Antes de ser una propuesta, fue disidencia. Antes de lograr su identidad cultural, fue un arrojo de arte.
Flavia Rosales cuenta cómo nació La Puntica No Má, una comparsa que hoy es referente creativo en el Carnaval de Barranquilla.
Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa
Fotos: Archivo de La Puntica No Má y Nicolás Sastoquen.
La Puntica No Má nació como una disidencia artística en el Carnaval de Barranquilla. Flavia Rosales narra cómo una comparsa hecha “con las uñas” se transformó en comunidad, sanación y tradición en evolución.
¿Cómo nace La Puntica No Má?
Flavia Rosales: Un día Daniel Angulo me dijo: “Vamos a hacer una comparsa de artistas”. Yo no sabía lo que eso significaba. Pero lo hicimos. Éramos seis personas. Salimos tocando nuestros propios tambores. Era una disidencia artística.
¿Por qué fue una disidencia?
Flavia Rosales: Porque rompimos con estructuras tradicionales. Fuimos señalados como traidores. No nos hablaban. Pero éramos artistas. Queríamos crear desde el disfraz, desde el concepto, desde la puesta en escena. Después nos perdonaron (risas).
¿Cómo fueron los primeros años?
Flavia Rosales: Todo era hecho con las uñas. Sacamos carroza. Hicimos personajes. Era una cosa exquisita. Duramos cinco años así. Luego Daniel se fue del país y pensé acabarla.
¿Qué impidió que muriera?
Flavia Rosales: Francisco González me dijo: “Una comparsa que nace, no muere nunca”. Y se disparó. Empezaron otros niveles de producción, patrocinadores, artistas de diferentes áreas.
¿En qué se transformó La Puntica?
Flavia Rosales: Se transformó en algo mucho más profundo que una comparsa. Se volvió una sanación. Todo el que entra tiene espíritu de artista, incluso si no lo sabía. Crear un personaje y desfilar es un acto completamente sanador.
¿Qué impacto ha tenido en la vida de sus miembros?
Flavia Rosales: Alguien me dijo: “Mi verdadero cumpleaños es el desfile, porque fue cuando renací”. Eso lo dice todo.
¿Por qué sigues?
Flavia Rosales: El carnaval mueve egos, emociones, heridas, y también refleja quién eres. Por eso seguimos. Para expresarnos, transformarnos. Para ser.
¿Cómo eligen capitán o capitana?
Flavia Rosales: Es decisión comunitaria. Hay un grupo que propone. Debe ser alguien con recorrido. Y hay una regla: el capitán no puede estar recién enamorado. Porque el capitán no es de una persona. Es de toda la comunidad.




















