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Tips de la salud.- Los trastornos de equilibrio hay que saberlos distinguir

Un mareo es muy diferente a un vértigo. El desequilibrio es algo así como una inestabilidad. Y está el vértigo postraumático. En todo caso, siempre es recomendable acudir al médico de confianza para despejar cualquier duda.

 Por Elvia Molano Villalba

Doctora Elvia Molano Villalba

Doctora Elvia Molano Villalba

Cuando una persona llega a nuestra consulta con un trastorno del equilibrio, lo primero que debemos hacer es clasificar y distinguir qué tipo de alteración está presentando.
Para ello considero que los trastornos del equilibrio se pueden dividir en cuatro tipos de sensaciones:

1.  Mareo en sentido estricto, el cual es descrito por el paciente como una sensación desagradable de debilidad, de tener la cabeza vacía o estar flotando en el aire, de inseguridad, al estar acostado o al caminar, pero sin sensación de desplazamiento.

2.  Vértigo, el cual es una sensación de movimiento de rotación, traslación o inclinación del propio sujeto o de su entorno.

3.  Desequilibrio, el cual se define como una sensación de inestabilidad al estar de pie o caminando.

4.  Vértigo postraumático, el cual aparece luego de cualquier proceso traumático en el paciente (accidente de tránsito, trauma craneoencefálico, y otros similares), y que puede adquirir cualquiera de las formas descritas anteriormente.

Con base a las anteriores clasificaciones, se pueden encaminar los recursos y determinar las conductas a seguir para el diagnostico y tratamiento específico de cada paciente en particular.

Una posición de yoga sin la suficiente práctica puede causar vértigo.

Una posición de yoga sin la suficiente práctica puede causar vértigo.

Pero, claro, hay casos de casos. Al consultorio llegó un día un paciente que, literalmente, no se podía sostener de pie ni sentado en la silla de consulta. Para colmo de males empieza la consulta. Tomo mi recetario, mi bolígrafo, enciendo los equipos para diagnósticos a fondo. “Bueno, primero dígame su nombre”. “Yo nací como Ramón Vertel, allí al otro lado del río, en Remolino, pero desde chiquito los benditos pelaos del barrio me pusieron ‘Caraequeso’, y así me he quedao”.

Sigue el diagnóstico: “Cuénteme desde cuándo se siente así y qué estaba haciendo en el momento en que le comenzó el vértigo”. Cuando escuchó el final de la frase se puso de pie de un brinco y recordó algo con asombro: “¡Ese, ese tal Elbertico! Fue el que apostó conmigo una botella de whisky si era capaz de sostenerme 15 minutos, yo con la cabeza pa bajo y el tal Elbertico ese sosteniéndome por los pies con zapato y todo. Imagínese. Yo peso 90 kilos. Y el tal Elbertico es un flacuchento, pero tiene fuerza el maldito. No me dejó caer. Total. Tuve que comprarle la botella de whisky de las canillonas, de esas que en el Valle las llaman las ´María Namén´, porque esa es la mujer tramakúa en la vida”.

Lo que parece una simple broma, al paciente se le pudo haber presentado un mal mayor. En todo caso hubo que someterlo a un tratamiento para que, primero, se sacara del cuerpo los rezagos de la ´juma´, y luego combatirle el vértigo, que no hubo manera de convencerlo que Elbertico y el vértigo eran dos cosas totalmente distintas.-

*Otorrinolaringóloga-Otorrinolaringología general-Enfermedades de oídos, vértigo y trastornos del equilibrio.

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