El primero no calcula la fortuna que tiene, el segundo no recuerda haber tenido un fusil en sus manos y el tercero nunca supo su nombre, aunque se sabe que su madre, Bendición Alvarado fabrica flores de papel para no morir de hambre.
Por Rafael Sarmiento Coley/semana.com
La parábola más hermosa es la de ‘Sacarías’, el sanguinario dictador del ‘Otoño del Patriarca’, quien nunca recordó su nombre pero sabía que su mamá lo crió fabricando flores de papel para colocar en las tumbas de los muertos que él mataba, y para lo cual él mismo le suministraba los utensilio para que ‘esas pobres almas descansen en paz’.
En la vida real, dos patriarcas con ocultas inclinaciones de dictadores, viven vidas paralelas, lo que reafirma que los extremos se juntan..
El galimatías surgió de un debate promovido por el senador y candidato presidencial de la Colombia Humana, cuando pidió la palabra para proponer que el Estado compre la multimillonaria hacienda-mansión de Álvaro Uribe Vélez en inmediaciones de Montería.

Un bieninmueble misterioso, que comenzó como una casa de campo de una hectárea, y se calcula que hoy es una vastísima hacienda de lujo, con regadíos, potreros y establos de caballos finos traídos de los más acreditados países productores de estos pura sangre, uno de ellos (una yegua), tan refinada y educada, que cuando su dueña (doña Lina Moreno de Uribe), la va a montar, con un simple chasquido de dedos el cuadrúpedo dobla sus extremidades para quedar a ras de piso con el fin de que su ama pueda montarla sin el menor esfuerzo de sus delicadas piernas.
Dicen expertos en finca-raíz, que El Ubérrimo es hoy una extensión de más de 50 hectáreas, con la extraña particularidad de que no paga un peso de castro a Montería ni a Córdoba, a pesar de que se calcula que su costo sobrepasado los $70 mil millones (por coincidencia la misma plata que le robaron al ministerio de las TIC).
La explosiva propuesta de Petro

No había en la semana ningún tema candente en el Congreso, cuando el país está a cinco meses de un año electoral que se presagia candente, estrepitoso y en medio de tremendos escándalos.
Como quien suelta un buscapié en las fiestas de Cartagena (que ya están aquí), Gustavo Petro soltó, en voz calmada, cosa extraña en él cuando se trata d soltar este tipo de ‘bombazos’, la propuesta aparentemente inicua y sin mayor dinamita, de vender esas propiedades inoficiosas y costosas como El Ubérrimo, para entregar esas tierras productivas a campesinos que las convirtieran en fuente de riqueza social para beneficio de un pueblo con hambre, mientras hay tantas tierras como lucro cesante, inoficiosas.
Fue suficiente para que estallara el debate candente de la semana, que de inmediato prendieron los hornos de los medios de comunicación convertidos en botafuegos en defensa del uribismo, encabezados por María Víctoria ‘Vicky’ Dávila.

Como era apenas obvio, la jauría petrista no se hizo esperar, lo que podría calificarse como la primera de las mil batallas de Troya que los dos bandos agotarán todas sus municiones desde ahora hasta el 13 de marzo de 2022 –elecciones de Congreso–, y se volverá más candente el panorama desde marzo hasta el 29 de mayo para la primera vuelta presidencial, y no se sabe cómo estará el zambapalo para la segunda vuelta del 19 de junio.
Porque, como están las luchas sin tregua, lo más seguro es que ningún candidato presidencial se alce con el triunfo en mayo, ante la ardua competencia para lograr la mitad más uno de los votos. Entonces pasarán a la segunda carrera por la presidencia los candidatos que obtengan las dos primeras votaciones.

Que como están las cosas polarizadas, nada de extraño tiene que la pelea final sea entre dos lenguas botafuegos: Gustavo Petro, de la izquierdoza Colombia Humana o Pacto Patriótico, y la ‘Doña Bertha’ d estos tiempos, María Fernanda Cabal, que pareciera que en vez de lengua, tuviera un tábano en la boca, quien representa al uribismo, el conservatismo, a los terratenientes, a los más ricos ganaderos del país, comenzando por su esposo José Félix Lafaurie Rivera, sempiterno presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán), y a quién todo aquel que tenga más de dos vaquitas o pertenezca al llamado ‘sindicato del cacho’, le hace caso a ciegas. Como decía López Michelsen: ‘El día de la quema se verá el humo’.











