Tras la oscuridad que los apoderó, hoy hay luz y el arte les sirve de faro para su resocialización.
Por: Estela Monterrosa @monterrosa1961
En Barranquilla todo es Carnaval. Por los cuatro puntos cardinales solo se siente la cumbia, el millo, el tun tun del tambor, las maracas, la brisa, el sol, las máscaras, las polleras, la alegría y las risas.
Allí están ellos, quemados por el sol, cada uno con una historia de vida diferente, pero con un común denominador. Han sentido el frío del pavimento en sus huesos, a muchos se les han quemado los pulmones y las neuronas inhalando o fumando sustancias que los hace evadir la realidad.
Hoy ellos quieren que haya más puentes, no para vivir debajo de ellos, sino para acercarnos más.
En el Parque
Almendra, en el populoso Barrio San Roque, el asfalto siente sus pases de baile, de los distintos ritmos con los que ensayan una comparsa, y allí van dejando sus risas y sus rostros reflejan la felicidad de ser, de estar, de ser visibles para la sociedad, para la ciudad de Barranquilla, para el Carnaval, para sus familias.
Son una parte de los habitantes de calle que por un proyecto de la Alcaldía de Barranquilla, la Secretaria de Gestión Social y la primera dama del municipio, Katya Nule, han sido recuperados y resocializados paso a paso, de la mano de Luisa Mora, líder del proyecto Habitante de calle, quien nos dice: «La atención de los habitantes de la calle se realiza en el Hogar de Paso a través de diferentes actividades encaminadas a promover la inclusión social de la población en situación de calle, prestando y fortaleciendo la atención integral digna desde una perspectiva de derechos y deberes».
Dentro de los servicios ofrecidos se cuenta con albergue, alimentación, atención en salud a través de brigadas, auxilios funerarios, actividades lúdicas y acceso al subsidio del adulto mayor. Dentro de las mejoras se ha fortalecido la atención a los beneficiarios con un equipo interdisciplinar conformado por psicólogas, nutricionistas, enfermeras y médicos para brindar una atención integral a los mismos.
Hoy ellos son otros, y han organizado una comparsa llamada Salón Burrero Pa’La calle, donde 60 integrantes representan los diferentes grupos de baile del carnaval y con variados ritmos musicales danzan expresando con su energía la felicidad que hoy sienten gracias a la oportunidad de una nueva vida, una llena de cambios, de esperanzas, de sueños, sueños que se tejen cada día y que van cumpliendo a medida que las horas pasan.
Todos están emocionados, y esperan la llegada del domingo de carnaval, para salir al pavimento a bailar con el alma, y en la Gran Parada Carlos Franco van a mostrar que todo es posible si hay voluntad, que todo es posible si hay amor y que todos estos proyectos se pueden desarrollar si existe compromiso de los dirigentes para llevarlos a cabo. El año pasado participaron treinta bailarines, este año saldrán sesenta, que coordinados en su danza harán la delicia de los barranquilleros sentados en el bordillo, porque la fiesta es de todos y ellos se la van a gozar.
Así seguirán soñando y realizando su renacer para no volver a caer en esa realidad que ya vivieron y que solo les brinda miseria y dolor. Ellos ahora van por más, van por una vida digna y llena de momentos hermosos a los que le sacan el máximo provecho cuando los están viviendo.
Que se sienta un sonoro aplauso cuando ellos pasen danzando con su corazón pletórico de alegría por su conquista.













Excelente El grupo de danza del hogar de paso