Por: Francisco Figueroa Turcios
La historia de Shakira en el deporte mundial ya dejó de ser una coincidencia para convertirse en un fenómeno cultural.
Shakira, no solo conquistó los escenarios musicales más importantes del planeta, también logró algo reservado para muy pocos artistas: transformarse en la banda sonora oficial de los grandes acontecimientos deportivos de la humanidad.
Desde aquella explosión global en el Mundial de Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 con el inolvidable “Waka Waka”, pasando por sus presentaciones en la Copa América, la National Basketball Association, hasta llegar al monumental escenario del Super Bowl LIV, Shakira convirtió su voz en un himno universal capaz de unir multitudes, culturas y generaciones alrededor del deporte.

Este 2026 será la cuarta Copa del Mundo en la que Shakira participa oficialmente, demostrando una vez más que su música ya es parte de la historia del fútbol mundial.Desde “Hips Don’t Lie” en Alemania 2006, pasando por el himno inolvidable “Waka Waka” en Sudáfrica 2010 y luego brillando nuevamente en Brasil 2014, la barranquillera ha dejado una huella eterna en cada Mundial donde aparece.
Y ahora, en 2026, la reina colombiana vuelve a estar presente en el evento deportivo más grande del planeta, confirmando que ninguna artista latina ha marcado tantas generaciones mundialistas como ella. Mientras muchos artistas van y vienen, Shakira sigue siendo la voz que acompaña los momentos más icónicos del fútbol.

No es casualidad. Hay artistas famosos y luego está Shakira: una mujer que logró que el planeta entero bailara mientras rodaba un balón, sonaba un silbato o comenzaba un partido histórico. Cada aparición suya en eventos deportivos representa identidad latina, energía, espectáculo y emoción colectiva. Su música dejó de escucharse únicamente en emisoras para convertirse en parte de la memoria sentimental del deporte mundial.
Mientras muchos artistas sueñan con llegar a un solo escenario de talla mundial, Shakira lleva décadas siendo la elegida para representar a Latinoamérica ante los ojos del planeta. Mundiales, Super Bowl, Copa América, finales deportivas y ceremonias históricas encontraron en la barranquillera una figura capaz de mezclar música, identidad y emoción colectiva. No fue casualidad ni moda pasajera: fue la consolidación de una artista que convirtió su talento en símbolo universal de la cultura latina.











