que había depositado en ese desafío.

Fueron días de angustia. El resultado todavía era una incógnita y ninguna oración podía anticiparle la cifra que aparecería finalmente en el informe oficial. En ese territorio de incertidumbre, encontró compañía en un versículo bíblico que se convirtió en una especie de brújula espiritual.

Romanos 8:18…el versículo que sostiene su esperanza

En el trasegar de Yahel Bitar Díaz por las páginas de la Biblia, hay un versículo que dejó una huella profunda en su corazón y que hoy ocupa un lugar especial en su vida espiritual: Romanos 8:18. No es una cita bíblica que recuerde únicamente durante sus momentos de oración; es una palabra a la que regresa cuando la angustia toca a su puerta y las incertidumbres amenazan con debilitar sus fuerzas.

«Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse», proclama el pasaje de la carta del apóstol Pablo a los Romanos.

Para Yahel Bitar, estas palabras se han convertido en una especie de brújula espiritual. Cuando aparecen las dudas, cuando el camino se hace difícil o cuando la respuesta que espera parece demorarse, vuelve a ese versículo y encuentra razones para perseverar.

Así ocurrió durante los dos meses de angustia que precedieron a la publicación de los resultados de las pruebas Saber 2026. Mientras aguardaba conocer el fruto de su preparación académica, Romanos 8:18 le recordaba que las dificultades del presente no tenían por qué definir el desenlace de su historia.

Y cuando finalmente conoció sus 472 puntos, aquella aflicción que había llevado en silencio se transformó en gozo y gratitud. – Mi aflicción era mucha antes de saber los resultados, pero después Dios convirtió esa aflicción en gozo-, recuerda Yahel Bitar

Desde entonces, el versículo tiene para él una dimensión todavía más íntima: le recuerda los días en que tuvo que aprender a esperar, la fortaleza que encontró en su fe y la alegría de ver cumplido uno de sus sueños. Porque Yahel ha aprendido que la Biblia no solamente se lee en los días de tranquilidad. También se busca cuando el corazón necesita aliento y la esperanza parece ponerse a prueba. Y entre todas sus páginas, Romanos 8:18 continúa hablándole de un mañana que puede ser más luminoso que las angustia…

Trabajar en silencio, dar testimonio en público..

La experiencia ha fortalecido en Yahel Bitar una convicción que expresa con la seguridad de quien desea convertir su historia en un mensaje para otros jóvenes. Si alguien te dice que no se puede, es donde más ganas te deben dar de hacerlo», .

En su manera de entender la vida, los obstáculos no tienen por qué convertirse en sentencias definitivas. Pueden ser, por el contrario, razones para insistir, prepararse mejor y perseguir aquello que parece distante.

Su reflexión también tiene una dimensión espiritual. Yahel cree que las promesas hechas a Dios deben estar acompañadas de gratitud y del deseo de dar testimonio público de las bendiciones recibidas. – Si tú le prometes a Dios que, si te regala eso que tanto añoras, vas a dar testimonio de eso en público, Él te lo dará, porque si hay algo que le gusta al Señor es que sus hijos lo alaben en público. Él se agrada de la gente humilde, de la gente sencilla. Él solo pide que trabajes en privado y Él te glorificará en público-, sentencia Yael Bitar.

Es su manera personal de interpretar lo ocurrido. En ella se mezclan la gratitud, la humildad y la convicción de que los sueños necesitan trabajo silencioso antes de convertirse en motivos de celebración. Los 472 puntos no borran las horas de preparación ni reemplazan el esfuerzo académico que hizo posible ese resultado. Más bien, en la mirada de Yahel, forman parte de una historia en la que el estudio y la fe se acompañaron durante los días de mayor incertidumbre.

Por eso, cuando habla de su logro, no se queda únicamente en la satisfacción de haber obtenido uno de los mejores puntajes de Córdoba. Quiere que su experiencia sirva también para recordarles a otros jóvenes que una dificultad presente no tiene por qué definir todo su futuro.

La gloria que llegó después de la angustia…

En Montería, la historia de Yahel Bitar Díaz tiene un significado que trasciende el resultado de una prueba académica. Es la historia de un joven que ha encontrado en la educación una herramienta para construir su futuro y en la espiritualidad una fuente de fortaleza para afrontar sus desafíos.

Su paso por el fútbol le dejó experiencias de disciplina y compañerismo. El Colegio La Salle fue escenario de su formación académica y de una faceta espiritual que sus profesores y compañeros conocieron de cerca. Y las pruebas Saber 2026 se convirtieron en el capítulo más reciente de una historia en la que las expectativas, los temores y la esperanza caminaron juntos.

Quizás por eso Romanos 8:18 ocupa un lugar tan especial en su memoria. Porque hubo un tiempo en que aquellas palabras fueron un consuelo frente a lo desconocido y, después de conocer los resultados, se transformaron en una manera de agradecer.

En Montería, la historia de Yahel Bitar Díaz puede contarse a partir de un número: 472. Es una cifra que representa un desempeño académico sobresaliente y abre nuevas posibilidades para su futuro académico que le abre las puertas para estudiar ingeniería de sistemas en la Universidad de Los Andes. Pero hay historias que comienzan precisamente donde terminan las estadísticas.

Detrás de ese resultado está el padre que le enseñó a leer la Biblia y a orar; están los campos de la Escuela Rey Pelé, donde encontró un espacio para compartir sus creencias; están las aulas del colegio La Salle, donde sus profesores le confiaban la oración antes de comenzar las clases; y están, sobre todo, aquellos dos meses en los que tuvo que aprender que prepararse para alcanzar una meta también significa aprender a soportar la incertidumbre.

Yahel Bitar sigue siendo ese joven que comparte su tiempo entre el estudio y la vida espiritual, convencido de que los sueños no deben caminar separados de los principios que orientan la existencia. Tal vez por eso, cuando mira hacia atrás y recuerda los días de angustia, no se detiene únicamente en la calificación obtenida. Regresa a las palabras de Romanos y encuentra en ellas el sentido de lo vivido.

La gloria, en su interpretación, no consiste solamente en alcanzar un resultado extraordinario. También está en descubrir la fortaleza que nace durante la espera, en reconocer a quienes acompañaron el camino y en conservar la humildad cuando llegan las buenas noticias.

Porque antes de que Córdoba conociera el puntaje de 472, Yahel Bitar había aprendido una lección que ningún examen puede calificar: hay momentos en los que la vida pone a prueba nuestros conocimientos, pero también hay otros en los que pone a prueba nuestra capacidad de creer, resistir y seguir adelante.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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