Las presidenciales en Peru se mantienen sin decisión. La campaña de Keiko Fujimori ha imputado 1.286 actas y denuncia irregularidades. Pedro Castillo se posicionaba al frente con un estrechísimo margen.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
Durante la noche de este lunes, la campaña de la candidata del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha denunciado irregularidades en los escrutinios.
Ademas de denunciar ante la prensa la comisión de presuntas irregularidades, ha procedido de forma oficial iniciando una querella formal.
Fujimori impugnó ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) un total de 1.286 actas que considera adulteradas en sus resultados.

En ellas están en juego unos 375 mil votos especialmente concentrados en la ciudad de Lima.
Durante una rueda de prensa, el comando de campaña encabezado por la propia Fujimori, dijo que se habían presentado muchas irregularides.
Entre ellas actas que contienen un registro de votos fuera de toda lógica estadística.
También dijeron haber encontrado actas con números de cédulas que fueron agregados de forma irregular, tomando la identidad de supuestos electores.
Dijeron que defenderán hasta el último voto, cuando aún esperaban resultados de algunas provincias y la mayoría de los votos en el exterior.
Campaña de Pedro Castillo
El comando de campaña de Pedro Castillo lucía un tanto más tranquilo, cuando se conocieron los resultados de los últimos boletines parciales.
Con más del 95% de las actas escrutadas de las presidenciales en Perú, Castillo aventajaba a Fujimori (50,2%-49,8%).
A pesar de la escasa diferencia, la directora de la encuestadora del Instituto de Estudios Peruanos, Patricia Zárate, daba por ganador a Castillo.

“Faltan muy pocas actas por procesar: de las zonas más alejadas de la selva y de los Andes, así como actas en el extranjero”.
“La victoria se fraguará voto a voto”, dijo Pedro Castillo a sus seguidores tras conocerse los primeros resultados oficiales y en los que Fujimori le llevaba una leve ventaja.
Castillo llegó a Lima este lunes luego de aguardar en su residencia de Cajamarca, los primeros resultados electorales.
Su llegada a la capital coincidió con el anuncio de que la tendencia de resultados había cambiado a su favor.
Tensión en la calle
En la medida que se informaban los apretados resultados electorales la calle reaccionaba con cautela.
Muchos comercios optaron por proteger sus fachadas con listones de madera o metal, en caso de eventuales protestas de un lado o de otro.

“Ya desde el sábado lo estaban haciendo”, dijo a lachachara.co la periodista peruano-venezolana Yéssica Guevara.
A media mañana de lunes seguidores del partido Perú Libre, que le sirvió de plataforma a Castillo, acudieron hasta la sede central de la Onpe para reclamar transparencia.
“La gente está muy nerviosa, como en una tensa calma”, dijo Guevara sobre el ánimo de las personas comunes en la calle. “Cada media hora la gente está en vilo”, agregó la periodista al referirse a la periodicidad de los boletines de la Onpe.
Otro de los efectos de la incertidumbre generada por estas reñidas elecciones se manifestaron en el plano económico.
La Bolsa de Valores de Lima optó por cerrar operaciones previendo los daños generados por la intempestiva subida del dólar.
La divisa norteamericana se cotizaba en máximos históricos este lunes a 3,87 soles para la compra y 3,93 soles para la venta.
“Lo que yo he visto es que la gente ha comprado mucha comida y los comerciantes abogan por una pronta solución para volver a trabajar con normalidad”, añadió la periodista.
Decisivo voto exterior
La tarde de este lunes Castillo había ampliado la ventaja a 70 mil votos sobre Fujimori. Un resultado que parecería irreversible dado que ya el escrutinio había avanzado en más de un 98%.
Pero la campaña de Keiko Fujimori todavía albergaba esperanzas en las actas impugnadas y las del extranjero que faltaban por contabilizar de estas presidenciales en Perú
Para la derechista, el voto extranjero significaba una de sus principales fortalezas ya que los sondeos le daban una ventaja de más de 30 puntos porcentuales sobre Castillo.
Esta ventaja, en un universo de casi un millón de electores y con un margen tan escaso, podría significar que la balanza final se inclinase a su favor.

Esto podría solo ser contrarrestado por los votos a favor de Castillo contenidos en las actas de zonas rurales que todavía faltaban por contabilizar.
Durante toda la campaña, el voto rural ha sido la mayor fortaleza de Castillo, junto al voto de las clases populares.
En un país tan desigual como Perú, esta fortaleza significaría el triunfo para un candidato.











